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Medio Ambiente

Así se reciclan tus medicamentos

La ciudadanía se ha acostumbrado a dejar en el contenedor especial de sus farmacias las medicinas que ya no necesitan. ¿Pero qué ocurre después con ellas? A pesar de lo que algunos creen, no se convierten en donaciones.

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24
febrero
2026

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En las últimas décadas, hemos interiorizado que nuestra basura debe ir a parar a diferentes destinos: el contenedor azul es el de papel; el verde, de vidrio; el amarillo, de plástico; y el de color variable (cada ayuntamiento tiene sus tonos), para el resto. La isleta de las basuras ofrecerá también ya en muchos casos el contenedor para el compost, el de la ropa que no usamos, el de las pilas y el del aceite. Pero, ¿dónde se deben tirar los medicamentos?

Estos deben seguir un camino diferente. Algunos incluso advierten en sus cajas de lo nefasto que sería, por su elevada toxicidad, tirarlos en la basura normal. La ciudadanía se ha acostumbrado a llevarlos a los puntos de recogida de las farmacias (el 77% de los hogares españoles lo hace), pero ¿qué ocurre una vez que se depositan en esos contenedores? ¿Cómo se reciclan los medicamentos?

La segunda vida de las medicinas arranca en esos mismos contenedores. En España, la red de farmacias participa en SIGRE, la organización que se encarga de la gestión de estos residuos y que da nombre a los puntos de recogida. Su sistema funciona como «un proceso de logística inversa», como explican al otro lado del mail, en el que se aprovechan las rutas de distribución farmacéuticas para recoger las bolsas de los Puntos SIGRE cuando están llenas. Una vez recogidas, se centralizan en una planta especializada, la Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos, situada en Tudela de Duero (Valladolid) y que recibe al año una media de 4.500 toneladas de residuos. Allí se separan los materiales. La suerte de lo que hemos echado en el cubo de la farmacia del barrio variará según de qué material está hecho.

Los propios medicamentos no pueden ser reciclados en sí mismos. En resumidas cuentas, no se puede sacar paracetamol nuevo del que se ha echado en el cubo de recogida. Aun así, esto no debe entenderse como una relativización del proceso de recogida.

Primero, no dejar los medicamentos en sus contendores es problemático. «Debido a sus especiales características, su eliminación inapropiada puede tener efectos sobre los ecosistemas», confirman desde SIGRE. La población lo ha aprendido ya: un 56% cree que es muy perjudicial tirarlos a la basura y un 34% considera que es bastante perjudicial.

Por ello, se deben tirar en estos puntos todas las piezas del medicamento que quedan tras su uso, para que sigan el camino correcto y se gestionen de forma segura. No se trata solo de las pastillas o el jarabe que no hemos usado o han caducado, sino también del propio envase, el bote vacío, el blíster en que el venían las pastillas o el prospecto.

Aunque los puntos de recogida no lo admiten todo. No son el punto único de recogida del material sanitario que llega a nuestras casas. Elementos como las radiografías (que se deben entregar en los puntos limpios de cada municipio) o los tests de covid o mascarillas (que van a la basura común) no deben ser tirados en los contenedores de las farmacias.

La Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos recibe una media de 4.500 toneladas al año

Segundo, en las plantas de gestión de estos residuos sí se logra, con todo, darles una nueva vida a las propias medicinas. Después de ser separados y clasificados, los medicamentos se convierten en material para combustible, que alimenta plantas industriales.

Y los envases sí pueden ser reciclados. En el caso de España, la planta de Tudela de Duero separa vidrio, metales, papel, cartón y plástico usando sistemas automatizados e inteligencia artificial, para luego reconducir esos materiales a los ciclos de reciclado que siguen de forma habitual. Desde SIGRE confirman que se recicla casi el 70% de todo lo que se recoge (el resto es aquello que no puede ser reciclado y que se convierte en energía).

¿Por qué no donarlos?

Algunas personas todavía creen que los medicamentos que ya no se usan se convierten en donaciones a terceros países o se preguntan por qué no se donan las medicinas que ya no se necesitan. Pero lo cierto es que esto ni sucede ni sería legal o recomendable.

«Los residuos de medicamentos depositados por los ciudadanos en el Punto SIGRE en ningún caso pueden ser destinados a donaciones», aseguran sus responsables. Tanto la normativa española como las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud marcan el camino hacia el reciclado y la gestión de residuos. La reutilización sería demasiado peligrosa, porque se rompen las garantías de seguridad de los propios medicamentos. Cuando se hacen donaciones de medicamentos, deben ser medicamentos nuevos, no utilizados anteriormente.

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