Cultura

‘Promises’: el pequeño milagro de Sanders y Floating Points

El álbum, uno de los mejores del año según la crítica, representa también la superación de los prejuicios edadistas: entre ambos artistas existe una separación de casi cinco décadas.

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25
Ene
2022
Promises

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¿Qué podría surgir al mezclar –orquesta sinfónica mediante– a Pharoa Sanders, un octogenario saxofonista de jazz, con Floating Points, un DJ con poco más de 30 años? A priori, el resultado podría ser como añadirle mayonesa a una pizza con piña, pero la realidad es que de esta colaboración ha surgido uno de los discos más bellos e interesantes de los últimos años: Promises, un pequeño milagro que nos demuestra cómo el talento está por encima de cualquier edad; la magia, tal como demuestra esta peculiar obra, puede surgir con facilidad en la colaboración entre distintas generaciones. Promises, al fin y al cabo, es un disco que ha sido señalado por distintos medios como una «pieza maestra», «una experiencia íntima», «la banda sonora perfecta para nuestro caos» o «una simbiosis milagrosa que desafía nuestro actual concepto del tiempo».

Estas críticas trascienden lo puramente musical para hablar de sentimientos y emociones. Entre las pinceladas de Promises se cuentan autores tan dispares y esenciales como Debussy, Brian Eno, John Coltrane o Bill Evans, planteando la obra como una sinfonía de nueve movimientos construida sobre la base de un arpegio hipnótico que se repite en bucle, grabándose en nuestro cerebro. Sobre este arpegio van apareciendo y desapareciendo las capas sonoras creadas por el saxo tenor de Pharoa, acompañadas a su vez por las cuerdas de la orquesta sinfónica londinense; una melodía, esta, que va cambiando suavemente, alcanzando un maravilloso clímax en el fascinante movimiento seis para volver a navegar en los restantes tres movimientos.

Las críticas destacan ‘Promises’ como una «pieza maestra», «una experiencia íntima» y «una simbiosis milagrosa»

Pero ¿quién es Pharoah Sanders? Lo cierto es que Ferrell «Pharoa» Sanders (Arkansas, 1940) es un saxofonista cuyo estatus roza la leyenda: un superviviente de la edad dorada del jazz cuya carrera cuenta con cerca de 60 años y, a través de la cual, ha acompañado a algunos de los mejores músicos norteamericanos, como Don Cherry, Ornette Coleman o John Coltrane. Tras casi 20 años de impasse sin grabar nuevo material como solista, Saunders parecía haber dicho todo lo que tenía que decir. De hecho, en 2020 llegó a declarar que no escuchaba discos desde hace un tiempo. «Escucho cosas que tal vez algunos no escuchan. Escucho las olas del mar, un tren que pasa, un avión despegando», relataba dos años atrás.

Sam Shepherd –el nombre oculto tras Floating Points– es uno de los músicos electrónicos más interesantes de la actualidad. Habitual de festivales como el Sónar, rebosa creatividad en cada una de sus facetas: tanto como compositor, como DJ, productor o creador de su propia discográfica. Lo peculiar de su figura alcanza la del propio Sanders: tras su formación en piano clásico en Manchester –y a la vez que desarrollaba su carrera musical– estudió un doctorado en neurociencias en el University College de Londres.

La forma en que surgió una colaboración entre dos artistas aparentemente tan diferentes y distantes la cuentan los propios protagonistas: en 2015, Sanders escuchaba el disco debut de Floating Points, Elaenia, mientras conducía; en ese mismo instante decidió que tenía que conocerlo. Shepherd, casualmente, era un profundo admirador de Pharoa: al poco tiempo, ambos se hallaban almorzando y hablando de música y, poco después, se habían hecho amigos; no importaban los 46 años de diferencia que había entre ambos. Así, finalmente el propio Shepherd le propuso realizar una colaboración, y en 2019 crearon juntos la base del disco en Los Ángeles; las partes de la Orquesta Sinfónica de Londres se grabarían, sin embargo, ya en pleno confinamiento.

Promises recoge, en fin, la esencia de una conversación pública mantenida entre ambos artistas.

Pharoah: «Muchas veces, la gente piensa que podría estar dormido, pero, de hecho, solo estoy escuchando música en mi cabeza. Siempre escucho los sonidos que me rodean y toco en mi mente, y a veces sueño».

Sam: «¿Qué estabas soñando?»

Pharoah: «Estoy en un barco. En el océano. Hay osos que se acercan fumando puros. Los osos cantan: «Tenemos la música. Tenemos lo que buscas»».

Una experiencia íntima y nebulosa, pero sobre todo, libre de cualquier prejuicio.

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