Derechos Humanos

141 países practican la tortura

Treinta años después de la Convención Contra la Tortura de Naciones Unidas, la tortura sigue practicándose en 141 países.

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13
May
2014

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Leticia Romero

Miriam es de México, tiene 31 años y es madre de cuatro hijos, fue secuestrada en su ciudad natal por unos soldados que la llevaron a un cuartel militar. Allí, permaneció retenida una semana, durante la cual, la violaron tres veces, la asfixiaron y la electrocutaron para obligarla a confesar su implicación en delitos relacionados con las drogas. Han pasado tres años, pero ninguno de sus torturadores ha respondido de sus actos ante la justicia.

En México el gobierno alega que la tortura es la excepción y no la norma, pero en realidad, los abusos a manos de la policía y las fuerzas de seguridad están generalizados, y a pesar de las denuncias, la mayoría quedan impunes.

Es uno de los casos que aparecen en el informe presentado por Amnistía Internacional con motivo de la campaña Stop Torture, que denuncia que la tortura sigue siendo una realidad en 141 países del mundo, cuando se cumplen 30 años de la firma de la Convención Contra la Tortura impulsada por Naciones Unidas.

Durante la presentación de la campaña mundial Stop Torture, el secretario general de Amnistía, Salil Shetty, denunció que las autoridades de estos estados todavía no hayan adoptado «mecanismos dinámicos» suficientes para erradicar este grave problema.

Otro caso con el que Amnistía ilustra esta situación es el de Moses Akatugba, un nigeriano que fue detenido por los soldados cuando tenía 16 años. La policía, tras golpearle y dispararle en la mano, le colgó de las extremidades durante horas en una comisaría para que firmara una «confesión» en la que reconocía haber participado en un robo. En noviembre de 2013, después de ocho años esperando sentencia, Moses fue condenado a muerte.

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Estas prácticas no son exclusivas de los países en desarrollo. Según Shetty, la tortura, “no solo afecta a países dominados por dictaduras, sino que también se extiende a las democracias, a todo tipo de espectros políticos y se está produciendo en cada esquina del mundo».

Sin ir más lejos, en España las autoridades extraditaron a Ali Aarrass a Marruecos a pesar de la posibilidad de que fuera torturado. Ali fue recogido por unos funcionarios de los servicios de inteligencia que lo llevaron a un centro secreto de detención, donde  dice que le aplicaron descargas eléctricas en los testículos, le golpearon en las plantas de los pies y lo tuvieron horas colgado de las muñecas. Según Aarrass, los policías lo obligaron a confesar que ayudaba a un grupo terrorista. Finalmente, fue condenado a 12 años de cárcel y sus denuncias de tortura nunca se han investigado.

En los últimos cinco años, Amnistía ha denunciado formas de tortura y tratos vejatorios en al menos 141 países de distintas regiones del mundo, aunque, debido a que los gobiernos intentan encubrirlo, probablemente el número real sea más elevado. En algunas naciones se recurre a esas formas de castigo de forma rutinaria y sistemática, al tiempo que en otras se trata de hechos excepcionales, en todo caso «inaceptables” según considera la organización.

Encuesta global

Como parte de la campaña para combatir la tortura, Amnistía ha llevado a cabo una encuesta mundial, para sondear las actitudes de cada país ante esa práctica. La misma, desveló que casi la mitad de participantes (un 44%) temen la posibilidad de ser torturados si son detenidos en su país.

La mayoría (un 82%) cree que deberían existir leyes claras contra la tortura, si bien más de un tercio de los entrevistados (un 36%) piensa que esa práctica puede justificarse en ciertas circunstancias.

Con esta campaña, Amnistía Internacional centrará sus esfuerzos, en cinco países en los que la tortura está «muy extendida» y donde espera lograr un «impacto significativo», pese a que también continuará con su trabajo a nivel global. Se trata de México, Filipinas, Marruecos y el Sáhara Occidental, Nigeria y Uzbekistán.

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