Ezra Pound, el revolucionario
El poeta, traductor y crítico literario Ezra Pound fue una piedra angular de la cultura y la literatura del siglo XX.
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Revolucionar el mundo artístico y literario del siglo XX no fue suficiente para él. Poeta, crítico literario, traductor, ensayista, gestor cultural, editor y empresario son algunas de las profesiones que se sintetizan en la figura de Ezra Pound, pero no es de extrañar que se le recuerde en este siglo por las controversias que rondaron su vida por mucho que fuera uno de los mayores exponentes del modernismo literario anglosajón.
Su mayor obra fueron los Cantos: un poema épico con grandes influencias de la Comedia de Dante, donde aunó la tradición universal de la poesía como una suma total de movimientos estéticos y literarios desde el inicio de los tiempos hasta su actualidad más absoluta. Los escribió desde 1917 hasta 1962 y se publicaron en varias editoriales a lo largo de las décadas.
En su obra ‘Cantos’ aunó la tradición universal de la poesía como una suma total de movimientos estéticos y literarios
Nació el 30 de octubre de 1885 en Idaho, Estados Unidos, en una familia acomodada. Tras varios viajes a Europa en su infancia, que definirían tanto su obra como su vida, empezó a estudiar en la Universidad de Pennsylvania en 1901 a los quince años. Fue allí donde conoció a la poeta Hilda Doolittle (H.D.), una de las primeras personalidades del mundo literario que forjarían su trayectoria y con la que establecería el imagismo junto a la también poeta Amy Lowell. Durante estos años también conoció en la misma universidad a William Carlos Williams. Tras varios cambios de centro de estudios y empezar un doctorado sobre Lope de Vega, que abandonaría poco después, comenzó un periodo entre 1907 y 1912 donde decidió emprender un legado en Europa y alejarse de los Estados Unidos.
En 1908 comenzó a trabajar como secretario de W. B. Yeats, y es a partir de 1912 cuando empezó a despuntar su carrera: escribió en diarios y revistas como The New Age y Poetry, en 1913 acuñó el movimiento artístico británico del vorticismo, publicó la antología Des Imagistes en 1914 y en 1915 vio a la luz Cathay, la traducción de poesía clásica china que adaptó de las notas de Ernest Fenollosa. Durante estos años también corrigió La tierra baldía de T. S. Eliot, que se publicó en 1922 en Estados Unidos y en 1923 en Reino Unido, a cargo de Virginia y Leonard Woolf en la Hogarth Press; asimismo, también ayudó a James Joyce a publicar Ulises por su relación con Sylvia Beach.
Pound fue uno de los escritores que ayudó a James Joyce a publicar su ‘Ulises’
En enero de 1921 se trasladó a París y conoció a figuras del mundo de las artes como Pablo Picasso, Ernest Hemingway, Nancy Cunard, Tristan Tzara, Marcel Duchamp, Gertrude Stein y Natalie Barney. Sin embargo, su vida daría un giro de 180 grados: se mudó en 1924 a Rapallo, Italia, con su mujer, buscando una vida mucho más tranquila. Sin embargo, se afilió al fascismo y acentuó su antisemitismo, que ya había expresado en columnas años atrás. Mostró su admiración públicamente por Mussolini y Hitler y lo marginó de la vida literaria que había construido hasta entonces.
Su apoyo al fascismo, en aquel momento, era incuestionable, tal y como dejó claro en una serie de programas de radiodifusión que emitió en los Estados Unidos, que comenzó en 1941 y prosiguió de forma más o menos periódica hasta 1943. Tras el asesinato de Mussolini, arrestaron a Ezra Pound y él se entregó a las fuerzas estadounidenses; lo encarcelaron en Pisa en abril de 1945. En mayo de ese mismo año lo procesan por traición e injurias por difundir propaganda fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Fue absuelto en 1946, aunque lo declararon enfermo mental y lo ingresaron en el hospital St. Elizabeth’s en Washington, D.C. Allí lo visitaron amigos que lo apoyaron décadas atrás, como T. S. Eliot, Marianne Moore, Robert Lowell, Charles Olson y Elizabeth Bishop.
«Cuando supe de la libertad de Ezra dije que salió solo por la puerta de St. Elizabeth’s hacia otra dimensión. Estaba equivocada. Salió a la misma dimensión; es decir, parece haber caminado en la vida tal y como la abandonó, hace doce años», escribió H. D. en el libro Visiones sobre la salida del hospital psiquiátrico de Ezra Pound. Y así fue: Ezra Pound, tras los doce años y medio ingresado, desde 1945 hasta 1958, volvió a Nápoles porque decide rechazar por completo la vida estadounidense. Poco después se instaló en Venecia, donde murió en 1972.
Su cuerpo descansa en el cementerio de la isla de San Michele, solo una pequeña placa de mármol muestra su nombre sobre la tierra, en la que no destaca ninguna fecha, solo su nombre.
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