Cultura

Una guía para comprender la guerra en Ucrania a través del cine

Desde 2014, la ficción y el sector del documental se han ocupado de cubrir el conflicto en el Donbás pero, además, han recogido la historia de Ucrania en el siglo XX y sus choques con el gigante vecino desde la represión de Stalin hasta la independencia en los años noventa.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
03
Mar
2022
Ucrania

Al igual que otros eventos históricos de gran trascendencia, el cine también se ha ocupado de retratar la historia del conflicto entre Rusia y Ucrania desde numerosos puntos de vista. Suelen trascender los documentales sobre el zarismo de Putin y también las películas propagandísticas rusas, sin embargo, el punto de vista ucraniano acostumbra a aparecer poco, más allá de dramas como Klondike, de Maryna Er Gorbach, premiado en el Festival de Sundance. Ante la complejidad de la actual guerra provocada tras la invasión rusia a Ucrania iniciada en febrero, desde Ethic hemos elaborado una pequeña guía de títulos, muchos disponibles desde España, que ayudan a ahondar en las raíces de los hechos recientes y la complicada relación histórica entre rusos y ucranianos.

El crítico ucraniano Yuri Shevchuk relataba recientemente que, hace unas décadas, entrevistó al fallecido director de cine Peter Bogdanovich en su casa de Nueva York. Cuando y, cuando le preguntó qué pensaba del cine ucraniano, el erudito cineasta no pudo evitar confesar que no conocía ningún director de su país. Schevchuk no podía creer que no conociese a Aleksandr Dovzhenko, uno de los pioneros del cine sonoro en Europa. Bogdanovich sí que sabía de su existencia… pero creía que era ruso… y comunista. En realidad, fue un nacionalista ucraniano censurado por Stalin.

Precisamente, la gran obra maestra de Dovzhenko es Tierra, una película de 1930 sobre la rebelión de los campesinos ucranianos contra los señores feudales zaristas durante la Revolución de 1917. Una cinta de carácter propagandístico que podía parecer aceptable a las autoridades soviéticas y a los nacionalistas ucranianos, con la trágica ironía de que coincidió con uno de los peores periodos de de Ucrania dentro de la URSS, del que hablaremos más adelante.

No sería hasta 1991 cuando el cine ucraniano volviera a surgir tras la caída del régimen soviético –aunque formalmente Ucrania no sería un estado independiente hasta 1996–. La crisis económica subsiguiente haría que el cine ucraniano tardara en arrancar, pero a partir de los primeros 2000 se rodaron por primera vez filmes centrados en la historia del país separado de Rusia como A Prayer for Hetman Mazepa (2002), de Yuri Ilyenko y disponible en la plataforma Mubi, sobre el papel que jugó Ucrania como Estado tapón en las guerras entre el Imperio Ruso y el Reino de Suecia en el siglo XVII.

Más reciente, y también de contenido épico y nacionalista, es El cuervo negro (2019), de Taras Tkachenko, basada en las novelas del best-seller de Vasily Shklyar, The Wanderer, que trata sobre la República de Kholodnyar, el intento de establecer un estado independiente ucranio durante la Revolución de 1917 aplastado por los soviets. Y finalmente, un documental sobre la actualidad inmediata de Ucrania que la guerra ha traído de nuevo a primera plana: El negocio de los vientres de alquiler en Ucrania (2021), reportaje del Canal Arte. 

Decíamos que la historia edificante de Dovzhenko sobre campesinos que recuperan la libertad era trágicamente irónica porque la década de 1930 fue la del llamado Holodomor, la gran hambruna provocada por las colectivizaciones de tierra, ordenadas por Stalin, en la que se calcula que murieron como mínimo 1,5 millones de ucranianos. Ya en el mismo 1991 se estrenaría Holod 33, de Oles Yanchuk, la primera película ucraniana sobre el tema.

De 2015 es Cosecha amarga, de George Mendeluk, un cineasta canadiense de origen ucraniano. Disponible en Filmin y Prime Video desde España, cuenta la historia de Yuri, un joven artista ucranio durante la dominación soviética que intenta salvar de la muerta por hambruna a su prometida.

Documentales sobre Putin

De entre todos los títulos que se han dedicado al actual presidente ruso, destacan dos documentales fundamentales para comprender el conflicto. Por un lado, Putin Forever? (2016), de Kirill Nenashev, disponible también en Filmin, que repasa los hechos de mayo de 2012 cuando, tras la última reelección de Vladimir Putin, miles de ciudadanos rusos se echaron a la calle para protestar contra su deriva autoritaria.

Por su parte, Putin: de espía a presidente (2020), de Nick Green, es una miniserie disponible en Movistar+ que repasa la trayectoria política del presidente ruso desde sus comienzos como agente de la extinta KGB hasta su ascenso al poder, prestando especial atención a las acusaciones de envenenar oponentes o financiar campañas de desestabilización de las democracias occidentales, como el brexit o el procès catalán.

Películas sobre la guerra del Donbás

En la historia de esta guerra quedará grabado el momento en que el director ucraniano de origen bielorruso, Sergei Loznitsa, abandonaba la Academia de Cine Europeo en repulsa a su «tibieza» institucional por no condenar la invasión rusa. Para analizar su posición, recomendamos dos películas dirigidas por él y disponibles en Filmin: el documental Maidan (2014), sobre las protestas anticorrupción y proeuropeas de 2013, y Donbass (2018), ficción sobre la guerra civil en el este de Ucrania en las regiones de Lugansk y Donetsk.

De ese mismo conflicto se ha ocupado el reconocido documental La guerra de Oleg (2017), de Simon Lereng Wilmont, coproducción escandinava que narra la guerra desde el punto de vista de un niño ucraniano de 10 años, y Frost (2017), de Šarūnas Bartas, una ficción lituana que cuenta lo mismo pero desde el punto de vista de dos voluntarios que acuden a ayudar a los civiles ucranianos. Ambas están disponibles, una vez más, en Filmin.

Para acabar: el futuro de Ucrania y el futuro de Europa

Hay una película y una serie con guiones sobre el futuro inmediato de Rusia que nadie –probablemente, ni siquiera los rusos más nacionalistas– querría ver cumplidos. Una es de origen noruego, la otra ucraniana; y ambas ilustran la paranoia (parece que fundada) de los vecinos de Putin acerca del militarismo del líder ruso.

Okkupert (2015) es la serie de tres temporadas que desarrolla una hipotética ocupación rusa del país noruego por parte de Rusia. Aunque sirve de alegoría de la ocupación nazi de los años 40, no deja de ser de irónicamente preocupante ante las recientes amenazas de Rusia a Suecia y Finlandia si se acercan a la OTAN. En España, se puede ver en Prime Video.

Por otro lado, Atlantis (2019), la película de Valentyn Vasyanovych, también disponible en Filmin. Este largometraje se sitúa en un futuro 2025 en el que Ucrania ha quedado arrasada completamente por una guerra contra Rusia. El protagonista, un exsoldado con síndrome de estrés postraumático, encuentra trabajo desenterrando los numerosos cuerpos de las víctimas de la ocupación rusa. Aunque los últimos minutos de la película dejan un lugar a la esperanza, resulta una perspectiva terrorífica ante los últimos acontecimientos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Putin y la aporofobia

Juan José Almagro

El autócrata teme a un país que es pobre y, en consecuencia, rechaza cualquier intento de una Ucrania desarrollada.

La OTAN como meme

Ricardo Dudda

Cada vez que alguien menciona los intereses de Putin hemos de recordarle que son los opuestos a la democracia liberal.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible obtener más información aquí.