Cuando la tecnología no trata solo de innovación, sino de seguridad y bienestar
ING y ‘Ethic’ celebraron una jornada en la que se reflexionó sobre hábitos digitales y las implicaciones de la digitalización en la ciberseguridad y el bienestar digital de las personas.
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En algún momento de nuestra historia reciente, la existencia humana dejó de tener únicamente una dimensión física y adquirió también una digital. Ha sido una transformación gradual y que ha llegado casi sin darnos cuenta, pero hoy es una realidad incuestionable y llena de retos que es necesario gestionar. Para hablar de estos desafíos, ING y Ethic han creado Reconect@dos, un encuentro en torno a bienestar digital y ciberseguridad, con el que se busca estimular una reflexión crítica, pero siempre en clave positiva, sobre digitalización y personas. Este espacio es el resultado de una serie de desayunos celebrados a lo largo del año pasado, organizados conjuntamente por la entidad y la revista. En ellos, representantes de la Administración pública, la empresa privada, la academia y el tercer sector compartieron sus puntos de vista sobre los retos y oportunidades que plantea la tecnología en materia ambiental y social.
«Bienestar y Ciberseguridad en la era de la hiperconexión» ha sido el título del último de esos encuentros. «La tecnología está en todos los ámbitos de nuestra vida. Hoy lo hacemos casi todo con nuestros dispositivos: el trabajo, los trámites administrativos, el ocio, las compras, las relaciones con los amigos y la familia… Y esa dependencia trae muchas cosas buenas, pero también otras que no lo son tanto: ciberseguridad, impacto ambiental, salud mental… La pregunta que nos surge ante esos desafíos es: ¿cómo podemos construir una relación sana con la tecnología», sintetizó el periodista Emilio Doménech en el arranque de la jornada.
Navegar bien y seguro
La ciberseguridad se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de las nuevas sociedades digitales. Según el informe Bienestar Digital, elaborado por ING, el 47,4% de los usuarios ha sido víctima de una estafa digital. Como banco eminentemente digital y con casi 5 millones de clientes en España, ING se toma muy en serio esta cuestión. «La seguridad es un asunto crítico para el bienestar digital. En ING trabajamos a diario para que nuestros clientes estén mucho más protegidos, algo que hacemos proporcionándoles dos elementos clave: herramientas pioneras y conocimiento», señaló Alfonso Tolcheff, CEO de ING España y Portugal.
González Veracruz: «El gran reto que tenemos por delante es garantizar que la IA está al servicio de las personas y que mejora sus vidas de una forma palpable»
Tolcheff protagonizó, junto a María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, el primer diálogo de la jornada, que indagó en algunas de las claves para lograr que la tecnología sea un entorno cada vez más seguro. «La mayoría de la ciudadanía no es consciente de que la tecnología y la IA no son realidades del futuro, sino que ya están aquí, presentes en todos los ámbitos de nuestra vida. El gran reto que tenemos por delante es garantizar que la IA esté al servicio de las personas y que mejore sus vidas de una forma palpable. Y que seamos los ciudadanos quienes decidamos cómo queremos desarrollar y liderar esta transformación», destacó María González Veracruz.
La secretaria de Estado se mostró confiada en el futuro de esta revolución y el papel de nuestro país en su diseño. «En España se está utilizando una cantidad histórica de recursos para la transformación del tejido productivo a través de la tecnología. Tenemos mucho talento, buenas ideas, tecnología puntera y empresas a las que se está apoyando desde la inversión pública y la colaboración público-privada. Todo con el objetivo de lograr esa soberanía digital que es más urgente que nunca», aseguró.
El papel de la formación
La importancia de la educación en la construcción de una cultura digital sana que reme a favor de las personas y no en contra fue la tónica general de toda la jornada. «La tecnología ha permitido la mayor transferencia de conocimiento de la historia de la humanidad, pero en ese camino de interconexión se ha descuidado una parte fundamental: la formación. La formación es ese elemento esencial que permite a las personas hacer un uso más consciente de la tecnología y sacar el máximo provecho a sus herramientas», destacó Yolanda Rueda, fundadora y presidenta de Fundación Cibervoluntarios, entidad que lleva años trabajando en la capacitación digital de distintos colectivos y segmentos sociales a través de proyectos como Campamento Digital.
Preguntada sobre los falsos mitos que siguen pesando sobre la revolución tecnológica, Rueda señaló dos que lo resumen todo: «que la tecnología no es para los mayores porque es demasiado complicada para ellos, y que los jóvenes no necesitan formarse en estas cuestiones porque son nativos digitales».
