Derechos Humanos

¿Cuánto vale una vida en Ciudad Juárez?

Esta ciudad fronteriza del norte de Méjico vive sumida en una rutina de asesinatos, secuestros y extorsiones. Sus instituciones gubernamentales y Policía también están corrompidos. Nos fijamos en Ciudad Juárez, donde nada parece presagiar un cambio.

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11
May
2011
Carmen Gómez Cotta

Mucho se habla últimamente sobre la violencia y violación de derechos humanos en determinados países de Oriente Medio. Duras críticas se lanzan también contra el régimen opresor chino y contra los gobiernos totalitarios que aún imperan en tantos estados de África.

Pero echo de menos alguna alusión a Ciudad Juárez, esa localidad al norte de Méjico que hace frontera con El Paso (Texas, Estados Unidos), donde el narcotráfico, la prostitución y el mercado negro de personas y órganos marcan el ritmo de la rutina en sus calles, controladas por las mafias.

En la ciudad fronteriza del desierto de Chihuahua, millones de mujeres, niños y hombres inocentes son asesinados a diario sin que nadie pueda, o quiera realmente, cambiar esta dramática situación. Los sondeos son claros, un 93% de la población de Ciudad Juárez se siente insegura, según los resultados de la Segunda Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Inseguridad, llevada a cabo por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Seis de cada diez personas declaran sentirse ‘nada seguro’ aquí. Ahora bien, si le sumamos el 33% que dice sentirse ‘poco segura’, tenemos que el 93% de los juarenses mayores de 18 años percibe una ciudad insegura”, según explica Socorro Velázquez, encargada del Centro de Investigaciones sociales de la Universidad autónoma de Ciudad Juárez.

Tan insegura que los asesinatos son habituales. De noche o a plena luz del día, cientos de personas aparecen asesinadas por doquier. Y uno no puede evitar pensar, viendo la fragilidad vital en la que viven, ¿cuánto vale la vida de una persona en Ciudad Juárez?

Policía y crimen organizado

Crímenes, robos, extorsiones es el día a día en este lugar de Méjico. Pero uno de los aspectos más preocupantes entre los investigadores es que del total de las víctimas, el 62% decide no denunciarlo debido a la desconfianza hacia las autoridades.

Y es que, según otros informes, el 25% de la Policía de ciudad Juárez está ligada de alguna forma al crimen organizado. Mientras esta situación no se resuelva, poco se podrá hacer para combatir esta lacra social. Tal y como recientemente ha reconocido Julián Leyzaola Pérez, secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, una cuarta parte de los agentes que integran dicho cuerpo de seguridad tiene algún vínculo con los grupos fronterizos de crimen organizado.

Como medida, el responsable de la seguridad en esta zona ha anunciado medidas de depuración dentro de la Policía de Ciudad Juárez. Según las pesquisas, se ha comprobado el vínculo directo de algunos agentes con estas redes delictivas, los cuales han sido retirados de su cargo. Otros están aún bajo vigilancia. Pese a estas medidas cautelares y de aumento de la vigilancia, la seguridad es sólo una utopía para los habitantes de esta localidad, que no confían demasiado en los cambios. Pero no desisten. Ni ellos ni la nación entera.

Méjico se moviliza contra la violencia

40.000 víctimas mortales, 18.000 personas desaparecidas, más de 230 mil desplazados, 10.000 secuestros, 30 alcaldes asesinados. Son algunas de las cifras con las que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ilustra la realidad de Méjico, un país donde el 98% estos casos no se han resuelto.

Así, el distrito de Méjico D.F. se lanzaba hace unos días a las calles, en una marcha multitudinaria contra la corrupción y la violencia en el país. Promovida por el poeta mejicano Javier Sicilia (cuyo hijo fue asesinado hace poco en la localidad de Cuernavaca), una silenciosa marcha recorrió a pie los 80 kilómetros que separan Cuernavaca de la capital.

“Nos ha rebasado la corrupción. Las instituciones están podridas, desde los partidos hasta el Gobierno Federal. No es este el Méjico que queremos. No es esta nuestra guerra. Pero estos sí son nuestros muertos”, denunciaba el poeta en su discurso una vez llegados al distrito de DF.

Por eso estaban todos ahí reunidos, clamando por un cambio urgente para la situación insostenible a la que Méjico ha llegado. Los vínculos del poder con el crimen y sus mafias es tal que “si no los limpian, los ciudadanos tendremos que preguntarnos por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar”, relataba Sicilia.

Pero para eso, la primera medida necesaria es que los partidos políticos “limpien sus filas de ésos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tiene al Estado maniatado y cooptado”, concluye.

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