El mundo no necesita más genios
¿Y si nuestra sociedad no necesitara la mente brillante de un individuo o un genio para guiarnos y asombrarnos? ¿Y si el verdadero motor de transformación de nuestro mundo fuera una inteligencia colectiva, un superorganismo de mentes conectadas capaz de superar nuestros límites como profesionales y como raza humana?
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Si alguna vez alguien te dice «no cambies nunca», desconfía de esa persona. Cambiar es algo innato a tu naturaleza, a la existencia misma. Es reflexionar, evolucionar, crecer, transformar. Y hoy, más que nunca, vivimos una época de cambios sistémicos donde no sobrevivirán los más fuertes, sino los mejor conectados. Como ya señalaba la escritora y empresaria Margaret Heffernan allá por 2015, «para afrontar problemas complejos no necesitamos más genios solitarios, sino comunidades que piensen juntas».
Lo individual está obsoleto. El éxito empresarial depende de nuestra capacidad para tejer alianzas transformadoras, de nuestra habilidad para integrarnos en superorganismos donde el valor está en las inteligencias colectiva y colaborativa. Uno de esos ecosistemas basados en este modelo de pensamiento es Connectig Drops, el movimiento impulsado por la escuela de negocios Noaway que busca conectar a cien organizaciones con propósito —y a sus líderes— para multiplicar su capacidad de generar impacto.
El éxito empresarial no depende de lo individual, sino de nuestra capacidad para tejer alianzas transformadoras
Los datos están ahí. El Foro Económico Mundial prevé que más del 70% del valor creado en la economía global en los próximos diez años provendrá de modelos de negocio basados en ecosistemas colaborativos, fundamentalmente digitales. En otras palabras, las organizaciones no podemos depender únicamente del talento aislado, egosistemas tradicionales y decisiones jerárquicas.
Dejar de competir puede parecer utópico en términos de mercado, pero si lo miramos con perspectiva puede resultar hasta lógico. Ya nadie pone en duda que las empresas somos agentes de cambio. Tenemos la capacidad y la responsabilidad de transformar nuestros entornos local, financiero, social y medioambiental. Desde este punto de vista, ¿tendría sentido decir que «competimos por mejorar el mundo»? Este principio de no competencia es otro de los pilares de Connecting Drops.
Moeve, Ikea, LG, Ayuda en Acción, Impact Hub o Atrevia son las primeras organizaciones que se han sumado a este movimiento donde las organizaciones conectan sus propósitos, se asesoran colaborativamente y se cuestionan, a través de mesas de innovación, qué soluciones podrían encontrar juntas ante retos globales como el acceso a la vivienda, la gestión eficiente del agua, la transición energética o la desinformación. Y lo hacen convencidas de que la rentabilidad empresarial, el progreso social y la sostenibilidad pueden convivir y crecer juntos.
El 70% del valor creado en la economía global en los próximos 10 años provendrá de modelos de negocio basados en ecosistemas colaborativos
Allá por los noventa, el músico y productor británico Brian Eno acuñó el término scenius uniendo las palabras scene («escena») y genius («genio»). Quería romper con la idea romántica del mito del creador aislado, invitarnos a pasar de la mente brillante individual al pensamiento brillante compartido. Según Eno, solo así volveremos a ser capaces de generar una escena que transforme la cultura, el arte y el pensamiento de varias generaciones, como sucediera en el Renacimiento de Florencia o la revolución tecnológica de Silicon Valley.
Diego Rivera es director de Comunicación de Noaway.
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