Innovación

Los emprendedores sociales: un nuevo modelo, una nueva sociedad

Javier Garilleti, director de la Fundación PriceWaterHouseCoopers, reflexiona sobre el papel de los emprendedores sociales en un contexto de importantes cambios sociales.

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22
Feb
2011
Por Javier Garilleti, director general de la Fundación PriceWaterHouseCoopers

Nos encontramos en un momento en el que los ciudadanos comienzan a ser conscientes de que no siempre sus necesidades y exigencias encuentran respuestas en las grandes instituciones y empresas.  Un momento que vuelve a poner el acento en la iniciativa y la capacidad individual para resolver los retos económicos, sociales y medioambientales. Es necesario que nuestra sociedad se vuelva, cada vez más, una sociedad emprendedora, en la que encontremos que porcentajes cada vez mayores de la riqueza y el valor proceden de emprendedores capaces de identificar y proporcionar soluciones nuevas e innovadoras a los retos sociales y medioambientales de una sociedad crecientemente compleja, y hacerlo desde una perspectiva de creación de valor económico y social. Así, el crecimiento económico dependerá menos de grandes compañías y cada vez más de agiles Start-up’s emprendedoras más preparadas para satisfacer las necesidades de los mercados y los clientes en tiempo real. Y, entre las grandes compañías, solo serán competitivas las que inoculen en sus estructuras la cultura emprendedora y faciliten la aparición y el desarrollo de intra-emprendedores.

El Premio Nobel Mohamed Yunus: el genio del emprendimiento social.

El mismo principio debe aplicarse en el sector social, incluso si las oportunidades de innovación y emprendimiento sociales no se reflejan tan claramente ni son tan evidentes como las oportunidades ligadas al crecimiento económico. Estamos en un momento en el que las habilidades y energía típicas del emprendedor pueden y deben ser aplicadas sobre problemas y necesidades sociales insatisfechas, transformándolas en oportunidades para crear valor social.

¿Cuáles son los rasgos que comparten los emprendedores empresariales y sociales?

  • El primero, la capacidad innovadora. Teniendo en cuenta el hecho de que la iniciativa empresarial suele implicar la innovación, no es de extrañar que los emprendedores tiendan a ser personas innovadoras.
  • En segundo lugar,  una evidente orientación al logro.  Los emprendedores  son generalmente personas con una clara orientación a objetivos que se fijan metas donde otros no ven posibilidades.
  • En tercer lugar, una independencia que les permita afrontar sus retos independientemente de los apoyos con los que cuenten.
  • En cuarto lugar, una baja aversión al riesgo.  Los emprendedores son más tolerantes del riesgo y más creativos a la hora de encontrar maneras de mitigarlo, por lo que anteponen la oportunidad a la amenaza.
  • Por último, la tolerancia a la ambigüedad. Los emprendedores suelen sentirse más cómodos que otras personas en situaciones inestables y de resultados difícilmente predecibles, lo que les permite enfrentar sus retos con menor propensión al stress y la inseguridad.

En un momento tan exigente y complejo en retos y necesidades sociales que resolver, necesitamos una nueva generación de emprendedores sociales con la capacidad y disposición para servirse de las ideas y herramientas del espíritu empresarial, y de una manera que vaya más allá de las  tradicionales visiones que levantan fronteras entre lo empresarial y lo social.

¿Y cómo podríamos caracterizar a estos nuevos emprendedores sociales frente a los puramente empresariales? Para entender lo que distingue a los dos grupos de emprendedores, es importante disipar la noción de que la diferencia se deba simplemente a la motivación – unos buscarían el beneficio económico y otros estarían impulsados por el altruismo. El hecho es que los emprendedores empresariales rara vez tienen como primera motivación la perspectiva de beneficios económicos. Los emprendedores, sea cual sea su tipo, están principalmente motivados por la oportunidad que han identificado, por la aventura que supone perseguir esa visión sin descanso, y derivan su principal recompensa del propio proceso de realización de sus ideas. Donde realmente reside la diferencia es en la propuesta de valor en sí.

Para el emprendedor empresarial, su propuesta de valor identifica necesidades y se organiza para atender mercados que pueden asumir el nuevo producto o servicio, y, desde el principio, la expectativa es que el emprendedor y sus inversores obtendrán algún beneficio económico. El emprendedor social, sin embargo, no prevé ni se organiza para generar un beneficio económico para sus inversores o para sí mismo. El emprendedor social tiene como objetivo crear un beneficio transformacional y de gran escala que ayuda a solucionar las necesidades de un segmento importante de la sociedad o de la sociedad en general. A diferencia de la propuesta de valor empresarial, que se dirige a un mercado que puede pagar por la innovación,  la propuesta de valor del emprendedor social tiene como público objetivo una población marginada o muy desfavorecida que carece de los medios económicos o políticos para lograr una transformación por sí sola. Esto no quiere decir que los emprendedores sociales rechacen, por principio, propuestas de valor que también puedan tener un beneficio económico, y tenemos el ejemplo de Mohammed Yunus y el impacto empresarial generado por Grameen Bank, que se ha convertido en el origen de una industria financiera que es capaz de atender, rentablemente, las necesidades financieras de los excluidos. Lo que distingue a los emprendedores sociales es el carácter prioritario del beneficio social frente al exclusivamente económico

Siendo tan importante y tan evidente el potencial de cambio y mejora que representa este movimiento, sin embargo, estos nuevos emprendedores sociales no cuentan con el reconocimiento y los apoyos con los que cuentan los emprendedores del mundo empresarial.  ¿Dónde pueden encontrar los emprendedores sociales los recursos para la etapa de lanzamiento? ¿Cómo lograr el apoyo de expertos en finanzas, en estrategia y gestión empresarial que estén preparados y dispuestos para apoyar este nuevo tipo de “aventuras” que buscan crear nuevas soluciones a retos sociales desde la perspectiva de creación de valor? Ahí es donde las empresas comprometidas pueden encontrar un nuevo terreno de juego para ayudar a la mejora de nuestro entorno social, y hacerlo desde la colaboración y el compromiso.

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