Innovación

Sobrevivió a los malos tratos: ahora es una emprendedora social

Ana Bella sufrió malos tratos durante diez años. Ahora es una emprendedora social de éxito y dirige una fundación que empleo a «mujeres supervivientes».

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11
Ene
2013
Por Sandra Gallego Salvá

Ana Bella tiene claro que ella no es una víctima: es una superviviente. La primera vez que su ex marido le pegó una paliza fue porque había salido sola de casa. “Me tiró contra la pared, me gritaba e insultaba por haber salido sola a la calle y sin su permiso. Mi reacción fue hacer las maletas e irme a Sevilla. Pero me sentó y me convenció para que me quedara”.

Ese infierno, con visos de matrimonio, duró 10 años en total. Hubo momentos muy duros. “Ya no necesitaba ni pegarme. Me doblegaba a su voluntad. Una violencia disimulada que me dominaba y me hacía enmudecer. A veces, hasta me meaba de miedo en las bragas”. En 2001 Ana Bella decidió que no iba a encajar ni un golpe más. Denunció a su marido y el Instituto de la Mujer le buscó en Málaga una casa de emergencia, donde estuvo dos semanas. Después pasó dos meses en una casa de acogida hasta que se vio obligada a salir de allí porque un asistente social cometió la torpeza de decirle a su marido dónde estaba. Su peregrinaje de mujer maltratada le llevó hasta un piso tutelado, de nuevo en Sevilla, donde estuvo nueve meses. “A partir de ahí, conseguí empezar a trabajar y pagarme mi vivienda”.

“Cuando empecé a trabajar, me encontraba en el coche un papel de mi ex marido, diciéndome: ‘Eres una puta que nada más sabes abrir las piernas’. Imagínese cómo sale una para ir a trabajar”. Ana Bella tiene claro que en ese estado de shock, cuando te has cargado de valentía para denunciar al padre de tus hijos, la lentitud de la justicia hace que muchas mujeres no aguanten la presión y den ese, muchas veces fatídico, paso atrás. “A veces les ponen un abogado de oficio que ni se interesa por ellas y la ven cinco minutos antes del juicio. ¿Cómo vas a poner tu vida en manos de alguien en esas circunstancias, si estás muerta de miedo?”.

Un día fue a recoger a sus hijos al colegio y apareció su ex marido gritando “te voy a matar”. Fue a comisaría , asustada pero decidida. Al lado había una oficina de Asuntos Sociales y allí descubrió que solo el 20% de las mujeres denuncia los malos tratos. “Decidí devolver el apoyo que recibí y cubrir las lagunas del sistema de protección oficial. Me dolía pensar en tantas mujeres que guardan silencio”.

El primer paso fue crear la Fundación Ana Bella para ayudar a las mujeres que sufren violencia de género. “Había que demostrar que se sale adelante. Que no podemos ser tildadas siempre como víctimas, que somos supervivientes que nos apoyamos como una red. Basta ya de que sólo se hable de mujeres muertas. Salimos a la calle, damos charlas por doquier y nos reivindicamos. La mujer que supera este drama tiene una capacidad especial para destacar en cualquier puesto de trabajo”.

Pero pronto se dio cuenta de que su podía ir más allá: montar una empresa que creara riqueza y diera trabajo a mujeres que, como ella no hacía tanto, se encontraban en una situación de exclusión social. Ella misma fue despedida de una compañía porque su ex marido se presentó allí y la amenazó públicamente.

Su empresa es Servicios Integrales Solidarios, una compañía que da trabajo a ocho mujeres que han sufrido malos tratos y que tiene tres líneas de actuación: limpieza, venta de  productos de comercio justo y Catering Solidario.

Éste último, el Catering Solidario, ha sido seleccionado por Momentum Project (www.momentumproject.org) como uno de los proyectos de emprendedores sociales más prometedores del año, lo que se traduce en apoyo en formación y asesoramiento por la escuela de negocios Esade y de BBVA. Además, ayer se celebró una jornada con inversores sociales para que puedan asegurar la viabilidad de su proyecto.

Ana Bella ha pasado del infierno de los malos tratos a la ilusión de impulsar un proyecto personal y ambicioso. Su Catering Solidario necesita ahora poner en marcha una cocina industrial, ampliar el equipo y desempeñar una estrategia de mercado concentrada en las instituciones públicas. Si encuentran la financiación en los próximos cinco años darán oportunidades laborales a 300 mujeres que han sufrido maltrato.

“Además de la inversión, estamos trabajando para conseguir donaciones. Lo que ahora necesitamos en una nave y la maquinaria para poder desarrollar una línea de negocio que daría empleo a 300 personas en cinco año”, explica esta luchadora que ahora, además, está cursando, en inglés, el segundo año de Administración y Dirección de Empresas. “Momentum nos está ayudando mucho, es la forma de dar viabilidad a nuestro proyecto y nos da mucha capacitación”, añade esta superviviente de la violencia de género convertida en emprendedora social.

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