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Talento joven para diseñar la ciudad del futuro

María, Borja y Daniel nacieron en 1993, el mismo año en el que nacía la idea de regenerar el norte de Madrid. Además de compartir edad, los tres trabajan para el proyecto Madrid Nuevo Norte, desde donde se esfuerzan por diseñar un Madrid del futuro capaz de dar respuestas a los retos de su generación.

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25
Nov
2019
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«Las ciudades tienen la capacidad de proveer algo para cada uno de sus habitantes, sólo porque y sólo cuando son creadas para todos». Esta idea de la urbanista Jane Jacobs (1916-2006), expresada en uno de sus escritos en los años 60 del siglo pasado, acabaría sentando las bases para toda una generación de urbanistas que reivindicarían el papel que deben desempeñar las personas en el diseño de los núcleos urbanos. De esta forma se empezaba a definir la hoja de ruta para revertir las lógicas que caracterizaron el urbanismo del siglo XX, basadas en el protagonismo del automóvil y la escasez de espacios públicos pensados para el peatón.

Sumergidos en pleno siglo XXI, situar a las personas en el centro del diseño de las ciudades se presenta ya como la única posibilidad de responder a sus necesidades e inquietudes. Y así es, precisamente, como se ha planteado Madrid Nuevo Norte, el gran proyecto de transformación urbana que está a punto de abordar la ciudad de Madrid.

Tras alcanzar un consenso sin precedentes, la actuación está lista para ponerse en marcha y convertirse en uno de los principales referentes mundiales del nuevo urbanismo: un urbanismo responsable, sostenible y que cuenta con los ciudadanos como protagonistas. Estos son los valores con los que DCN, la compañía que hace 26 años asumió el reto de impulsar la regeneración urbana del norte de Madrid de mano de las administraciones públicas, ha entendido Madrid Nuevo Norte.

El urbanismo responsable es la única manera en la que los jóvenes entienden el diseño de las ciudades

Valores que responden a las inquietudes de las generaciones que disfrutarán este Madrid del futuro y que definen a la perfección quienes, al igual que el proyecto, nacieron en el año 1993. Como María, Borja y Daniel. Los tres tienen en común haber nacido hace 26 años y trabajar en DCN, lo que les brinda una oportunidad de participar de forma activa en el diseño del Madrid del futuro. Con ellos hablamos de su forma de entender el mundo y de su visión de la ciudad del siglo XXI.

Si por algo puede reconocerse esta generación es por su conciencia medioambiental y su preocupación por los efectos del cambio climático.«Somos la primera generación en la que ha habido un punto de inflexión. Tenemos en nuestra mano el poder construir un mundo mejor para todos», recuerda Borja. «Gran parte del trabajo de nuestra generación debe consistir en la concienciación», insiste Daniel.

Las ciudades -donde se concentran las mayores emisiones de gases contaminantes- son el punto de partida en la carrera por salvaguardar el planeta. Estos jóvenes son muy conscientes de que hay mucho por hacer y creen que el urbanismo puede contribuir. «Si se mejora la infraestructura de transporte público no haría falta meterse en Madrid con el coche», opina Daniel. «Facilitar que todo el mundo coja el autobús o el Metro es un gran paso», añade Borja.

María introduce el concepto del diseño urbano como otra de las claves para evitar los desplazamientos contaminantes, pensando en una ciudad compacta y de usos mixtos, en la que todo queda a mano y con el transporte público en la puerta. «La verdad es que a mí me gusta mucho caminar y si son trayectos de menos de 45 minutos suelo ir caminando», revela.

Por eso, cuando se les pregunta por su barrio ideal, los tres defienden un modelo más parecido al de la ciudad tradicional que a la forma en la que ha crecido Madrid en las últimas décadas. En palabras de María, «una vuelta a la vida de barrio». «Un barrio en el que veas un edificio de oficinas superalto, pero en el que también tengas tus zonas de esparcimiento y pequeños comercios, de esos en los que el frutero que ves todos los días te llama por tu nombre», explica Daniel. «Y con multitud dotaciones, como colegios y, sobre todo, muchas zonas verdes», matiza Borja.

Tampoco entienden que en los últimos grandes desarrollos urbanos no se haya consultado a los ciudadanos. Lo resume María de esta forma: «No entiendo cómo se puede diseñar la ciudad sin tener en cuenta a sus usuarios». «Al final el que va a vivir ahí es el ciudadano», asegura Daniel, «por lo que no contar con ellos me parece un error tremendo».

Los tres están convencidos del poder transformador de un proyecto como Madrid Nuevo Norte para afrontar los retos de su generación

Además del futuro del planeta, a los jóvenes de esta generación les une algunas preocupaciones más cercanas. «Mi principal inquietud es la de poder conseguir un empleo de calidad y estable que me permita acceder a una vivienda desde la que pueda acudir al trabajo en transporte público». Con estas palabras Daniel expone lo que, según datos del CIS, son los principales desvelos de los jóvenes españoles: el desempleo y el acceso a la vivienda. Los tres confirman esta estadística y creen que, para ofrecer mejores oportunidades, Madrid debe apostar por un nuevo modelo centrado en la tecnología y el conocimiento y competir con otras ciudades europeas a la hora de atraer empresas y talento.

Pero hay más coincidencias. Trabajan en DCN porque los tres están convencidos del poder transformador de un proyecto de la envergadura de Madrid Nuevo Norte para afrontar los retos de su generación y del legado que va a suponer para las venideras. Saben que aspectos como la apuesta por el transporte público, la implantación de los últimos avances en materia de sostenibilidad o el gran centro de negocios que plantea esta actuación serán claves para impulsar una ciudad capaz de dar respuesta a sus inquietudes.

«Personalmente», asegura María, «me hace mucha ilusión trabajar en un proyecto que sé que va a impactar a la ciudad en la que crecí y en la que vivo y que además va a ser un referente internacional». «Formar parte de esto llama», coincide Borja, a quien le emociona poder «dejar su granito de arena» en un proyecto único.

María, Borja y Daniel son muy conscientes de que cambiar las cosas no es fácil, pero creen que están en el lugar apropiado para empezar a hacerlo. «Vamos a asegurarnos de que nuestro proyecto tenga un impacto a nivel global», explica María. «Me parece que vamos por buen camino», asegura Dani. «Madrid Nuevo Norte se va a ver, se va a sentir y va a cambiar Madrid», concluye Borja.

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