Cultura

Arte (con)sentido, arte para todos

El museo Lázaro Galdiano de Madrid organiza visitas de sus obras guiadas por un invidente. Su capacidad de emocionar a los asistentes a través del tacto demuestra que el arte puede derribar barreras.

Artículo

Luis Meyer

Fotografía

Museo Lázaro Galdiano
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03
Feb
2018

Carlos López-Tapia es una de las personas que más sabe de cine en nuestro país. No solo desde un punto de vista historicista, también crítico: analiza cada diálogo, plano y movimiento de cámara de cada nueva película. Y no se le escapan los errores de rácord. Durante años fue director de un programa de radio referencial sobre el séptimo arte, Lo que yo te diga, de la Cadena Ser. Carlos López-Tapia es ciego, por culpa de un accidente que sufrió de joven.

«Voy siempre acompañado por mi pareja. Me describe muchos detalles. Yo tiro de memoria visual y de cultura cinéfila, y agudizo el oído. Así logro componer la película en mi cabeza», explicaba el periodista hace pocos años. Y demostraba, así, que la frase «el arte no tiene barreras» se puede formular en sentido inverso: «Tampoco hay barreras para acceder al arte». Ni siquiera para los invidentes. Basta con ponerle tesón.

Asier Vázquez perdió la vista a los 12 años y ha tocado obras como la loba de Rómulo

Cada vez más museos acceden a que los visitantes ciegos puedan admirar sus obras. En el caso de la pintura, por ejemplo, El Prado organizó hace poco un ciclo en el que convertían cuadros como La Gioconda, con tecnología tridimensional, en lienzos con relieve y textura, de modo que se pudiera percibir por el tacto lo que creaba el pintor. El Lázaro Galdiano hace lo mismo con sus esculturas y bajorrelieves, pero no tiene que crear réplicas: las originales de su colección, de gran valor histórico y artístico, ya tienen en origen volumen, materiales y hasta temperaturas identificables. Los responsables del museo solo tienen que hacer una cosa: dejar que se toquen. Obviamente, no a todo el público, sino que quienes no puedan disfrutarlas de otra manera: «Es cuestión de planificarlo, todo con un proceso, claro», dice una portavoz.

Eso es precisamente lo que hace Asier Vázquez, poeta, periodista y propietario de la productora de cine Lepantstrit pero, ante todo, «apasionado por todo lo que tenga que ver con el arte, que ayuda a averiguar qué somos realmente, esa pregunta que nos aturde tanto», como él mismo describe. Ejerce de guía por las obras de este museo en un ruta  muy poco ortodoxa: mientras las toca, explica sus sensaciones a los visitantes. «Normalmente, no se le dedica más de tres minutos a una obra. Nosotros le dedicamos diez», explica: «Es muy bonito comprobar cómo la gente se pausa y deja fuera del museo su estrés diario, mientras escucha mi descripción de lo que voy percibiendo por el tacto». Y añade, no exento de humor: «Es acercarse al arte desde otro punto de vista, aunque suene paradójico».

Vázquez perdió la vista definitivamente a los 12 años, y hoy tiene 46. En este tiempo ha tocado obras de Chillida y Oteiza, las efigies milenarias de los emperadores del Museo del Capitolio de Roma y hasta la estatua de la loba de Rómulo y Remo. «Puedo decir que solo hemos tenido el privilegio los conservadores, yo y pocas personas más; debo sentirme muy afortunado por ello», apunta, y aclara: «No hay una normativa interna clara respecto a esto en cada museo, al menos a los que yo he ido. Pero normalmente, la actitud e des apertura y de facilitar las cosas, o esa ha sido mi experiencia. Algunas veces, ni siquiera he tenido que pedir permiso a la dirección: han sido los propios guardas de seguridad los que me han dado permiso».

La próxima ruta guiada en el museo Lázaro Galdiano será el viernes 16 de febrero

Sea como fuera, Vázquez no ha encontrado limitaciones para seguir disfrutando de obras de arte desde que perdió la vista: «La clave es normalizar, y no victimizar. El diálogo abre puertas». Y concluye: «Ha pasado mucho tiempo desde que me quedé ciego del todo, pero también tengo mucha memoria visual, y me eso me facilita imaginar cómo son cosas que no he visto nunca. Algunas se me pierden, pero para eso está la imaginación. Soy un ciego que ha visto. Por eso nunca le he dado la espalda a la esfera visual, a la superficie del mundo».

La próxima ruta guiada de la mano de Asier Vázquez en el museo Lázaro Galdiano será el viernes 16 de febrero a las 18.30. Más información aquí.

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