«Las administraciones locales pueden ser punta de lanza, pero no podemos transformar el sistema solos»

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Colaboración, ciudadanía y economía circular

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La alcaldesa de Sant Boi es psicóloga antes que política, y eso encaja perfectamente en este municipio barcelonés de casi 85.000 habitantes, donde el diálogo cercano entre todos sus agentes sociales es una seña de identidad. Lluïsa Moret Sabidó (Barbastro, 1965) sabe lo importante que es la comunicación horizontal con una ciudanía históricamente implicada con su entorno. Un enfoque de gestión coral y colaborativa entre todos los actores sociales que ha llevado a Sant Boi, gracias a iniciativas pioneras y disruptivas como el sistema de reciclaje con recompensa RECICLOS desarrollado gracias a su alianza con Ecoembes (entidad encargada de coordinar el reciclaje de envases domésticos en España) a ser reconocida como modelo de ciudad circular tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

El municipio de Sant Boi ha recibido dos veces el Premio Ciudad Sostenible, en gran parte, gracias al proyecto R que R Sostenible, cuyo objetivo busca «la integración de la sostenibilidad en la toma de decisiones de todos los ámbitos de gestión municipal» para hacer frente al urgente reto medioambiental.

Sant Boi acumula una larga trayectoria en lo que respecta a la sostenibilidad. El concepto puede no haber estado tan definido hace 20 años, pero durante este tiempo sí ha habido un compromiso histórico con esta misma idea, y por eso Sant Boi ha sido reconocido tantas veces a nivel estatal por este afán local. Siempre hemos mantenido que la sostenibilidad debe contar con un equilibrio económico, social y ambiental. No puede haber un desequilibrio a favor de un ámbito u otro porque están íntimamente vinculados. Cuando hablamos de emergencia climática no la podemos desligar de la emergencia social. Un ejemplo es la pobreza energética. En entornos poco sostenibles ambientalmente hay situaciones de vulnerabilidad social. Y esta estrategia de sostenibilidad la iniciamos históricamente con una prioridad muy clara: la preservación de nuestro entorno natural.

 «Cuando hablamos de emergencia climática no la podemos desligar de la emergencia social»

En ese enfoque integral de la sostenibilidad han incluido las alianzas, reflejadas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 17. ¿Qué valor cobra la colaboración entre los distintos actores de la sociedad a la hora de superar grandes retos como la degradación ambiental, la emergencia climática o la transición hacia una economía circular?

Las alianzas son fundamentales, y un ejemplo es la colaboración con Ecoembes para la gestión de los residuos, que es algo fundamental en nuestra lógica de sostenibilidad y circularidad. Por eso llevamos desde hace tiempo políticas vinculadas a generar los mínimos residuos posibles y a gestionar aquellos que se generan. Ahí las colaboraciones público-privadas son imprescindibles: las administraciones locales pueden liderar los procesos, ser la punta de lanza, pero solos no podemos llevar a cabo el proceso de transformación necesario.

Esas alianzas también incluyen a la ciudadanía, y un gran ejemplo de esto es RECICLOS, el primer proyecto de recompensa por reciclaje digital, desarrollado junto a Ecoembes, en el que los ciudadanos pueden obtener premios y ayudar a su comunidad y al medio ambiente devolviendo envases al sistema. ¿Cómo cambia RECICLOS el juego del reciclaje? ¿Cuáles han sido los elementos que han facilitado su éxito? 

Esa estrategia de ciudad con el foco puesto en la sostenibilidad económico-social y ambiental se sustenta en una construcción colectiva de ecosistema local. El Ayuntamiento tiene un papel importante de punta de lanza, de ejemplarización y de poner recursos, pero siempre hemos trabajado desde la lógica de los pactos locales, de modo que la estrategia no es del Ayuntamiento, sino de la ciudad. Y por eso tenemos que implicar a todos los agentes sociales y económicos y, por supuesto, a la ciudadanía. Tenemos implicados a todos los centros de conocimiento (los de formación profesional), el tejido productivo y empresarial, y a los ciudadanos. Y también colaboramos con el resto de administraciones autonómicas, provinciales y estatales.

