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Circularity Day

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Ciencia, arquitectura e ingeniería marina: la tercera edición de Circularity Day de Ecoembes vuelve a inspirar en economía circular.

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Aunque tradicionalmente la defensa de la naturaleza se ha centrado en mitigar las consecuencias de la degradación medioambiental, la economía circular apuesta por atacar las causas estructurales, transformando la forma en la que producimos y consumimos.

Con el objetivo de poner en el centro este modelo a través de expertos de distintos ámbitos que buscan inspirar y movilizar, Ecoembes dio comienzo a su III edición de Circularity Day con las palabras de Jacques Cousteau: «El mar, una vez que lanza su hechizo, te atrapa en su red de maravillas para siempre». 

Como ya ocurrió en las ediciones anteriores, que evocaron a Félix Rodríguez de la Fuente y Miguel Delibes, Circularity Day 2026 ha reivindicado el legado de quienes abrieron camino en la defensa de la naturaleza. Esta vez, la travesía fue hacia el océano: un viaje simbólico para dar voz a nuevos referentes capaces de demostrar que la circularidad no es una idea abstracta, sino una forma concreta de diseñar, construir, innovar y regenerar.

Conducido por el actor y director Sergio Peris-Mencheta, Circularity Day ha propuesto un recorrido por iniciativas que ya están materializando la circularidad, desde el diseño de edificios pensados para renacer, hasta infraestructuras marinas que regeneran biodiversidad o ciencia capaz de transformar plástico en medicina.

Rosa Trigo (Ecoembes): «Avanzar hacia la economía circular exige reconocer que nadie puede hacerlo solo»

Durante la apertura, Rosa Trigo, consejera delegada de Ecoembes, ha enfatizado que la circularidad requiere de acción coordinada: «avanzar hacia la economía circular exige reconocer que nadie puede hacerlo solo». En la misma línea, ha defendido que «la circularidad no depende del esfuerzo de una única organización ni de un solo sector. Requiere de la conexión y la colaboración entre empresas, administraciones públicas, ciencia, sociedad civil y ciudadanía».

«En 2024, España alcanzó el millón de toneladas de envases recogidos selectivamente en el contenedor amarillo», destacaba la CEO de Ecoembes quien, sin embargo, recordaba la urgencia de acelerar la implantación de la economía circular: «la tasa de circularidad en España se sitúa, según Eurostat, en torno al 7,4%, muy por debajo del objetivo del 20% marcado para 2030». Y eso es algo que solo puede hacerse desde la colaboración y el compromiso, como el de «las más de 24.000 empresas que confían en Ecoembes para cumplir sus obligaciones y avanzar hacia modelos más circulares».

Tras Rosa Trigo, el viaje continuaba con Néstor Montenegro, fundador de EXTDUDIO, quien reivindicó una arquitectura concebida como un sistema vivo, donde la circularidad no es un añadido, sino el punto de partida. Una arquitectura pensada para desmontarse, reutilizarse y renacer, capaz de transformar uno de los sectores con mayor impacto ambiental en un motor de continuidad y regeneración. En su intervención, Montenegro defendió una idea clave: «la circularidad no empieza en los materiales. Empieza en la forma de concebir la arquitectura». Un pabellón entendido no como un edificio tradicional, sino como infraestructura temporal y sistema abierto, diseñado desde el origen para seguir el ciclo tras su clausura.

En la tercera edición de Circularity Day, Ecoembes ha puesto el foco en la circularidad como palanca de competitividad y en la colaboración multisectorial como clave para avanzar

Durante su intervención, Anna Lloveras y Mireia de Mas, cofundadoras de Ocean EcoStructures defendieron un cambio de paradigma en la relación entre industria y océano, proponiendo aplicar la economía circular también a las grandes infraestructuras marinas. «El mar no necesita héroes. Necesita aliados», señalaron, al explicar que el objetivo no es retirar sistemáticamente las estructuras al final de su vida útil, sino convertirlas en soporte ecológico. «Puedes coger una superficie industrial y convertirla en un lecho de vida», afirmaron, defendiendo que la innovación tecnológica puede ser también una herramienta de restauración ecológica y circularidad.

El cierre de ponencias lo protagonizó Stephen Wallace, profesor asociado de Biotecnología en la Universidad de Edimburgo, quien situó la reflexión en el origen: «estamos bajo el océano… el lugar donde la vida empezó», y desde ahí invitó a los presentes a pensar en cómo honrar ese origen «a través de la ciencia» y de nuevas maneras de entender la circularidad. Explicó cómo la ciencia está abriendo nuevas vías para la circularidad al lograr convertir residuos plásticos como el PET de las botellas en paracetamol, apuntando a un futuro en el que los residuos puedan convertirse en aliados para la innovación y la salud.

Además, los asistentes pudieron vivir una experiencia sensorial a cargo de Ernesto Collado, perfumista y fundador de Brava Nariz, que trasladó la circularidad al terreno del olfato. A través de la creación de un aroma inspirado en los ciclos de la naturaleza, Collado mostró cómo puede utilizarse este sentido para comunicar.

La circularidad no solo estuvo presente en las ideas, sino también en la experiencia. Para esta edición, Ecoembes convirtió el escenario en un fondo marino gracias a una escenografía creada con materiales de segunda vida, transformando latas, botellas y papel y cartón en algas, medusas, burbujas y rocas marinas: una forma de recordar que la economía circular también puede convertir los residuos en belleza.

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