Laura Quintana
«El desarrollo de las estructuras no tiene que ir reñido con el territorio»
Laura Quintana es directora de Desarrollo Sostenible en Redeia. Conversamos con ella en el marco del III Seminario de Bosque Marino, organizado por la compañía en la Reserva Natural de Urdaibai el 30 de septiembre y 1 de octubre de 2026.
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Laura Quintana es directora de Desarrollo Sostenible en Redeia. Conversamos con ella en el marco del III Seminario de Bosque Marino, organizado por la compañía en la Reserva Natural de Urdaibai el 30 de septiembre y 1 de octubre de 2026.
Durante esta jornada, estamos teniendo la oportunidad de escuchar a varios expertos e investigadores que vienen a presentar sus proyectos. ¿Funcionan estos encuentros solo como espacio de networking o también como lugar desde el que establecer un estado de la cuestión y avanzar?
El seminario Bosque Marino tiene vocación de encuentro entre administraciones, expertos, agentes medioambientales, empresas, startups y, en general, gente interesada en la conservación del medio marino. Resulta fundamental que existan este tipo de espacios para que puedan surgir alianzas. Los proyectos en materia de conservación, tanto marina como terrestre, son proyectos muy ambiciosos en los que hay que buscar una duración adecuada para que pueda haber resultados, y por ello las alianzas son necesarias. Nosotros, desde Redeia, y siempre dentro del marco de la estrategia de impacto integral en la que buscamos generar un impacto positivo en los territorios por donde transcurren nuestras infraestructuras, buscamos la alianza con asociaciones o agentes locales que conozcan realmente cuál es la naturaleza del proyecto, y que nos ayuden a resolver un problema real de forma sostenible, pero también duradera. No se trata solo de colaborar con las administraciones: también ponemos de manifiesto la importancia de colaborar con el ámbito científico. Queremos proyectos que tengan una base sólida y que luego puedan ser replicables, es decir, que puedan servir como fuente de inspiración para otros que vengan detrás.
«Queremos proyectos que tengan una base sólida y que luego puedan ser replicables»
Desde Redeia, al presentar vuestra filosofía de sostenibilidad, habláis de «capitalismo ético». ¿Podrías explicar en qué consiste este enfoque?
Entendemos que el desarrollo de las infraestructuras no tiene que ir reñido con el territorio. Así, además de los estudios de impacto ambiental que hacemos de forma preceptiva, queremos ir más allá y ponemos en marcha proyectos que tienen un carácter social. Más allá de las medidas obligatorias de nuestra actividad, buscamos siempre aportar algo a la sociedad, a los vecinos, a los municipios y territorios por los que transcurrimos. En este seminario hablamos de proyectos de conservación marina, pero también hay en marcha proyectos de sensibilización y divulgación con escolares y agentes sociales, tanto en el ámbito marino como en el terrestre. Este seminario, unido a nuestras otras iniciativas, forma parte del compromiso de biodiversidad de la compañía, que para el año 2030 se ha marcado la meta de dejar un impacto positivo en la naturaleza, tanto marina como terrestre.
¿Cómo de importante es, en ese marco, la colaboración público-privada?
Es tan importante como cualquier otra alianza para poder llegar más lejos. Por nosotros mismo, podríamos identificar proyectos y colaborar con ellos, pero al hacerlo de la mano de las administraciones sabemos que vamos a estar alineados con los objetivos que ellos tienen que conseguir, fomentando así nuevas alianzas que conviertan al proyecto en escalable y que llegue mucho más allá de lo que podría llegar al ir nosotros solos. Por otro lado, al ir de la mano de las administraciones garantizamos que sean experiencias testadas y que representen un menor riesgo para la compañía.
«El proyecto Ecos del Océano busca mayor conocimiento sobre los mamíferos marinos de Vizcaya a través del sonido»
Dentro de los diversos proyectos que tenéis entre manos, ¿qué papel tiene la conservación de los ecosistemas marinos?
Hace unos años, a raíz de una interconexión que teníamos en Baleares, tomamos conciencia de la importancia de la posidonia, la llamada «joya del Mediterráneo», que forma parta de ecosistemas fundamentales donde muchas especies animales se alimenta, se refugian y se desarrollan. A partir de esa toma de conciencia empezamos a plantearnos proyectos en el entorno del mar con una ambición que fuera más allá de una medida compensatoria. Mantener los hábitats marinos favorece la biodiversidad y el equilibrio en el mar, también proteger la erosión de la costa. Por ello buscamos proyectos con carácter científico, y también, en muchos casos, que sean proyectos en colaboración con cofradías de pescadores y agentes medioambientales locales. Es una forma de que sean más redondos y de incorporar a todos los que están participando de la actividad marina.
¿Cuál es el proyecto más destacado que estáis llevando a cabo en la actualidad?
El proyecto de recuperación de posidonia en la bahía de Pollença ha sido el más destacado en los últimos años, pero una vez finalizado, estamos realizando tres colaboraciones con el CSIC, en tres hábitats distintos: la posidonia, las macroalgas y las gorgonias. Además de mejorar el conocimiento de estas especies y ponerlo a disposición del público general, estas colaboraciones nos sirven para testear y validar cualquier otro proyecto que desarrollemos en este ámbito. También, en el golfo de Vizcaya y en el despliegue de la interconexión con Francia, hay dos proyectos relevantes: la restauración del mar de gorgonia, que también se está haciendo en el estrecho de Gibraltar en el marco del enlace con Ceuta, y Ecos del Océano, un proyecto de estudio a través del sonido para generar mayor conocimiento sobre los mamíferos marinos de la zona.
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