Valentín Maya
«No se trata de producir más sino de producir mejor»
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Valentín Maya (Badajoz, 1979) es ingeniero agrónomo e investigador del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX). Durante varias décadas se ha especializado en dehesas y modelos ganaderos de gestión sostenible. Por esa razón, conversamos con él sobre la ganadería sostenible y su implantación en España.
La ganadería sostenible en dehesas prioriza la conservación de un ecosistema único en España, de bosques de encinas y alcornoques. Pero ¿qué son las dehesas? ¿Cómo se relacionan con ellas la ganadería sostenible?
La ganadería sostenible es un modelo de producción agroganadera que busca equilibrar la explotación de los recursos naturales con la rentabilidad económica, la conservación del ecosistema y el respeto por el bienestar animal. Este equilibrio no es fácil, ya que la ganadería hoy en día está condicionada por muchos factores (culturales, sociales, ecológicos, económicos, legales, políticos…) e interacciones de estos que derivan en modelos ganaderos muy diversos con impactos muy variables.
La dehesa es un ecosistema singular, creado y modelado por la mano del hombre de gran valor ecológico, paisajístico, etnográfico, económico y recreativo exclusivo de la península ibérica que presenta a la herbivoría y al pastoreo como el proceso ecológico clave, responsable de su origen y su mantenimiento.
El ganado se gestiona mediante cargas ganaderas y tiempos de aprovechamiento; está condicionado por época del año, el estado de desarrollo del pasto, la intensidad de aprovechamiento, las condiciones meteorológicas, el tipo de ganado… Dependiendo de esto, entre muchos otros factores, marcará si un modelo ganadero puede considerarse sostenible o no. En general, la ganadería sostenible busca equilibrar la explotación de los recursos naturales con la rentabilidad económica, la conservación del ecosistema y del suelo y el respeto por el bienestar animal. En cambio, la ganadería convencional está enfocada en la industrialización y la maximización de la producción degradando suelos, deforestando y generando mayor huella de CO2.
«La ganadería sostenible busca equilibrar la explotación de los recursos naturales con la rentabilidad económica»
En las décadas que llevas investigando sobre la gestión sostenible de ecosistemas como las dehesas, ¿qué cambios han resultado significativos para mejorar un ecosistema tan específico?
El suelo es el pilar fundamental sobre el que se asienta el sistema de la dehesa; aunque es un componente, al que, hasta hace poco tiempo, no se le había prestado suficiente atención. Hoy día sabemos que el suelo actúa como un ecosistema vivo que sustenta la biodiversidad, regula el ciclo del agua, fija el CO2 y retiene nutrientes que permiten el crecimiento de la hierba, los arbustos y los árboles (principalmente encinas y alcornoques). Cualquier propuesta mejoradora para el sistema de la dehesa debe considerar y valorar el suelo como el elemento vertebrador que es.
En relación con el suelo, después de más de 23 años trabajando en este mundo, no deja de sorprenderme el potencial mejorador sobre la dehesa: aporta la siembra de praderas permanentes biodiversas, junto a una estrategia de pastoreo rotacional con criterio adecuado que puede triplicar las producciones de pasto, incrementar su valor nutritivo, mejorar las propiedades fisicoquímicas y biológicas del suelo, mejorar el ciclo del agua, reducir la erosión y generar resiliencia al sistema. Es una pena que una técnica de semejante potencial no esté más extendida en los sistemas ganaderos españoles del suroeste peninsular.
Los modelos agrovoltaicos ganaderos combinan la generación de energía solar con la cría de ganado. ¿Cuáles son los modelos más conocidos o los que más se están implementando en España?
Muy a mi pesar tengo que confesar que los modelos de aprovechamientos ganaderos desarrollados en las plantas fotovoltaicas (PFV) están lejos de considerarse como un modelo ganadero sostenible. Esto está causado por tres motivos.
El primero, la manera en la que se gestiona el ganado en estas instalaciones: su misión principal es la reducción de la biomasa herbácea para reducir el riesgo de incendios, y no se aplican criterios de gestión ganadera. Aquí la voz cantante la lleva el responsable de mantenimiento de la planta fotovoltaica que no quiere que su instalación se queme, además de ahorrarse los costes de mantenimiento por el desbroce mecánico. En segundo lugar, la no existencia de cerramientos interiores ni puntos de agua que permitan implementar una estrategia de pastoreo rotacional, que es una cuestión clave para una ganadería sostenible. El tercer motivo es que los condicionantes ambientales recogidos en las Declaraciones de Impacto Ambiental de las PFV son las cargas ganaderas máximas (muy bajas para un aprovechamiento correcto y muy lejos de las habituales en cualquier explotación ganadera) y los periodos de exclusión al aprovechamiento en momentos de máxima producción.
La gestión actual mantenida en el tiempo provocará una degradación de la cubierta herbácea de los parques fotovoltaicos, por dos situaciones contrapuestas como son el sobrepastoreo de las especies de alto valor nutritivo, que provocará su desaparición, y el infrapastoreo sobre especies de escaso valor nutritivo, que provocará la expansión de especies como los jaramagos y los cardos. Desafortunadamente, los modelos sostenibles de ganadería agrovoltaica, a pesar de sus beneficios comprobados, están teniendo una mínima implantación en el sector energético. La inversión en instalaciones y la necesidad de conocimientos sobre gestión ganadera y especies vegetales están suponiendo un lastre para su expansión. Yo no me resigno, y espero que más pronto que tarde la administración pública, las autoridades ambientales, el sector energético y el sector ganadero se den cuenta de las grandísimas sinergias y los beneficios para la sociedad y el medio ambiente que se podrían generar con un modelo de ganadería sostenible en las PFV.
