Los nuevos desafíos de la seguridad digital
El mundo virtual ofrece miles de oportunidades e interacciones, pero es también una rendija para las estafas y los delitos digitales. Ethic y Meta reunieron a varios profesionales en la materia para analizar los desafíos actuales de la seguridad digital y explorar soluciones conjuntas para construir un entorno más seguro.
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Si bien el entorno online expande nuestras posibilidades de conexión, también actúa como canal para estafas digitales cada vez más difíciles de identificar, incluso entre las generaciones más familiarizadas con la tecnología. Combatir este problema exige ir más allá de la respuesta individual: requiere una verdadera suma de fuerzas entre el tejido empresarial, los organismos públicos y la sociedad civil para construir un entorno digital seguro. Bajo esta premisa, Ethic y Meta citaron a un grupo de expertos para abordar el desafío común y debatir vías de colaboración a largo plazo.
Dimensionando el problema
Históricamente, el mundo ha sido pensado para unas estructuras físicas. Todo eso cambió con la llegada de internet. Con unas instituciones y leyes ideadas para un territorio con fronteras, internet ha cambiado el paradigma, porque en lo que a los delitos se refiere, ha creado un tipo de delincuencia intangible y transfronteriza. «Las leyes tradicionales están pensadas para un mundo físico, mientras que las estafas digitales no ocurren en ningún emplazamiento físico concreto», apuntó Miryam Hernández, fiscal adscrita a la Sala Coordinadora de Criminalidad Informática de la Fiscalía General del Estado.
Las estafas se han convertido en un fenómeno que afecta a todo el conjunto de la sociedad y que trasciende los servicios digitales. «Están evolucionando muy rápidamente. Los estafadores buscan nuevas formas de evitar ser detectados y de ganarse la confianza de los usuarios. Nuestra responsabilidad como plataforma es protegerlos mediante un trabajo diario y continuo», afirmó Julia Franz, manager de Asuntos Públicos en Meta. Estamos ante un problema multifactorial que se debe abordar desde diferentes frentes para combatirlo de manera eficaz.
Julia Franz (Meta): «La inversión en IA nos ha permitido identificar delitos con mayor precisión y rapidez antes de que lleguen a los usuarios»
En un marco donde «uno de cada cinco delitos en España ocurre en el entorno digital», como apuntó Ricardo Gutiérrez, analista de la oficina de comunicación de la Policía Nacional, es necesario saber que la estafa puede viajar a través de diferentes canales, como las redes sociales, las aplicaciones de mensajería, el correo electrónico o las llamadas telefónicas hasta llegar a la cuenta bancaria, donde se materializa el daño. «Somos el punto final del proceso de la estafa», destacó Daniel Medianero, responsable de Ciberoperaciones de ING España y Portugal.
La tecnología como herramienta de detección y prevención
La tecnología es positiva, pero paradójicamente también los delincuentes aprovechan todos sus avances para mejorar sus estrategias delictivas. Ahora se suman metodologías trabajadas y estructuras criminales que funcionan como auténticas empresas. La inteligencia artificial generativa ha acelerado la creación de estafas y lo que antes eran meses de preparación ahora se reduce a una semana, con un lenguaje limpio y creíble. Contra eso, las plataformas también han implementado tecnología avanzada para analizar millones de datos sospechosos y bloquear fraudes proactivamente.
«La inversión en IA nos ha permitido detectar patrones anómalos y bloquear 159 millones de anuncios fraudulentos. También nos ayuda a reducir la probabilidad de que los estafadores engañen a las personas que facilitan sus datos de inicio de sesión o a evitar la creación de cuentas que suplantan la identidad de figuras públicas», comentó Franz. Meta además, facilita el uso de herramientas como la autenticación en dos pasos, las revisiones de seguridad de las cuentas o las alertas ante actividades sospechosas, que ayudan a los usuarios a reforzar su protección e identificar posibles riesgos.
