Economía

Por qué debemos hacer de la naturaleza algo invertible

La economía global no solo debe alcanzar las cero emisiones netas, sino también tener un impacto positivo en la naturaleza. En este sentido, las gestoras de activos en concreto tienen que cambiar radicalmente su manera de operar: cambiar las prácticas hacia la naturaleza de todas las empresas en las que invierten, crear nuevos productos de inversión basados en la naturaleza y canalizar el capital hacia fondos basados en soluciones climáticas naturales.

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21
Oct
2022
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Las olas de calor, los huracanes y otros fenómenos meteorológicos extremos nos están advirtiendo de que debemos replantearnos nuestra relación con la naturaleza. En esta conexión, el sector financiero también debe cumplir su parte.

El mundo está tomando conciencia de que la economía global no solo debe alcanzar las cero emisiones netas, sino también tener un impacto positivo en la naturaleza. Para eso debemos conocer el valor de la naturaleza, solo lo que se puede medir se puede gestionar: hemos tardado entre 15 y 20 años en conseguir que el lenguaje del carbono –y la divulgación de información sobre él– se incluya en los informes de las empresas. Aun así, en la actualidad, obtener datos de calidad sobre la naturaleza sigue siendo prácticamente imposible.

Sin embargo, el tiempo apremia. No tenemos ni 15 años por delante, pues más de la mitad del PIB global depende del mundo natural. Proteger y preservar la naturaleza puede contribuir significativamente a los esfuerzos para mitigar el cambio climático, por lo que la respuesta debe ser contundente.

En la actualidad, existen 21.000 millones de dólares en activos bajo gestión asignados a soluciones climáticas naturales

En este sentido, las gestoras de activos en concreto tienen que cambiar radicalmente su manera de operar y, para ello, deben actuar por tres vertientes: comprometerse a cambiar las prácticas hacia la naturaleza de todas las empresas en las que invierten, crear nuevos productos de inversión basados en la naturaleza y canalizar el capital hacia fondos basados en soluciones climáticas naturales.

Estas soluciones nos permiten aunar esfuerzos para conservar, restaurar o mejorar los ecosistemas de cara a absorber y almacenar el carbono de la atmósfera. De acuerdo con los análisis, tienen el potencial de proporcionar en torno a un tercio de la acción por el clima necesaria para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y evitar los efectos más dañinos del cambio climático. Sin embargo, actualmente apenas reciben un 3% de toda la financiación para luchar contra el cambio climático a escala global.

No podemos negar que la transición hacia un mundo que ejerza un impacto positivo en la naturaleza será endiabladamente difícil

¿Cómo cerramos esa brecha? En mi opinión, debemos acelerar la inversión. En la actualidad, existen 21.000 millones de dólares en activos bajo gestión asignados a soluciones climáticas naturales, un importe que se ha duplicado en los últimos cinco años. Es cierto que la oferta de proyectos continúa siendo un reto, pero la demanda creciente de soluciones climáticas está creando nuevas oportunidades para financiar proyectos.

No podemos negar que la transición hacia un mundo que ejerza un impacto positivo en la naturaleza será endiabladamente difícil, pero resulta ilusionante observar el creciente impulso que está proporcionando el sector de la inversión. Esta transición es imperativa y urgente, y tenemos que lograr que sea posible invertir en ella. Por ello, en vista de que la cumbre sobre biodiversidad de las Naciones Unidas (COP15) se ha pospuesto a diciembre, debemos emplear estos meses para lograr una mayor participación del sector financiero. Este sector debe unirse al coro de actores que están redoblando sus esfuerzos para adoptar medidas centradas en la naturaleza, pues no hay tiempo que perder.


 Peter Harrison es director general de Schroders.

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