Derechos Humanos

Cómo alimentar al mundo en 2050

¿Sabías que la población mundial superará los 9.500 millones de personas en 2050? ¿Y que necesitaremos producir un 60% más de alimentos para satisfacer las crecientes necesidades?

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27
Abr
2015
Carmen Gómez Cotta

¿Sabías que la población mundial superará los 9.500 millones de personas en 2050? ¿Y que necesitaremos producir un 60% más de alimentos para satisfacer las crecientes necesidades? Lo más significativo, estiman los expertos, es que se prevé que alrededor de 3.000 millones de personas entren a formar parte de la categoría de clase media. Esto hará no sólo que aumente la demanda de comida sino que, además, se exija cada vez una mejor calidad de los alimentos –incluyendo carne, pescado, leche y huevos-. Son datos de la organización Enough Movement, una iniciativa internacional que lucha para asegurar que todas las personas tengan acceso a comida asequible, nutritiva y de calidad.

Actualmente, consumimos más de lo que producimos y este ritmo es insostenible, por lo que necesitamos producir más comida con menos recursos para poder hacer frente a las cada vez más exigentes demandas. Pero, sobre todo, para combatir el hambre que sufre una parte importante del planeta, concretamente, un cuarto de la población mundial.

Casi 800 millones de personas se mueren de hambre en el mundo, según los datos de esta organización. Con el aumento de la demanda en carne, leche y huevos necesitaremos más cantidad de alimentos de origen animal. Mejorar la salud de los animales es una prioridad. «Cuando los animales están sanos producen más y mejor», reconoce Miguel Abad, director de Asuntos Regulatorios de Elanco.

Los medicamentos son necesarios porque ayudan a los granjeros a producir alimentos seguros de una manera sostenible protegiendo siempre el bienestar de los animales. «Utilizados de manera responsable y en las cantidades adecuadas cuando son necesarios ayudan a avanzar en la seguridad alimentaria, prevenir enfermedades y promover la salud animal», explica Abad.

Otra de las claves fundamentales para poder desarrollar y producir más alimentos con menos recursos es apoyar a los productores locales. «Prevenir el hambre requiere la intervención de varios niveles distintos de gobierno. Para actuar a corto plazo, los gobiernos nacionales deben disponer de sistemas de información capaces de intervenir allá donde se produzcan las hambrunas antes incluso de que se declaren. Pero a largo plazo, sólo el apoyo a los pequeños productores puede resolver el problema», explica Gabriel Pons, experto en estos temas de la ONG Intermón Oxfam.

Según Pons, se da la paradoja de que los agricultores se encuentran entre los grupos de población más susceptibles de pasar hambre. Esto ocurre porque no son capaces de producir la cantidad de alimentos necesaria para sobrevivir todo el año, por muchas circunstancias distintas, pero que se pueden resumir en una: no tienen apoyo suficiente de sus gobiernos para desarrollar sus capacidades productivas y así ser capaces de producir más de lo que necesitan para comer e integrarse en el mercado. «Está demostrado que la inversión el agricultura es la que más capacidad tiene de reducir la pobreza, y todavía más si esta inversión se centra en las mujeres», apunta Pons.

El Banco Mundial dice que el crecimiento de la agricultura tiene entre dos y cuatro veces más capacidad de aumentar el ingreso de los más pobres comparado con otros sectores. De la misma forma, si se invierte en agricultoras, que producen gran parte de la comida con pocos recursos, se liberaría una gran capacidad productiva ahora desaprovechada.

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Producir más con menos

La innovación y las nuevas tecnologías nos permiten producir y desarrollar más comida sin usar más recursos. A través de prácticas seguras y sostenibles los granjeros pueden producir no sólo más cantidad de alimentos, sino más asequible y menos perecederos. «La innovación juega también un papel importante en los alimentos, creando y desarrollando alimentos más nutritivos que, además, mejoren la salud de las personas y de los animales», reconoce Abad, cuya compañía, división de Lilly que se centra en el cuidado y bienestar tanto de la producción animal como de la seguridad alimentaria, elabora medicamentos veterinarios para evitar enfermedades en animales.

