Cultura

Kurt Cobain y el feminismo en la era ‘grunge’

A pesar de su muerte prematura, el líder de Nirvana tuvo tiempo de crear la banda sonora de la Generación X y de proclamarse como un firme defensor de los derechos de las mujeres.

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28
Feb
2022
kurt cobain

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Todos reconocemos el riff de Smells Like Teen Spirit en tan solo un segundo. También todos podemos reconocer la voz rasgada y la clásica melena rubia del hombre que, atrapado en la depresión y en las drogas, acabó por unirse en 1994 al trágico «club de los 27»: Kurt Cobain. El norteamericano, sin embargo, no se convirtió en el representante de los años noventa por sus adicciones o sus acordes distorsionados (o no exclusivamente); lo logró, también, al velar por unos derechos que entonces eran incluso más frágiles que hoy.

«Siempre he sentido que las mujeres no son tratadas con respeto. Especialmente porque están totalmente oprimidas», decía Cobain en una entrevista para la cadena estadounidense PBS. «Aunque siempre he escuchado a Aerosmith y Led Zeppelin y siempre he disfrutado de sus melodías, me ha llevado muchísimos años darme cuenta de que sus letras son machistas». Estas palabras, que actualmente están más o menos integradas en el ideario colectivo, contribuyeron a cambiar hace 30 años la perspectiva misógina de muchos jóvenes.

El rock duro que animó a Kurt Cobain a coger su primera guitarra siempre había mantenido una relación complicada con el feminismo: Axl Rose cantaba en Guns N’ Roses que «solía amarla, pero tuve que matarla, tuve que enterrarla seis pies bajo tierra y aún puedo oír cómo se queja» en su pieza I used to love her.

Cobain: «La idea de que el hombre es superior a la mujer y de que debe encajar en ciertos estereotipos es parte de nuestra sociedad»

Sentencias así, que hoy probablemente estarían vetadas de cualquier plataforma musical, fueron la razón de lucha del vocalista de Nirvana. «Hay miles de chavales de 15 años que ya escuchan sobre cómo debe ser un hombre […], y el machismo empieza a una edad temprana. La idea de que el hombre es superior a la mujer y de que debe encajar en ciertos estereotipos es parte de nuestra sociedad. Y esto debe cambiar».

Escogió la música como herramienta de denuncia, se subió a los escenarios para utilizarlos de altavoz y compartió canciones que erizan la piel. Polly es una de ellas: trata sobre una violación real que ocurrió en Washington en 1987, tras un concierto de Nirvana. Esa noche, un hombre secuestró a una adolescente de 14 años, la torturó y la violó antes de que consiguiera escapar. Los miembros del grupo, al enterarse días más tarde, compusieron esa pieza sobre las miserias de la cultura patriarcal. Aquel suceso dejó una huella casi imborrable, y pocos años después grabaron una canción con tintes similares: Rape Me (en inglés, «viólame»). Con ella, Kurt Cobain quería mostrar apoyo a las mujeres que alguna vez habían sufrido la agresión de los hombres. Hizo justicia poética con la historia de un individuo que ingresa en prisión por violador; allí, precisamente, lo violan a él. «El problema de los colectivos que tratan las violaciones es que intentan educar a las mujeres a defenderse mejor. Lo que realmente necesitamos hacer es enseñar a los hombres a no violar. Ir al origen y empezar ahí», explicaba en la década de los noventa. Ese era el mensaje que difundía el cantante estadounidense. Un mensaje que aún defendemos en el presente.

Hubo más canciones al respecto, como Pennyroyal Tea, BreedBeen a Son. En ellas, especialmente en la última, el grupo enfatizaba el machismo sistemático y estructural del país norteamericano, donde las mujeres eran vistas como ciudadanos de segunda clase. El discurso público de Kurt Cobain, que fue la comidilla de muchos medios de comunicación del momento, no se limitaba a la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres: también hizo pública su postura a favor de los derechos de los homosexuales. En In Utero, el último álbum que sacó Nirvana antes de la muerte de su líder, incluyeron unas notas que rezaban «si eres sexista, racista, homófobo o básicamente un gilipollas, no compres este CD».

El legado crítico y feminista de Nirvana se extendió al menos hasta 2014, cuando ingresaron como formación en el Rock and Roll Hall of Fame. Durante la ceremonia, los miembros de la banda que seguían vivos debían tocar algunas de sus canciones, pero necesitaban cubrir el vacío de Cobain al micrófono. Así es como terminaron decidiendo que cada tema del evento fuera interpretado por una mujer distinta. A pesar de la controversia, Nirvana consideró que era el tributo que el ex líder merecía. Y así se hizo, conmemorando la vida de un hombre feminista en tiempos del grunge.

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