Educación

Escuelas rurales: ni libros, ni materiales adaptados a su realidad

Los libros de texto todavía son uno de los recursos más utilizados en los colegios del campo, a pesar de que que no son útiles ni idóneos para el trabajo en este contexto: la mayoría están enfocados mundo propio de las instituciones educativas urbanas.

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07
Oct
2022
escuelas rurales

La organización en aulas multigrado, ya sea por motivos estructurales o por razones pedagógicas, junto al valor del contexto, es una de las principales características que definen a la escuela rural. Para que el alumnado con edades, intereses, niveles de aprendizaje y características diferentes aprenda conjuntamente en una misma aula es necesaria una respuesta educativa diversificada, que permita aprovechar el valor pedagógico e inclusivo de la escuela rural y tenga en cuenta su entorno.

Esta no puede basarse en un modelo estandarizado, siguiendo los patrones de la escuela graduada urbana. Tampoco puede ir acompañada de unos materiales y recursos didácticos que no se adecuen a la realidad de la escuela rural y que, por tanto, no resulten útiles en estos contextos.

Un claro ejemplo es el de los libros de texto, enfocados la mayoría al trabajo graduado. Especialmente, si tenemos en cuenta que un 30% de las escuelas del mundo son rurales, con características contextuales diferentes y propias. No se trata de casos aislados, y deben tenerse en cuenta.

La importancia de los recursos didácticos

Aunque los recursos didácticos son considerados como uno de los elementos clave para el éxito de la didáctica multigrado, todavía se observa una falta de investigación sobre el tema. Hay pocos materiales útiles y ajustados para abordar los particulares procesos de enseñanza y aprendizaje que se llevan a cabo en estas escuelas. ¿Cómo han de ser los recursos enfocados a la escuela rural?

Un 30% de las escuelas del mundo son rurales

Nuestra investigación de alcance internacional sobre los recursos y materiales multigrado en las escuelas rurales se basó en una revisión sistemática del estado de la cuestión y permite definir cómo debían ser los recursos enfocados al trabajo en aulas multigrado. El estudio no solo constató la falta de conocimiento sobre la naturaleza de estos recursos sino también la falta de criterios pedagógicos que ayuden a los docentes a su creación y selección.

Los resultados nos permiten proporcionar una definición de los mismos, mostrar los principales recursos y materiales utilizados en las escuelas rurales, las oportunidades y necesidades, y una serie de pautas útiles para adecuar los recursos existentes a la realidad multigrado.

Guías de aprendizaje y libros multigrado

Por una parte, los recursos pueden ser de tipo curricular: su contenido está pensado para aprender lo establecido en el currículo teniendo en cuenta la multigraduación. Por ejemplo, las guías de aprendizaje multinivel o los libros de texto desarrollados en algunos países.

Por otra parte, existen materiales o recursos manipulativos que, a pesar de no estar enfocados a la escuela rural, pueden ser adaptados en función de la metodología. Este aspecto es crucial puesto que los materiales deben ser deliberativos y estar sujetos a las decisiones de los maestros. No se debe transferir directamente de una aula a otra sin tener en cuenta las particularidades de cada una y de su territorio.

Los libros de texto, alejados de la realidad multigrado

Los libros de texto todavía son uno de los recursos más utilizados en las escuelas rurales a pesar de que que no son útiles ni idóneos para el trabajo en este contexto. La mayoría están enfocados al trabajo graduado propio de las escuelas urbanas, sin tener en cuenta las particularidades de la escuela ubicada en contextos rurales.

Los docentes de las escuelas rurales no tienen facilidades para crear sus propios materiales

Los docentes de las escuelas rurales no tienen facilidades para crear sus propios materiales y adaptarlos a la multigraduación, por lo que se ven obligados a usar libros de texto graduados, lo que tiene repercusiones metodológicas. La más evidente pasa por organizar al alumnado en la misma aula por cursos, utilizando libros de distintos grados, sin incorporar diversos niveles de complejidad de los contenidos en función de las necesidades de cada alumno indistintamente de su edad.

Además, el hecho de aprender en el marco de una aula multigrado, con metodologías activas, cooperativas y participativas que permitan el trabajo conjunto y significativo, tampoco pasa por utilizar libros de texto con contenidos inmóviles y estandarizados.

Si cada alumno tiene unas necesidades e intereses diferentes, y además trabaja junto con otros de edades distintas a la suya, no podemos utilizar únicamente materiales estandarizados creados para realidades educativas homogéneas.

Apoyo, pero no eje

La única forma de revertir esta situación pasaría por no usar el libro de texto como eje de la enseñanza y el aprendizaje, sino como apoyo y orientación para los docentes. Y es indispensable que los diseñadores de estos materiales tengan en cuenta la idiosincrasia de este modelo de escuela.

Otro punto clave a destacar es que los materiales y libros de texto se crean a partir de un modelo escolar escalonado (por cursos), debido a las políticas educativas existentes, que no tienen suficientemente en cuenta otras realidades educativas a la urbana, y que condicionan a su vez a la industria editorial. Falta una toma de contacto con la experiencia educativa y con el profesorado.

Criterios para elaborar o seleccionar materiales didácticos

Los materiales didácticos han de estar alineados con el aula multigrado, el entorno rural y la interdisciplinariedad. Además han de ser creativos, flexibles, bien estructurados y con unas orientaciones de uso bien claras.

Los materiales didácticos han de estar alineados con el aula multigrado, el entorno rural y la interdisciplinariedad.

También han de contemplar distintos niveles de complejidad en las actividades que proponen, incluir referentes del mundo rural, promover el trabajo globalizado y cíclico de los contenidos curriculares y el aprendizaje basado en problemas, entre otros aspectos clave.

Finalmente, es preciso que en todo caso estos recursos sean deliberativos y estén sujetos a las decisiones docentes. Para ello es necesario que el profesorado cuente con una formación que contemple la escuela rural, el desarrollo de competencias para el trabajo en el aula multigrado y una mirada que busque aprovechar el valor pedagógico del aula multigrado.

Principales necesidades en los recursos multigrado

Los planes de formación inicial y permanente todavía no tienen en cuenta suficientemente los saberes ni las competencias necesarias para el desempeño de la labor docente en contextos rurales. Esto dificulta el uso, la creación y selección de los recursos y materiales adecuados y, por tanto, ajustar la respuesta pedagógica a las particularidades y necesidades de las escuelas rurales.

Sería muy necesario crear plataformas digitales para compartir experiencias de éxito con otras escuelas y dar a conocer los recursos y materiales que les han sido útiles en contextos afines. Con ello se conseguiría dar visibilidad a los recursos creados y facilitar a los maestros y las maestras la posibilidad de crear, compartir o adaptar sus propios materiales.

La escuela rural está viva

Es preciso darle su lugar a la escuela rural: se trata de un modelo de escuela que existe y está viva, con una gran capacidad de innovar y de dar respuesta a su complejidad.

Una escuela de la que otros centros también pueden aprender, pero que debe contar con el apoyo y los recursos suficientes y adecuados. Nuestra investigación contribuye a la mejora de la calidad de las prácticas educativas en la escuela rural, favoreciendo la igualdad de oportunidades del alumnado independientemente del lugar en el que vivan.


Laura Domingo-Peñafiel es profesora del Departamento de Pedagogía en la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya. Núria Carrete-Marín es investigadora y doctoranda en Educación dentro de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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