Biodiversidad

Cuaderno de árboles

Se comunican entre sí, cuidan a sus viejos y enfermos vecinos. Algunos son sensibles, pueden recordar (a su manera) lo que ha ocurrido en el entorno. Para Nietszche, los árboles eran unos seres únicos, capaz de unir el cielo y la tierra. Fundamentales para el bienestar del planeta y la vida que lo habita, repasamos las curiosidades de algunos de ellos.

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16
Nov
2022
árboles

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Una planta, de talle leñoso, que se ramifica a cierta altura del suelo. Árboles. Los poetas lo describen de otros modos: «enhiesto surtidor de sombra y sueño», en el decir de Gerardo Diego; «el campo y el lar y la sombra tutelar de los buenos aldeanos», en el sentir de Machado, o «un ser que une cielo y tierra», como sentencia Nietszche.

Pueden ser muy altos o con apariencia de arbusto. De hecho, la ubicación del árbol más alto del mundo del que se tenga constancia es un secreto: se trata de Hyperion, una secuoya roja de 115,85 metros que .crece en el Parque Nacional Redwood, a 500 kilómetros de San Francisco, pero nada llama la atención sobre él para evitar que sufra algún daño provocado por los ansiosos por fotografiar lo insólito, ávidos de llevarse un pedazo consigo.

También los hay más modestos, como el sauce enano (Salix herbacea), que apenas roza los seis centímetros de altura y los ocho de anchura, ostentando el título de ser el árbol más pequeño del mundo.

Existe un tipo de eucalipto en Hawai cuya corteza adquiere tonos azules, púrpuras, naranjas y granates.

Hay constancia de que, en Austria, un eucalipto alcanzó los 132 metros de alto, en 1872, pero murió. Los árboles mueren por plagas, porque se les arranca la corteza, por sequía, contaminación, por deforestación (Malasia es el país más deforestado del mundo) e incluso por causas que los botánicos desconocen. El más longevo responde al nombre de Matusalén, está en las Montañas Blancas de California, y según los datos de sus anillos, tiene 4.853 años. Los científicos creen que este árbol es el ser vivo más antiguo del planeta.

¿Cómo se adivina la edad de un árbol? Con su anillo, formado por una capa de madera oscura y otra clara; al contar el tronco, se puede calcular la edad del árbol. En el centro se encuentran los más antiguos, y por ellos no circula la savia, es madera ya muerta, muy dura, que sostiene el árbol.

La savia es la sangre de los árboles. Hay savia elaborada, llena de nutrientes y azúcares, que baja desde la copa hasta las raíces, y savia bruta, compuesta por agua y sales minerales, que recorre el camino inverso. La corteza los protege. En los árboles jóvenes, suele ser lisa y verde, mientras que, en los más antiguos, la corteza adquiere un tono marrón o gris, y es mucho más gruesa. Algunos la renuevan, como los plátanos (que se desprenden de su corteza en placas) o los cerezos y eucaliptos (que la sueltan en bandas). Hay un tipo de eucalipto en Hawai cuya corteza adquiere tonos azules, púrpuras, naranjas y granates.

Si los ciervos se comen la corona de un abeto joven, las ramas situadas en los lados se alargan hasta volver a formarla

Los árboles hacen cosas sorprendentes. Por ejemplo, cuando nacen en pendiente, son capaces de enderezarse durante el crecimiento. Si los ciervos se comen la corona de un abeto joven, las ramas situadas en los lados se alargan hasta volver a formarla. Algunos árboles tienen tanta fuerza en sus raíces que pueden levantar el asfalto e incluso con el tiempo pueden asimilar objetos extraños, como una reja, un poste o un cable apoyado en su tronco, hasta recubrirlo con su corteza.

Se comunican entre ellos por mensajes aéreos (liberando determinados gases que advierten a sus congéneres) o subterráneos (si uno está enfermo, transmite a los demás una especie de código morse de socorro para que lo ayuden). Comparten recursos cuando conviven en bosques o pequeñas comunidades: al estar conectados por redes micorrizas, cada uno cede al resto los nutrientes sobrantes.

También los hay que destacan por sus excesos. El magnolio cuenta con las flores más grandes, de hasta veinte centímetros de diámetro; el árbol de Yaca, originario de la India y de Bangladesh, los frutos gigantes, ya que sus yacas (de apariencia exótica, sabor dulzón, textura carnosa y muy fibrosa) pueden llegar a pesar hasta veinticinco kilos. Por otra parte, el Welwitschia o Árbol del Desierto se reconoce, además de por tener el tronco enterrado en la arena, por tener las hojas más largas de todas, de hasta cuatro metros.

El Árbol del Desierto es la especie con las hojas más largas de todas: pueden alcanzar hasta los cuatro metros

Y la Manzanilla de la Muerte engendra los frutos más venenosos de cuantos se conocen (su savia también lo es). De hecho, los indígenas untaban la punta de sus flechas con ella, y entre otros, causó el fallecimiento de Ponce de León, el primer gobernador de Puerto Rico.

Todos los árboles viven literalmente del aire, ya que obtienen de la atmósfera alrededor del 90 por ciento de sus nutrientes, y solo el 10% del suelo; cada uno de ellos absorbe una tonelada de CO2 durante su vida, y son lentos en el crecer; de hecho, cuanto más rápido crezcan, antes morirán. También sostienen ciudades. No es metáfora: las islas de Venecia fueron construidas sobre una base de troncos.

Hasta son arrestados: sucedió en Pakistán, cuando el oficial inglés James Squid, en 1898, bajo los efectos del alcohol, creyó que un árbol baniano se abalanzada sobre él, así que mandó arrastrarlo. Desde entonces, las cadenas y un letrero en el que se lee «estoy detenido» han convertido a este árbol en una de las más insólitas atracciones del lugar.

Por cierto, en España hay alrededor de 7.000 millones de árboles, de los que 1.200 millones están en Castilla y León, la comunidad que mayor número posee, y la especie dominante es la encina (uno de cada cuatro lo es).

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