«Si no se incorpora desde el kilómetro cero a la ciudadanía, difícilmente conseguiremos las tasas de reciclaje que buscamos»

Desde mi punto de vista, el éxito del proyecto responde a varios factores. Por un lado, a esa tradición local en la que la ciudadanía ya ha incorporado en su vida cotidiana el cuidar su entorno natural y urbano. La gente ya tiene adquirido ese compromiso, por eso es un territorio favorable a proyectos de estas características que se reciben en positivo. Y también juegan un papel muy importante los incentivos de RECICLOS. Es muy importante que al comprometer a la ciudadanía se la incentive por el reconocimiento en vez de por la punición y las sanciones. Y, por último, ha sido un acierto introducir el móvil en esta iniciativa, que es un instrumento tecnológico cotidiano que tiene prácticamente todo el mundo.

¿Y cómo surge su vínculo con Ecoembes?

Viene de la mano de la Administración autonómica. Nos eligieron para implementar con Ecoembes un proyecto piloto vinculado a la gestión de los residuos de los contenedores amarillos. La idea es crear un modelo de gestión de residuos público-privado que sea sostenible, eficaz y eficiente, y que incorpore proyectos con impacto en los que la ciudadanía tenga un papel importante. Porque en la gestión de residuos, si no se incorpora a la ciudadanía  desde el kilómetro cero para que haga suya la estrategia, difícilmente conseguiremos las tasas de reciclaje que buscamos.

¿Qué papel juegan las iniciativas barriales en un proyecto como este?

Los barrios son muy importantes en Sant Boi, donde hacemos un gran trabajo de comunitarismo y de vinculación directa con los vecinos. Esto nos ha permitido empezar el proyecto piloto en un barrio y que se haya ido extendiendo fácilmente al resto.

«La circularidad no se refiere solo a la economía, sino a un estilo de vida»

Además de Ecoembes y el propio Ayuntamiento de Sant Boi, RECICLOS abarca a representantes de todos los ámbitos sociales: desde organizaciones del tercer sector para canalizar las recompensas hacia acciones sostenibles hasta la ciudadanía, empoderándola como protagonista de este nuevo paradigma del reciclaje. ¿Cómo se puede coordinar y complementar los intereses de actores tan distintos para alcanzar objetivos comunes? ¿Qué papel juega la confianza y el compromiso en este reto?

El diálogo es imprescindible, para trabajar juntos hay que negociar, y eso empieza por dialogar para finalmente acordar y pactar. Porque todos y todas tenemos un papel: los agentes privados, públicos, la ciudadanía… Y desde la lógica política, en el Consistorio, con los partidos de la oposición, tenemos un pacto de compromiso, un pacto de ciudad, en el que hay acuerdos básicos. Y eso te da tranquilidad a la hora de proponer iniciativas como RECICLOS. Son compromisos compartidos con las entidades, en este caso con Ecoembes, y el beneficio es para todos, no solo para el medioambiente. Así es como prosperan los proyectos, y por eso RECICLOS tiene éxito.

¿Qué papel ha jugado (y juega) la comunicación, sensibilización y concienciación en la implementación de enfoques y proyectos como la estrategia R que R sostenible o el sistema RECICLOS?

La comunicación es algo previo y necesario, y también la relación de proximidad. Y eso es algo que tenemos muy trabajado en los barrios con equipos político-técnicos que están permanentemente a pie de calle hablando con los vecinos, con las escuelas, con las residencias de mayores, y haciéndoles partícipes del proyecto.

«A la ciudadanía se le debe incentivar por el reconocimiento, no por las sanciones»

¿Favorecen, además, el liderazgo compartido y las perspectivas corales el desarrollo exitoso de este tipo de iniciativas?

