Siglo XXI

Claves para entender qué está pasando en Hong Kong

Tras un mes de tensión en las calles de la antigua colonia británica, las protestas contra la Ley de Extradición local se han convertido en una lucha por defender las libertades democráticas. Analizamos el conflicto que sacude la región asiática.

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04
Jul
2019
Hong Kong

Camiseta negra, mascarilla, casco y gafas de seguridad. Con esta indumentaria, cientos de manifestantes asaltaron el parlamento de Hong Kong el pasado 1 de julio, día en el que se cumplieron 22 años desde que la región dejó de ser una colonia británica para pasar a estar bajo soberanía china. Lejos de ser un caso aislado, el acto –que se saldó sin graves incidentes, salvo algunas ventanas rotas y lesiones leves por el contacto con gas pimienta– se convirtió en un eslabón más de la serie de protestas que en las últimas semanas han sembrado el caos en las calles de la metrópoli asiática. Aunque la motivación inicial de las protestas se ha diluido, ahora la ciudad se encuentra sumergida en una crisis que ha alcanzado un nivel preocupante en el plano internacional. Analizamos algunas de las claves para entender qué está pasando en Hong Kong, qué reivindican los manifestantes y cómo se ha llegado hasta la situación actual.

1. El inicio de las protestas

La primera protesta se remonta al 9 de junio, cuando un millón de personas –según los organizadores de la concentración,  240.000 según fuentes policiales– se congregaron en el centro de Hong Kong para denunciar la propuesta del Gobierno local de reformar la Ley de Extradición vigente e incluir en la normativa la opción de enviar a los acusados de ciertos delitos penales a Taiwán o a China continental, es decir, a la zona que se encuentra bajo la soberanía de la República Popular de China y está liderada por el Partido Comunista. Según el Ejecutivo local, la enmienda de ley es una manera «solucionar los vacíos legales existentes sobre la extradición». En cambio, según recogen diversos medios internacionales, para los manifestantes se trata de un ataque contra sus derechos y libertades. En este aspecto, el sistema administración por el que se rige Hong Kong desempeña un papel clave a la hora de entender el origen de las protestas, todavía en curso.

2. Tensiones entre Hong Kong y China continental

Aunque Hong Kong forma parte de China, no lo hace de la misma manera que Pekín (la capital) o Shangái. En 1997, Reino Unido entregó al gigante asiático la ciudad que había sido una de sus colonias más importantes durante más de un siglo. Desde entonces, el territorio se mantiene como parte de China, pero con un un alto nivel de autonomía política, económica, judicial y social de la que podrá disfrutar hasta 2047, según se determina en la Declaración Conjunta Sino-Británico que hizo efectivo el traspaso de soberanía. También se recoge en el principio constitucionalista de Un país, dos sistemas’, que el ex líder comunista Deng Xiaoping formuló para justificar el estatuto exclusivo que poseen lo que se denominan Regiones Administrativas Especiales (Hong Kong y Macao). Por eso, en la actualidad, la República de China es un estado socialista de partido único (sin mecanismos de sufragio universal) mientras que Hong Kong tiene un sistema multipartidista que sustenta una democracia limitada.

3. ¿Qué reclaman los manifestantes?

Para los ciudadanos hongkoneses, el proyecto de Ley de Extradición se ha transformado en un recordatorio de que la línea que separa ambas administraciones es muy fina. Según recoge el rotativo británico The Guardian, los movimientos jóvenes que lideran las protestas temen que Pekín se lleve por delante las garantías de libertad y democracia. Se explica así que las protestas se hayan acentuado incluso después de que la jefa del Ejecutivo regional, Carrie Lam, anunciase el 15 de junio que suspendía indefinidamente (y hasta nuevo aviso) la ley. Ahora el conflicto ha escalado hasta convertirse en una crisis política que preocupa a estadistas, figuras políticas y expertos a nivel internacional: los ciudadanos no solo piden la total retirada de la legislación, sino que protestan por la excesiva injerencia de Pekín. Y no es la primera vez que sucede.

4. La revolución de los paraguas

En las imágenes que llegan desde Hong Kong se puede observar a los activistas portando paraguas de colores, utilizados para protegerse de los gases lacrimógenos utilizados por la policía. Se trata de un símbolo que ya se utilizó en la que se conoce, precisamente, como la Revolución de los paraguastambién llamada Primavera Asiática–, una serie de manifestaciones que tuvieron lugar en 2014 y en las que se rechazaba la influencia de China continental en los procesos democráticos de la región. En aquella ocasión, movimientos estudiantiles como Scholarism o Occupy Central denunciaban la resolución del Partido Comunista Chino que pretendía limitar quién podía presentarse como candidato a las elecciones locales. El reclamo de un sufragio universal y de unos avances democráticos para Hong Kong finalizó con penas de hasta 16 meses conspiración e incitación al desorden público para los activistas que lideraban las protestas.

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