Las huellas del petróleo

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La serie 'Petróleo' explora desde los manantiales subterráneos hasta el motor de un vehículo, pasando por refinerías y carreteras

Edward Burtynsky: «El discurso del cambio climático lleva sonando desde hace tiempo, pero no veo que nada esté cambiando»

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¿Qué haces cuando, camino a la oficina o a una cena con amigos, te das cuenta que se te ha olvidado el móvil en casa? ¿Cómo te enfrentas a un día, ya sea de ocio o de trabajo, sin tu portátil? ¿Cuántos aparatos tecnológicos tienes en casa? ¿A cuántas personas conoces que no tengan un medio de transporte privado? La cultura de la abundancia sin límite y del consumismo nos hace creer que no podemos vivir sin esto o aquello.

Fascinado con esa obsesión del ser humano de tener más y más sin mesura e intrigado por esa “necesidad”, el fotógrafo canadiense Edward Burtynsky explora el ecosistema humano, ese mundo que el hombre ha creado alrededor de la producción, el uso y la decreciente disponibilidad de los recursos energéticos. «¿Cómo podemos lidiar con la crisis energética, una de los mayores desafíos a los que se ha enfrentado el mundo jamás?», se pregunta.

Sus fotografías a gran escala exploran y reflejan el impacto de la -cada vez más- extensa huella humana en el entorno que nos rodea y de las distintas -y drásticas- formas en las que esta está reconfigurando la superficie del planeta. En este proceso surgen nuevos paisajes. Paisajes transformados, a veces bonitos y a veces feos, pero siempre sobrecogedores. Desde montañas de neumáticos hasta ríos naranja chillones por los residuos de una mina de níquel.

En su serie ‘Petróleo’, sigue el camino y las huellas del oro negro en las sociedades modernas. Un viaje desde los manantiales subterráneos de los que surge hasta el motor de un vehículo, pasando por refinerías donde se trata o carreteras por las que circulamos. «De repente un día al volante, recorriendo Canadá por trabajo, empecé a pensar en el petróleo en sí. En esa fuente de energía que hace que todo sea posible, pero que a la vez supone una amenaza porque pone en peligro nuestro entorno», explica Burtynsky.

En estas fotografías explora la industria petrolera y divide su trabajo en tres bloques. Principio: los mecanismos y la industria de la extracción y refinamiento. Desarrollo: cómo utilizamos el petróleo para desarrollar productos, sobre todo las actividades asociadas a la cultura del transporte y el motor. Final: los restos y deshechos, la obsolescencia, el coste humano de la industria petrolera.

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Pero no solo retrata los efectos de la industria del crudo. Fotografía cualquier paisaje manufacturado, entornos que hayan sido alterados por la actividad industrial. Y admite que su trabajo le sirve para analizar cómo el hombre transforma los paisajes naturales a veces sin apenas darse cuenta. «Son fotos sobre el hombre y lo que ha hecho con la Tierra».

Como buen canadiense, se siente íntimamente unido a la naturaleza. «Venimos de la naturaleza. Es importante reverenciarla, porque estamos conectados a ella». Atraído y fascinado por lo natural, sus fotografías indagan los lazos entre el medio ambiente y los procesos industriales de minas, petroleras, canteras, procesos de manufactura, reciclaje, gestión del agua.

«El discurso del cambio climático lleva sonando desde hace ya bastante tiempo, pero no veo que nada esté cambiando. Y esto me está provocando una sensación de urgencia importante». Urgencia por retratar, plasmar, dar evidencia de esos paisajes donde se aprecia la huella del ser humano en el mundo y que cambian a una velocidad vertiginosa.

Por eso tiene un deseo: que sus imágenes ayuden a persuadir a millones de personas a que se unan a una conversación global sobre sostenibilidad. «Lo que acabó con los dinosaurios fue un impacto de meteorito. Nosotros, los humanos, somos ahora ese impacto y estamos cambiando el equilibrio del planeta. Y de nosotros depende salvarlo o destruirlo. Somos una especie predadora corriendo frenéticamente».


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