Sociedad

La pereza de reinventarse

La crisis económica provocada por la pandemia ha traído de vuelta ese término que llevaba escuchándose desde 2008: reinventarse. Sin embargo, la reinvención no es solo un cambio de profesión, sino de identidad, y para eso es necesario observarlo desde un proceso vivencial dirigido por la intuición y la actitud.

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14
Oct
2021
Reinventarse

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Con la crisis económica provocada por la pandemia del la covid-19 ha vuelto a aparecer una palabra en nuestro vocabulario: reinventarse. Un término que muchos miembros de la llamada generación silver –los mayores de 55 años– llevan escuchando casi desde la crisis de 2008. Y conforme más hablamos de él, más aparecen las recetas, los métodos y los enfoques. Muchos de ellos basados en un concepto común, y es que para reinventarse hay que fijar una serie de objetivos, intentar cumplirlos, evaluar su grado de consecución y vuelta a empezar.

La cuestión es que hay personas que tienen problemas con el cumplimiento de sus objetivos. Porque por mucho que los adoradores de la metodología insistan, la clave de los objetivos no está en su formulación. Pensemos en cuántos de nosotros repetimos los mismos propósitos de año nuevo una y otra vez: dejar de fumar, perder peso, aprender idiomas y así sucesivamente. Además, a muchas personas aplicar constantemente los mismos principios les produce cansancio. Les da pereza. Por último, no es cierto que el paradigma del trabajo sea válido siempre. Por ejemplo, no funciona para enamorarse, tampoco para inspirarse y (desde luego) no para entretenerse. Y puede que reinventarse tampoco sea exactamente una cuestión de afrontarlo como un trabajo, como parece deducirse de los enfoques dominantes.

Reinventarse no es cuestión de simplificarse en diagramas, sino un proceso vivencial y experimental amplio donde cuenta mucho la actitud

La reinvención no es solo un cambio de profesión. Es un cambio de identidad. Porque la profesión es una parte central de nuestra identidad. Y aunque reinventarse aparezca en los modelos teóricos como un camino recto de un punto a otro, en realidad es un proceso complejo. Entre otras cosas porque la reinvención no es un proceso mental, es decir, rara vez es el resultado de una serie de razonamientos intelectuales por dos motivos: primeramente, es imposible que una persona sepa cómo va a sentirse en un nuevo desempeño antes de ubicarse en él y, además, los enfoques rectilíneos o simplistas no contemplan la influencia dinámica del entorno.

Por eso reinventarse no es una matemática sencilla ni exacta. No es cuestión de simplificarse en diagramas, constreñirse en plantillas o disgregarse en esquemas. Sino más bien un proceso vivencial y experimental amplio en el que cuentan mucho la actitud y la intuición. Así pues, antes de invertir esfuerzos y dinero en poner en práctica una vida profesional nueva lo ideal es aproximarse poco a poco. Haciendo pequeños experimentos de acercamiento a esa nueva identidad y comprobando no solo cómo de capaz se siente uno sino, sobre todo, qué sensaciones le produce. Puede ser muy seductor para una community manager reinventarse en monitora de vela, pero puede ocurrir que al arrancar su nuevo emprendimiento se dé cuenta de que no se le da bien la pedagogía, o de que no tiene paciencia para ayudar a sus alumnos a preparar los exámenes teóricos, o de que navegar todos los días es agotador. Y eso que hacerlo durante las vacaciones era tan agradable que daba la impresión de que sería maravilloso no bajarse del barco nunca.

Cuando uno se reinventa de forma lúdica, el cansancio y la pereza desaparecen porque se convierte en una aventura de descubrimiento

Cuando uno se aproxima a un proceso de reinvención con una actitud lúdica y de descubrimiento, el cansancio y la pereza desaparecen. Porque se convierte en una aventura. Con un inicio cierto y múltiples finales posibles. Y esa perspectiva abre una dimensión diferente, mucho más estimulante que en otros enfoques tradicionales. Sobre todo, porque no solo se contempla lo obvio, que en general es lo que la persona sabe hacer o le gusta hacer, sino lo que llamamos el ‘yo extendido’ en toda su amplitud. Es decir, todos los aspectos de nuestra identidad que no se refieren a nuestro campo competencial. Que son la mayoría. Porque por mucho que las concepciones fabriles de las organizaciones intenten reducirlas a ello, las personas son mucho más que la suma de sus habilidades.

De la misma manera que la innovación tiene que ser creativa, la reinvención ha de serlo necesariamente. ¿De qué otra forma se han ingeniado si no la amplia mayoría de los descubrimientos? Los inventores rara vez siguen recetas ni procedimientos exactos. Siguen sus impulsos, prueban, ensayan, fracasan y vuelven a empezar. La historia de la creación humana está tan llena de pasos en falso como de ilusión y ganas, de pasión por encontrar un tesoro asombroso, aunque aún oculto. ¿Por qué, entonces, aplicamos criterios distintos a la reinvención profesional? Si consideramos que ese yo nuevo que nos espera al final de la aventura es ese tesoro, y que el camino hacia él es un sendero de descubrimiento, entonces reinventarse se nos aparece como una tarea nueva, fresca e ilusionante. En la que se acierte o se falle, se avance o se retroceda, siempre habrá un aprendizaje. Y en eso, en aprender, es en lo que en realidad consiste reinventarse.


Jesús Alcoba es TOP 100 conferenciante de Thinking Heads, director de La Salle School of Business y autor de ‘Eykeyey’.

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