Ricardo Gutiérrez (Policía Nacional): «Uno de cada cinco delitos ocurre ya en el entorno digital»
Por su parte Juan Delfín Peláez, responsable de ciberseguridad para el sector financiero y privado en INCIBE, dijo que «a través de la monitorización continua de la red, hemos logrado dar de baja más de 4.600 dominios fraudulentos». Y es que la detección proactiva y el poder anticiparse a las posibles estafas es fundamental. «Dedicamos mucho esfuerzo para poder verificar a los anunciantes. Nos hemos comprometido a que a final de este año, el 90% de nuestros ingresos de publicidad provengan de anunciantes verificados», apuntó Franz.
Una responsabilidad compartida
«Fijar marcos precisos para la colaboración público-privada es el único camino para fortalecer la confianza digital», remarcó la responsable de Meta sobre la necesidad de que todos los agentes implicados redoblen su acción conjunta. Ningún actor ve el recorrido completo del fraude por separado. Es de vital importancia compartir señales e inteligencia en tiempo real para caminar hacia una colaboración eficaz. «Formamos parte de iniciativas globales como Global Signal Exchange para compartir señales sobre amenazas en tiempo real entre sectores», apuntó al respecto Franz.
Una de las prioridades debe ser bloquear las transferencias a tiempo para evitar la comisión del delito. «Cerca del 80 % de los fondos estafados termina fuera de nuestras fronteras, por lo que la prioridad absoluta es lograr la congelación preventiva de las transferencias antes de que se consume el traspaso», advirtió Peláez.
Para evitar las pérdidas económicas derivadas de las estafas, los expertos situaron las principales oportunidades en la automatización del intercambio de datos entre sectores, la aceleración de los cauces legales y el refuerzo de la cooperación transfronteriza. En el ámbito procedimental y judicial, el reto reside en agilizar los mecanismos para que la respuesta de las autoridades viaje a la misma velocidad que el delito.
Daniel Medianero (ING España y Portugal): «La estrategia eficaz es educar al cliente mediante un goteo constante de pequeños consejos»
En esta línea, Hernández defendió la conveniencia de contar con «un experto digital por provincia» que permita acortar los tiempos de actuación en el territorio, así como potenciar herramientas internacionales como el Convenio de Budapest para acelerar las solicitudes de información y la congelación de activos en el extranjero antes de que los fondos sean irrecuperables.
El papel del ciudadano
El verdadero objetivo hacia el que apuntan los estafadores son las emociones humanas: la urgencia, el miedo o la promesa de dinero fácil y rápido. Por eso, la educación a la ciudadanía es clave y requiere del uso de nuevos marcos comunicativos porque «los medios tradicionales no sirven», indicó Gutiérrez. El experto recomendó incluso el uso de influencers para llegar a los nativos digitales.
A su vez, hay que acompañar sin alarmismo y sin culpabilizar al usuario. «Las grandes campañas estacionales o los avisos apocalípticos de ciberseguridad han quedado obsoletos. La estrategia eficaz es educar al cliente mediante un goteo constante de pequeños consejos adaptados al momento», incidió Medianero. «Es fundamental cultivar redes de apoyo y evitar saturar al usuario con alertas alarmistas que generen pánico. Se trata de acompañarle y ofrecerle herramientas útiles para una respuesta responsable», reforzó Franz.
El futuro de la seguridad digital
De cara al porvenir, los expertos coincidieron en que el éxito de las medidas a adoptar no se debe calcular por el número de juicios o detenciones, sino por la integración natural de la prevención en la rutina diaria y el desarrollo de una respuesta automática defensiva.
En ese sentido, Julia Franz abogó por combinar la IA de vanguardia, la capacitación ciudadana y unas alianzas público-privadas ágiles para ir siempre un paso por delante de la ciberdelincuencia y consolidar la confianza en el entorno online. Porque «el mayor éxito en la lucha contra las estafas digitales sería que dentro de unos años no estuviéramos aquí debatiendo, porque habrían funcionado todas las medidas».







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