Medio Ambiente

Por qué puede que no te guste la pesca de arrastre

Críticos y ecologistas parecen tenerlo claro: el método no solo no es eficaz, sino que incluso puede ser particularmente perjudicial no solo para el ecosistema, sino a largo plazo económicamente.

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30
mayo
2023

El pasado mes de marzo, Greenpeace arrojó al mar varias rocas gigantes. No fue la primera vez y, seguramente, no vaya a ser la última que lo hagan. Los ecologistas llevan varios años lanzando grandes moles de granito desde algunos de sus barcos para que se hundan hasta el fondo marino. Pero ¿por qué?

«Es una fórmula muy efectiva de blindar de manera inmediata y segura algunas Áreas Marinas Protegidas contra los grandes buques arrastreros. De esta forma, sus redes no pueden arrastrar el lecho marino, arrasando con todo a su paso, ya que se quedarían enganchadas en estas enormes piedras», explica la organización. Con esta campaña, Greenpeace quiere luchar contra la pesca de arrastre, una cruzada que llevan librando mucho tiempo, para frenar esta forma de sacar los peces del mar. Pero ¿qué tiene de malo esta práctica?

Los ecologistas definen la pesca de arrastre como «altamente dañina». Desde Greenpeace señalan que este método «esquilma, captura o destroza todo a su paso. Destruye los fondos marinos donde crecen gran cantidad de algas y plantas, como la posidonia oceánica y otros organismos, ya que el arte [instrumento de pesca] está en contacto directo con el fondo marino mientras es arrastrado y cada vez se usan artes que escarban más en el lodo. Estas embarcaciones arrastran sus redes armadas de pesadas puertas por el fondo marino, destruyendo los hábitats bentónicos que encuentran a su paso, cuya integridad en muchos casos es crucial para la supervivencia de las especies comerciales». Asimismo, es el método de pesca menos selectivo, con altas tasas de capturas accidentales: «Se descarta entre el 15 y el 70% de lo capturado dependiendo de la especie objetivo, este porcentaje aumenta a medida que disminuye la profundidad a la que se pesca».

A todo esto hay que sumarle que este método de pesca bombea en todo el mundo 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año al remover el sedimento marino, según un estudio publicado en la revista científica Nature.

De la UE a los pescadores

Pero los ecologistas no son los únicos que quieren acabar con la pesca de arrastre: las instituciones también se están volcando con ello. La UE quiere eliminarla, razón por la que durante el mes de febrero la Comisión Europea presentó su hoja de ruta para acabar gradualmente con ella.

Según Greenpeace, se descarta entre el 15 y el 70% de lo capturado dependiendo de la especie objetivo

El comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, explicó que estas acciones pretenden restaurar los ecosistemas marinos y reducir el impacto de las actividades pesqueras en el medio ambiente marino. El plan pretende reducir el impacto de la pesca en los fondos marinos, dada su importancia como puntos calientes de la biodiversidad marina de Europa.

Gran parte del sector, sin embargo, se ha mostrado diametralmente en contra de las intenciones de la UE. Según este, la medida conllevaría fuertes repercusiones económicas. Además, según defienden, el tipo de arrastre que se realiza en España no produce tantos agravios en los ecosistemas marinos.

Sin embargo, hay ejemplos que muestra cómo los propios pescadores están preocupados por las consecuencias que la pesca de arrastre puede tener en los ecosistemas marinos, como el plan de varias cofradías catalanas para cerrar a la pesca de arrastre una extensa franja del litoral. Científicos, pescadores de las 250 embarcaciones afectadas (110 en Tarragona, 83 en Girona y 53 en Barcelona) y la Generalitat consideraron en febrero de 2021 que era necesario aplicar medidas que, «a la vez que facilitan la regeneración de los fondos marinos y la recuperación de las especies dentro de un enfoque ecosistémico de la pesca, evitarán el consecuente descenso en las condiciones socioeconómicas del sector pesquero».

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