Uno de los aspectos fundamentales y en los que más se centran todos los esfuerzos es en conseguir que esas comunidades locales puedan producir y consumir sus propios alimentos, tanto agrícolas como ganaderos. La innovación ha conseguido mejorar la producción pero, sobre todo, la eficiencia.

Hace 20 años en Estados Unidos, para producir 53.000 millones de litros de leche se necesitaban 25 millones de vacas. Actualmente, sólo hacen falta 9 millones de vacas para obtener más de 84.000 millones de litros de leche. «Gracias a los avances tecnológicos podemos, no sólo producir más, sino controlar ciertos brotes de enfermedades con distintos productos o vacunas y alimentarlas de manera distinta para que produzcan más y mejor, siempre dentro de un entorno y unas condiciones dignas, saludables y sostenibles», explica Abad.

Ahora que hemos mejorado la producción y la eficiencia, el reto para erradicar el hambre y proveer comida asequible para todos es reducir las barreras y aranceles en las cadenas de producción alimentaria. «El desafío es conseguir que los alimentos duren más y lleguen ahí donde se necesitan, modificando atmósferas de producción o temperaturas de conservación pero sobre todo facilitando el movimiento de alimentos. Debemos adoptar la infraestructura internacional necesaria que asegure que la comida llega a todas las personas que lo necesiten sin problemas ni restricciones», apunta el directivo de Elanco.

«La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen acceso en todo momento (ya sea físico, social o económico) a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y las preferencias culturales para una vida sana y activa», explica el experto de Intermón Oxfam.

La Organización Mundial de Alimentos (FAO) identifica cuatro pilares: disponibilidad (que existan alimentos), acceso (poder comprar alimentos o recibirlos cuando no puedan comprarlos, no necesariamente producirlos), utilización (la capacidad de metabolizar adecuadamente la comida, y esto nos lleva a la salud y a la adecuación de los alimentos), y finalmente, la estabilidad (la capacidad de obtener los alimentos a lo largo del tiempo y que no sé dé la posibilidad de que falten).

Desde Lilly, tanto en su área de salud humana, como en su división de salud animal Elanco, son conscientes de la importancia de trabajar en esta línea empresas, gobiernos, instituciones, ONG, productores y consumidores juntos. «Nuestro objetivo es contribuir a mejorar la situación de las personas en todo el mundo. La alimentación y la salud son necesidades básicas y por eso mantenemos un compromiso con aquellas comunidades más empobrecidas que no tienen acceso a los recursos más básicos, tanto de alimentación como de salud», concluye Teresa Millán, directora de RSE de Lilly.

¿Sabías que…

  • … reducir un tercio los aranceles comerciales aumentaría 613.000 millones de dólares a la economía mundial?
  • … la innovación en la producción de lácteos podría salvar 1.570.180 km cuadrados de tierras de cultivo y 2,34 km cúbicos de agua al año?
  • … si una vaca produjera medio vaso de leche más al día ahorraríamos anualmente 747 toneladas de pienso, 388 millones de hectáreas de tierra de cultivo y 618.000 millones de galones de agua?
  • … un cargamento de una libra de carne refrigerada sólo aumentaría el coste un $0.15?
  • … el transporte supone menos del 4% del impacto medioambiental de los alimentos?
  • … si, en vez de aumentar el número de gallinas, usamos la innovación para producir un huevo más por gallina, alcanzaríamos la demanda necesaria en 2050 con 4 mil millones de gallinas menos? (Hay cerca de 6.5 mil millones de gallinas en el mundo. Cada gallina produce una media de 184 huevos al año)
  • … gracias a la innovación se podrían ahorrar 113 millones de toneladas de pienso, 74.000 millones de galones de agua y 65 millones de hectáreas de tierra de cultivo?

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