Saber desconectar: el reto pendiente del bienestar digital
El II estudio de Bienestar Digital, impulsado por ING, muestra que los participantes saben protegerse mejor frente a amenazas concretas que gestionar sus hábitos digitales.
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En una sociedad cada vez más conectada, la salud digital se ha convertido en un desafío que va mucho más allá del tiempo que pasamos frente a una pantalla. La tecnología nos ofrece enormes posibilidades de comunicación, información y trabajo, pero también nos expone a amenazas de ciberseguridad y a una conexión constante que puede dificultar la capacidad de desconectar.
Sobre estas cuestiones pivota el II estudio de Bienestar Digital que impulsa ING y que señala que solo el 9,3% de los participantes alcanza un nivel sólido de bienestar digital. Aunque la mayoría sabe cómo actuar ante amenazas evidentes, como una llamada fraudulenta, un SMS sospechoso o una wifi pública, encuentra más dificultades para mantener una relación consciente, equilibrada y segura con la tecnología.
El estudio que se desarrolla junto a la Unión Española de Creadores, la Universidad Europea y la Universidad Politécnica de Valencia también señala que ante riesgos evidentes, la respuesta es mayoritariamente adecuada: el 94,5% evitaría operar desde una wifi pública y el 78% colgaría una llamada sospechosa de un supuesto representante del banco.
Sin embargo, algunos comportamientos cotidianos siguen aumentando la exposición al riesgo porque el 43,8% reutiliza contraseñas y el 35% acepta permisos de aplicaciones sin revisarlos. Las mayores dificultades aparecen en la gestión diaria de la tecnología. El 63,6% reconoce que pasa más tiempo del deseado en redes sociales, el 62,5% consulta el móvil al acostarse, el 56,2% admite un tiempo de pantalla superior al que le gustaría y el 50,1% utiliza el teléfono de forma automática mientras espera.
Existe, además, una distancia entre la percepción y el comportamiento. Aunque el 84,9% considera que controla su relación con la tecnología, entre estas mismas personas el 58,7% mira el móvil en la cama y el 50,6% no controla su tiempo de pantalla.
Los hábitos de uso, el principal reto entre los jóvenes
En las situaciones analizadas por el estudio, las personas de entre 20 y 29 años declaran comportamientos de ciberseguridad similares a los del grupo de 50 a 59 años. Sin embargo, obtienen peores resultados en hábitos de uso, especialmente por el consumo intensivo de contenidos, las interrupciones y el uso automático del móvil.
El acompañamiento a los menores también aparece como una de las principales áreas de mejora. El 50,7% de las respuestas indica que los menores de su entorno acceden a la tecnología sin reglas claras o que su uso se gestiona principalmente mediante prohibiciones.
Las personas de entre 20 y 29 años declaran comportamientos de ciberseguridad similares a los del grupo de 50 a 59 años
Los resultados apuntan a la necesidad de avanzar hacia una educación digital que combine reglas claras con explicación, acompañamiento y una autonomía progresiva.
A partir de estas conclusiones, ING continúa impulsando su proyecto de Bienestar Digital, centrado en tres ámbitos: la seguridad, los hábitos de uso y la salud mental.
La campaña ha comenzado con Expertos al rescate, una serie de contenidos en la que diferentes especialistas analizan situaciones relacionadas con el fraude, el consumo automático de contenidos y el impacto de las redes sociales.
El siguiente paso será el Día del Detox Digital, que ING celebrará el 10 de octubre para invitar a la sociedad a hacer una pausa y recuperar el control de su tiempo y su atención. La iniciativa no propone abandonar la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera más consciente. Tras el detox, ING difundirá una serie de recomendaciones prácticas.
Para sus clientes, ING incorpora además una recomendación específica: reenviar a Buzón SMS los mensajes sospechosos recibidos en nombre del banco para comprobar si son legítimos. Esta medida se suma a otras soluciones de protección, como Quién me llama, SOS Fraude, las alertas ante transferencias sospechosas y los mensajes verificados mediante tecnología RCS.
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