Tolcheff: «La seguridad es un asunto crítico para el bienestar digital. En ING trabajamos a diario para que nuestros clientes estén más protegidos, proporcionándoles herramientas y conocimiento»
Uno de los proyectos que Fundación Cibervoluntarios ha puesto en marcha en colegios de toda España es #RetoHacker, un programa de formación gratuita en fundamentos de ciberseguridad y hacking ético dirigido a jóvenes. «Resulta sorprendente el hecho de que los jóvenes usen los móviles para todo tipo de cosas y, sin embargo, haya cuestiones básicas que desconozcan, sobre todo en lo que se refiere a su nivel de exposición en estas redes», reflexionó Alba Arias, una de las formadoras voluntarias del proyecto. Para esta especialista, es fundamental que la sociedad «se coloque en el lado correcto de la tecnología».
La presencia de la educación digital en los colegios también fue objeto de debate. Juan Carlos Morales, director del IES Luis Vives de Leganés, pidió mesura en los juicios de valor. «Hemos pasado de considerar a las pantallas imprescindibles durante la pandemia a demonizarlas y prohibirlas ahora en las aulas», advirtió. Morales recordó que la tecnología es solo «una herramienta de aprendizaje», y reclamó una mayor implicación y apoyo de las familias en la formación digital para que ésta sea más efectiva.
Unidos por el bienestar digital
Nacho Rodríguez, director de Sostenibilidad de ING en España y Portugal, fue el encargado de moderar la última mesa de la jornada, una reflexión sobre en quién recae la responsabilidad en esa búsqueda del bienestar digital. «No se trata solo de avanzar, sino de cómo avanzamos. Hasta ahora hemos enfocado mucho la tecnología desde la competitividad, la innovación o la productividad. Hoy comenzamos a hacerlo también desde el bienestar digital», subrayó.
Ana Pociña: «Parte de nuestra responsabilidad consiste en asegurar el acceso a la tecnología al mayor número de personas posible»
En un contexto en el que los cambios tecnológicos avanzan mucho más deprisa que la propia sociedad, la legislación es uno de los primeros lugares a los que se dirigen todas las miradas. Juan Pedro Moreno, presidente del Consejo Asesor de Transformación Digital de Digitaliza Madrid, apuntó la importancia de «regular sin quedarse corto, pero también sin pasarse ni limitar en exceso la tecnología, porque solo así se puede facilitar que se operen las transformaciones que necesita la sociedad». A juicio de este especialista, una legislación demasiado estricta puede tener un efecto contrario al deseado, ya que, «si el ciudadano espera que las leyes lo resuelvan todo, dejará de pensar por sí mismo y de decidir».
Por otro lado, en esa responsabilidad compartida los creadores de contenido y comunicadores tienen un papel muy significativo. Es necesario, sin embargo y como puntualizó Susana Gato, directora de Sostenibilidad de Atresmedia y directora adjunta de la Fundación Atresmedia, ser conscientes de que no todos los comunicadores tienen el mismo grado de control en esa responsabilidad. «Los medios tradicionales estamos muy regulados y autorregulados con códigos éticos que garantizan que cuando nos dirigimos a nuestra audiencia lo que decimos está contrastado, y no se difunden bulos ni contenidos que vulneren a los jóvenes», aseguró.
Los ponentes coincidieron en señalar a los más jóvenes como uno de los colectivos más expuestos a la tecnología. «El 30% de los usuarios de Internet son menores», señaló Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia de UNICEF. Este experto recordó que «los menores son también ciudadanos con derechos». Por esa razón, apuntó, es fundamental «generar espacios de participación para ellos en los que puedan aportar su visión y formar así parte de la solución y no solo del problema».
Por su parte, Ana Pociña, responsable global de Oferta e Innovación Sostenible en Telefónica, analizó el papel de las grandes tecnológicas. «Parte de nuestra responsabilidad consiste en asegurar el acceso a la tecnología al mayor número de personas posible», indicó. Un diseño responsable de los productos tecnológicos es otra de esas vías a través de las cuales las grandes corporaciones del sector pueden marcar la diferencia. ¿Pero cómo? «Con un marco de diseño responsable para que los productos incorporen criterios de impacto ambiental, accesibilidad, uso de la IA o derechos digitales», concluyó.








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