«Se necesita una apuesta clara por el sector ganadero»
¿Cómo afectan los modelos agrovoltaicos ganaderos al medio ambiente? ¿Ayudan a mejorar la fertilidad del pasto? ¿En qué medida fomentan el bienestar animal?
Desde CICYTEX hemos trabajado ya en dos proyectos sobre pastoreo sostenible en PFV (Pastoreo-FV y G-O Agrovoltaica) en los que hemos demostrado los beneficios en forma ecosistémicos derivados de la implementación de una estrategia de pastoreo regenerativo. Nuestras investigaciones han demostrado que una gestión ganadera sostenible mejora la calidad y la producción del pasto, lo que repercute de manera positiva en el suelo gracias, entre otras cosas, a una cobertura permanente del terreno, una mayor capacidad de infiltración del agua, la renovación de la actividad biológica y una estructura regular más estable.
A su vez también hemos comprobado que con la mejora de cubiertas vegetales y una estrategia de ganadería regenerativa se puede obtener una mayor disponibilidad de recursos florales y hábitats ideales para las poblaciones de insectos polinizadores. La ganadería agrovoltaica sostenible visualmente no dista mucho de la ganadería convencional que se desarrolla en las PFV, las diferencias están en los servicios ecosistémicos que ofrece cada modelo y esta es una magnífica oportunidad para hacer más «verde» todavía una energía como la fotovoltaica.
En el proyecto Naturaleza Pastoreada, que se ejecutó hasta 2025, trabajasteis para fomentar el pastoreo regenerativo y la conservación de la naturaleza en la ganadería, y también pusisteis el foco en la despoblación rural (por ejemplo, destacáis que «desde el año 2010 hasta 2019, han perdido población el 76,6% de los municipios»). ¿Qué objetivos que conseguisteis cumplir ayudaron a combatir el cambio, tanto climático como laboral, en este sector?
El proyecto Naturaleza Pastoreada surgió con la intención de poner en el centro el conocimiento y la innovación del pastoreo regenerativo, además de fomentar el pastoreo como actividad económica estratégica para el desarrollo de zonas rurales vinculadas a la conservación de la naturaleza en espacios protegidos.
La iniciativa Naturaleza Pastoreada ha trabajado para poner en valor el papel del pastoreo y la ganadería como conservadores del paisaje, regeneradores de la naturaleza y motores económicos de las zonas rurales. Hemos trabajado en nueve espacios protegidos de Castilla la Mancha, Castilla y León, Extremadura y la Comunidad Valenciana, que abarcan paisajes propios de nuestro territorio desde las dehesas extremeñas hasta los humedales mediterráneos, caracterizando el pastoreo y promoviendo planes de apoyo diseñados junto a las personas que pastorean, adaptados a cada ecosistema y circunstancia, para maximizar sus beneficios ambientales y sociales.
En cuanto a indicadores de ejecución puedo decir que se ha creado una red de más de 500 actores locales y 400 ganaderos, comprometidos con un mismo propósito: cuidar los paisajes, conservar la biodiversidad y dignificar el oficio del pastor. Hemos trabajado además en el Plan de fomento de nuevas actividades económicas en torno al pastoreo.
«Existen en el mundo sistemas ganaderos mucho más eficientes que los nuestros»
La escritora y veterinaria María Sánchez escribió en el artículo «Repartir la suerte»: «Un alimento como el queso no deja de ser un producto intelectual. Lo es porque concentra en sí el conocimiento de pastores y queseras, la memoria de los suelos y de la hierba, la relación con un territorio y un clima que cambia». La ganadería sostenible afecta al producto que obtenemos, ¿qué ocurriría si, a nivel estatal, se apoyaran medidas sostenibles que beneficiaran la vida y la calidad de los animales y sus productos? ¿Qué suerte correrían?
Producir alimentos de mayor calidad nutricional con un menor impacto ambiental y bajo un estándar máximo de bienestar animal tiene mucho mérito y tendría que ser reconocido y premiado por la sociedad. No estoy hablando de una línea de ayuda en el marco de la Política Agrícola Común (aunque esta no estaría de más), estoy hablando de apoyo institucional para accesos a mercados de productos generados mediante modelos sostenibles, certificación de modelos, creación de marcas de calidad, campañas de sensibilización y formación a consumidores… que permitan al ganadero vivir dignamente de su oficio, manteniendo actividad y vida en el mundo rural a la vez que conserva el ecosistema que les rodea.
¿Cuál crees que es el futuro de la ganadería sostenible en España? ¿El implemento del pastoreo sostenible será cada vez más notorio en otros sistemas y paisajes únicos de la península ibérica?
Existen en el mundo sistemas ganaderos mucho más eficientes que los nuestros: factores como el tipo de clima que hace que el sistema produzca más, el acceso fácil y barato a materias primas para piensos, los costes laborales más bajos, e incluso normativas laborales y sanitarias menos restrictivas que las europeas, posicionan al modelo español de ganadería convencional ante un futuro incierto. Esto podría ser una gran oportunidad para los modelos sostenibles de ganadería y sus producciones. No se trata de producir más sino de producir mejor, con los recursos que tenemos, encontrando un equilibrio entre la rentabilidad económica, la protección del medioambiente y el respeto por el bienestar de los animales garantizando una soberanía alimentaria con alimentos de alto valor nutritivo.
Pero se necesita una apuesta clara por el sector ganadero y su papel esencial en el mantenimiento de un mundo rural cada vez más despoblado, que pone en peligro 35 millones de hectáreas de hábitats protegidos en Europa que necesitan al ganado para su mantenimiento, como es el caso de nuestra dehesa.
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