Economía

Hacia una telefonía más verde

Telefónica presenta su Informe Integrado 2017, que analiza el impacto de sus acciones en materia de economía, energía, sostenibilidad o diversidad.

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10
Jun
2018

«Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Esa citada frase –atribuida a Albert Einstein– hace décadas que empezó a ser asumida como un mantra aplicable a comportamientos individuales… Y empresariales. La responsabilidad social y la transparencia ya no son un extra que sume valor a las corporaciones, sino que son cualidades imprescindibles a ellas y algo que exigen autoridades y clientes. Telefónica presentaba esta mañana su Informe Integrado 2017, en el que se integran parámetros financieros y no financieros para medir la actividad de Telefónica y su impacto social, económico y ambiental en todos los países en los que opera.

«En este momento, todo lo interno ya es externo», afirmaba en la presentación Elena Valderrábano, directora de Ética Corporativa y Sostenibilidad de la compañía, destacando la importancia de la transparencia hacia los grupos de interés y los 340 millones de clientes de la compañía. Para ello, una de las primeras medidas ha sido el lanzamiento de Promesa Cliente, para que ellos conozcan en todo momento sus gestiones y facturas y tengan un canal directo para realizar consultas. Un ejercicio aún más necesario desde la entrada en vigor del nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos. «No es un tema novedoso, pero en los últimos tiempos ha adquirido mayor relevancia por el aumento de la conciencia social. En este mundo digital dejamos rastro continuo, a veces inconscientemente, y es fundamental que los clientes confíen en que el tratamiento de sus datos se hace de forma segura y transparente», explicaba.

La compañía ha adquirido el compromiso de que toda la energía que consume sea 100% renovable en 2030

Más allá de la transparencia, otra de las preocupaciones cada vez más habituales entre los consumidores es el cambio climático y el impacto medioambiental que las acciones humanas –a nivel individual y colectivo– causan en el planeta. El tiempo avanza y, a nivel global, aún estamos lejos de cumplir algunos de los aspectos a alcanzar antes del año 2030. «Lo recogido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible está tan imbricado en las acciones de la corporación que hablar de ellos como algo separado o independiente nos resultaría incluso contraproducente», comentaba Valderrábano, que sin embargo destacaba la importancia del noveno de ellos, referido a Industria, Innovación e Infraestructura.

A nivel corporativo, entre los objetivos conseguidos el pasado ejercicio, destaca el haber adelantado el cumplimiento del objetivo marcado en materia de eficiencia energética, con 52% MWh/tráfico respecto a 2015. En términos globales –la situación es diferente en cada uno de los países en los que la compañía opera– el 46,8% de la electricidad utilizada por la compañía proviene de fuentes renovables y la reducción de las emisiones se ha reducido en un 28% en apenas dos años.

Ayudar a paliar los efectos del calentamiento global es otro de los objetivos que persiguen las medidas de descarbonización. La energía eléctrica es imprescindible para desempeñar su actividad, por lo que la meta a alcanzar es reducir un 30% la emisión de gases de efecto invernadero en 2020 y el 50% en 2030. Además, el compromiso de Telefónica es que el consumo eléctrico será 100% renovable en 2030.

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Laura Abasolo (directora general de Finanzas y Control de Telefónica), Juan Emilio Maíllo (director de Comunicación Corporativa) y Elena Valderrábano (directora de Ética Corporativa y Sostenibilidad).

La tecnología y su aplicación en políticas medioambientales contribuyen directamente a la reducción de emisiones. ¿Cómo? A través de la previsión de trayectos o a servicios de movilidad inteligente. Así, en 2017 se evitó el 69% de lo emitido gracias a este tipo de herramientas, lo que supone un ahorro equivalente a las emisiones producidas por un coche que hiciera 17 viajes de ida y vuelta entre la Tierra y el Sol. A ello también contribuyeron las medidas alineadas con los preceptos de la economía circular, gracias a los que se reciclaron el 98% de las baterías, el 97% de los residuos y del 99% de papel.

El tiempo de las mujeres

Pese a ser más de la mitad de la fuerza productiva del país, solamente el 24% de los puestos responsabilidad de las grandes empresas está ocupado por mujeres. En Telefónica, actualmente, la cifra es aún menor: el 17,6%. Aunque aún queda mucho trabajo por recorrer, su objetivo es alcanzar al menos un 30% de mujeres directivas en 2020.

Aunque ahora el número de mujeres directivas no llega al 18%, en 2020 el objetivo es que la cifra ascienda al 30%

«Nuestros clientes son diversos y la compañía ha de serlo para dar respuesta a lo que nos piden. La diversidad es riqueza, es crecimiento a largo plazo. Nuestro compromiso en este sentido es absoluto», afirmaba Laura Abasolo, directora general de Finanzas y Control de Telefónica y presidenta del Comité de Diversidad del Grupo. Según recoge el informe, el pasado año se nombró un jefe de la Oficina de Diversidad para garantizar su presencia como palanca de crecimiento futuro, con el fin de fomentar la cultura de equidad, pluralidad e inclusión, potenciar la gestión del talento joven y desarrollar un estilo de liderazgo inclusivo.

El impacto local (y global)

Además de los indicadores en materia de sostenibilidad y diversidad, el Informe analiza el impacto de la empresa en las economías de los diferentes países en los que opera. La suma total asciende a 52.232 millones de euros, casi un 0,6% del total de riqueza generada en el conjunto de los países más relevantes.

La actividad económica de Telefónica supone el 1,4% del PIB en España

«Telefónica es un agente económico y social que impacta de forma positiva en las comunidades donde está presente», explicaba Abasolo, que añadía que, por cada euro que Telefónica genera, aporta 3,2 euros al PIB. España es el país donde tiene mayor impacto, –el 1,4% del PIB–, seguido de Brasil y de Perú. Una cifra también importante en cuanto al pago de impuestos: en total, se han pagado más de 12.000 millones de euros, en su mayoría para las arcas de Brasil, España y Argentina.

La contratación de personal y proveedores locales también supone un estímulo económico en las distintas zonas del mundo, todos ellos obligados a seguir los Principios de Negocio Responsable de Telefónica y a cumplir con los derechos humanos y laborales fundamentales y la protección del medio ambiente.

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