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Los festivales le dan ‘play’ a la sostenibilidad

Para contrarrestar el impacto ecológico y la huella de carbono que generan los festivales musicales, diversas organizaciones y movimientos apuestan por la sostenibilidad desde hace años. El festival madrileño Tomavistas es uno de ellos, complementando la oferta musical con una producción sostenible y responsable.

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Yvonne Redín
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Festivales sostenibles

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Yvonne Redín

La imagen de ríos de gente paseando sobre inabarcables alfombras de vasos de plástico aplastados en el suelo, y bailando entre papeleras rebosantes de residuos orgánicos e inorgánicos mezclados entre sí, parece estar, finalmente, en franca extinción. Cada generación tiene sus festivales de referencia, y la actual no sólo busca experiencias musicales memorables sino eventos afines a los valores que la definen. Dicho de otro modo: esta generación ya apuesta por los festivales sostenibles. La norma es que los eventos multitudinarios de esa naturaleza dejen una importante huella de carbono –debido al gran consumo energético y la masiva generación de residuos– pero, por suerte, en la actualidad ya hay nuevas formas de organizar y celebrar la música en directo.

Las nuevas generaciones apuestan cada vez más por los festivales sostenibles

En 2019, la ONG inglesa Powerful Thinking publicó un informe que mostraba el grado de daño medioambiental causado por los festivales. Uno de los datos más alarmantes incluidos en ese trabajo fue el siguiente: los generadores energéticos, utilizados para evitar apagones, pueden llegar a usar hasta cinco millones de litros de diésel. Esta cifra equivale a la emisión de 19.778 toneladas de CO2 o, lo que es lo mismo, a 250.000 coches circulando. Ante esta realidad, asociaciones como A Greener Festival, nacida hace poco más de diez años, trabajan orientando a los organizadores hacia prácticas más sostenibles y que eviten el deterioro medioambiental. Algunos de los festivales que ya tienen este compromiso son Glastonbury o Boomtown, ambos en Reino Unido.

No hay marcha atrás en el camino hacia la sostenibilidad. Para muestra, basta con ver el Rototom SunSplash, el evento de reggae más grande de Europa, y que desde 2019 se ha declarado como plastic-free. De hecho, durante esa edición, evitaron la utilización de hasta 11.000 kilos de plástico. Es decir, el equivalente en 12 piscinas olímpicas. Otras medidas por las que han apostado sus organizadores son las tecnologías de bajo consumo energético, así como los transportes sostenibles, los puntos de recarga de agua, y la plantación de 500 árboles en la zona del camping. Un caso similar es el festival Boom, en Portugal, donde utilizan la energía de aerogeneradores que funcionan durante todo el año. Junto a estos, la lista de festivales comprometidos sigue creciendo cada año.

Tomavistas, un festival sin frenos en la carrera hacia la sostenibilidad

En España, otro de los festivales encaminados hacia la sostenibilidad es Tomavistas; por su compromiso con la Agenda 2030 y una firme apuesta por la música y el medio ambiente como binomio inseparable. Los organizadores de este referente madrileño –que en su edición de 2022 tendrá a Sen Senra, Rigoberta Bandini, Kings of Convenience, Suede o Slowdive como artistas estelares– llevan años apostando por la transformación de la música en directo. Cada una de las innovadoras acciones que han desarrollado tiene la misión de borrar la huella de carbono y disminuir el impacto ambiental. En este sentido, desde 2019 están adheridos al plan de PYMEs y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Fundación COPADE y han comenzado colaboraciones con entidades como la ONG Reforesta para recuperar espacios verdes en distintas vías pecuarias de Madrid. Además, también han implementado generadores de bajo consumo y luminaria LED con el objetivo de reducir el consumo energético hasta el mínimo posible. Unas acciones a las que pone la guinda una estricta política sobre la recolección y separación de los residuos generados durante el festival.

El festival Tomavistas colabora con la iniciativa ‘Safe Sound and Kids’ para asegurar la protección de los pequeños frente al daño auditivo

La realidad es que en eventos de esta entidad y aforo, si no se tiene un control sobre la gestión energética y de residuos, el impacto negativo hacia el medio ambiente puede elevarse de forma vertiginosa. Por eso mismo, la organización del Tomavistas se encuentra fuertemente comprometida con los ODS. Es decir, su modus operandi a la hora de montar el evento está basado en praxis que fomentan el desarrollo social además de la protección del medio ambiente. Por ejemplo, persiguiendo la igualdad de género al promover la paridad en todas las áreas laborales o apostando fuerte por ser un evento cada vez más family friendly. Además, respecto a fenómenos como la contaminación auditiva, que durante años fue una constante en festivales multitudinarios, Tomavistas colabora con la iniciativa Safe Sound and Kids para asegurar la protección de los pequeños frente al daño auditivo.

Por otra parte, de forma complementaria a la persecución de estos objetivos, el festival trabaja también por impulsar la interculturalidad y la disminución de las desigualdades sociales a través de un modelo que entiende la diversidad cultural y la creatividad como motores de transformación social. De esta manera, Tomavistas, un evento cien por cien LGTBI friendly, fomenta la formación constante entre sus empleados para que su trabajo sea cada vez más inclusivo.

En lo que respecta a la dimensión medioambiental, el festival madrileño también tiene entre sus pilares a la circularidad, un aspecto para el que se sirven del apoyo de entidades de referencia como Ecoembes, Ecovidrio o el Ayuntamiento de Madrid. De esta forma, y desde un enfoque de colaboración, el festival busca alcanzar la meta de convertirse en una productora de artes escénicas con huella de carbono 0.

Todo este trabajo forma parte del Plan Global Sistema de Gestión Ambiental, una iniciativa que contempla el diseño de una estrategia de prevención, reutilización y reciclaje de residuos, así como de un plan de eficiencia energética que priorice la energía asequible y no contaminante. A su vez, este proyecto también propone la elaboración de un informe de Saneamiento del Sistema de Gestión Medioambiental y la creación de estrategias para que cada edición del festival suponga una reducción cada vez mayor del impacto medioambiental.

Al igual que el mundo, la industria musical ha cambiado, y el compromiso de organizadores de festivales como Tomavistas ya no solo está relacionado con la música, el baile y la cultura, sino también con la responsabilidad medioambiental, la circularidad y la transformación social hacia un mundo más sostenible.

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