Derechos Humanos

Homosexualidad en África

Carlos Sanguino, de Amnistía Internacional, analiza en Ethic los peligros de ser homosexual en África, un continente en el que países como castigan con la cadena perpectua a este colectivo.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
03
Ene
2013
Por Carlos Sanguino, responsable del trabajo sobre diversidad afectivo-sexual en Amnistía Internacional

“No sé lo que podría ocurrirme en cualquier momento. No sé quién quiere ahorcarme, no sé quién quiere agredirme. No puedo controlar mi destino. [Pero] no puedo volver a encerrarme en el armario —he entregado mi vida al movimiento, no puedo cambiarlo ahora—.”

Frank Mugisha, presidente de la ONG Minorías Sexuales de Uganda

Frank es activista homosexual en Uganda. Algo nada fácil ni en este país ni en esta región del mundo. Los casos de acoso, persecución, discriminación, violencia y asesinato cometidos contra personas por razón de su orientación sexual o identidad de género son cada vez más numerosos en África Subsahariana. 36 Estados siguen criminalizando las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo, y algunos países han introducido recientemente leyes destinadas a agravar las penas para los comportamientos homosexuales.

En muchos Estados africanos, aparte de poder ser detenidas, las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), o las que son percibidas como tales, corren un mayor peligro de ser víctimas de otras formas de persecución. Pueden ser más vulnerables a los ataques violentos, tanto dentro como fuera del ámbito familiar, y se arriesgan a ser detenidas por conducta homosexual si denuncian un delito. También tienen probabilidades de ser apartadas por miembros de sus familias y a verse estigmatizadas por la sociedad en general. Veamos algunos ejemplos.

La situación de la comunidad LGBTI de Uganda, por ejemplo, es extremadamente difícil, con numerosos casos documentados de discriminación, detención arbitraria, reclusión ilegal, tortura y otros malos tratos. Ser homosexual es un delito que se castiga con cadena perpetua. Desde 2009, repetidas iniciativas parlamentarias han intentado aprobar la llamada “ley anti-homosexualidad”, que plantea endurecer las penas contra este colectivo mediante cadena perpetua para algunos casos. Algunos borradores de la ley han incluido la pena de muerte para casos de “homosexualidad agravada”.

Los líderes tradicionales Ndebele han rechazado las personas LGBT tachándolas como "no africanas"

En Ghana continúan los abusos contra los derechos humanos de personas sospechosas de haber mantenido relaciones sexuales con personas del mismo sexo. En julio de 2011, Paul Evans Aidoo, ministro para la Región Occidental, ordenó a las fuerzas de seguridad detener a todos los gays y lesbianas que hubiera en el oeste del país, y exhortó a los propietarios e inquilinos de viviendas a denunciar a toda persona a la que considerasen sospechosa de ser homosexual.

En Nigeria no han disminuido los abusos contra los derechos humanos de personas sospechosas de mantener relaciones con personas del mismo sexo o de tener una identidad de género no convencional. El Senado ha aprobado un proyecto de ley que impondría penas de 14 años de cárcel por contraer matrimonio con personas del mismo sexo. Toda persona o grupo que “sea testigo o colabore en la formalización de un matrimonio o unión entre personas del mismo sexo” o que “apoye” a grupos, “desfiles o reuniones” gays, podría ser condenada a 10 años de prisión.

En Sudáfrica, los crímenes de odio contra personas en base a su orientación sexual o identidad de género real o percibida se han generalizado; las actitudes homófobas extendidas en el conjunto de la sociedad se ven reflejadas en el comportamiento de la policía y afecta a su respuesta ante las denuncias por agresiones presentadas por personas LGBTI, que habitualmente reciben mofas, respuestas despectivas o desinterés al denunciar crímenes de odio. La falta de diligencia de la policía a la hora de investigar estas denuncias crea un clima de impunidad para los perpetradores de actos de violencia contras las personas LGBTI. Es el caso de Noxolo Nogwaza, una mujer lesbiana que en 2011 fue violada y asesinada mientras volvía a casa después de salir con amigos/as. Aún no se ha investigado su muerte.

La homofobia es endémica en Camerún, y las detenciones, reclusiones y juicios de gays y de sospechosos de ser gays son comunes los últimos años. También ha habido detenciones y procesamientos de lesbianas o presuntas lesbianas. Las relaciones entre personas del mismo sexo se tipificaron como delito en 1972.

Estos son solo algunos ejemplos de las constantes vulneraciones de derechos humanos que estas personas sufren en muchos países africanos. Pese a ello, la comunidad LGBTI y los activistas de derechos humanos no se rinden. Por eso la visibilidad de estas terribles situaciones es mayor ahora que nunca. Y por ello, también, hay que seguir trabajando.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

La necesidad de ser justos

Cristina Sánchez

Los derechos humanos construyen la imagen de nuestra sociedad en torno a la vida, la educación, la salud y la libertad.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible obtener más información aquí.