Claro, porque todos sumamos, todos aportamos nuestro esfuerzo. Ecoembes, por ejemplo, pone la tecnología, la investigación y la innovación en el producto; el Ayuntamiento, por su parte, pone la estrategia pública. Pero las entidades sociales y los vecinos también se suman a este compromiso colectivo.

Tanto la estrategia para la transformación sostenible de Sant Boi como el proyecto RECICLOS muestran una gestión pública con un enfoque pionero y vanguardista en el sector público local. ¿Qué claves permiten adoptar tales propuestas de vanguardia?

Somos parte de la Red Innpulso, que recoge a los 72 municipios más innovadores de España y depende del Ministerio de Ciencia e Innovación. Y en nuestro caso hablamos de innovación en el modelo de gestión pública. Nos beneficia la marca Barcelona, pero no queremos ser diluidos en el entorno metropolitano. Tenemos nuestra personalidad y nuestras singularidades, como mantener vivas nuestras raíces agrarias preservando nuestro entorno natural, que se traduce en oportunidades de futuro. Y en nuestro afán innovador ofrecemos Sant Boi como ciudad laboratorio para experiencias innovadoras que luego retornan en positivo; ese ha sido el caso con Ecoembes: somos un laboratorio que está probando un tipo de contenedores inteligentes que se vinculan a los incentivos y a la participación ciudadana. Y ahora nos sitúa como una de las ciudades pioneras en la gestión de residuos.

Con esta filosofía, otros municipios de España se están uniendo para liderar la transición circular mediante propuestas sostenibles pioneras que podrían ganar una magnitud sin precedentes gracias al impulso de los fondos europeos. Una de las muestras más recientes es la Declaración de Valladolid, con la que las administraciones locales se comprometen a convertirse en motores de transformación circular. ¿Qué relevancia cobran los ayuntamientos en el futuro sostenible dibujado en los ODS? ¿Y las redes y alianzas entre los distintos municipios?

«Para trabajar juntos hay que negociar, y eso empieza por dialogar»

Las buenas prácticas tienen que transferirse a otros territorios, por eso las redes y alianzas con otros municipios y administraciones son tan importantes, porque son entornos de aprendizaje y de identificación de instrumentos y procesos que te nutren permanentemente. El aislamiento no tiene sentido en un mundo global como el que vivimos.

Sant Boi es un municipio con casi 100.000 habitantes. A finales de este siglo, el 70% de la población vivirá en ciudades. Como alcaldesa de un municipio estandarte de circularidad y gestión de residuos, ¿qué oportunidades vislumbra asociadas a la circularidad y el crecimiento verde en entornos poblacionales pequeños y medianos? 

No solamente la economía debe ser circular; el estilo de vida debe serlo también. La economía es un instrumento más en un modelo vital que es circular. En un planeta con cada vez menos recursos y más concentración de gente, y con grandes desequilibrios poblacionales, la sostenibilidad pasa por esa circularidad: todo forma parte del mismo ecosistema. Aparte del reciclaje de residuos con los contenedores amarillos inteligentes, nuestra transición energética también es circular: los residuos forestales pasan a unas calderas de biomasa que generan energía y actividad económica, y tenemos un gran cúmulo de tejido productivo vinculado a la transición energética. Un ejemplo claro de economía circular.

¿Cuáles son los retos futuros de Sant Boi para seguir avanzando hacia la circularidad? ¿Cuál es su estrategia para seguir cementando y expandiendo sus alianzas con el sector privado, el tercer sector y la ciudadanía?

Seguiremos con esa mirada integral a la circularidad. Vamos a continuar evolucionando el modelo de recogida de residuos y ahí juega un papel muy importante Ecoembes. Y la transición energética ya es imparable, tenemos ya zonas de autoconsumo compartido, cada vez somos más autónomos energéticamente.

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