Agua

Los datos (y el ahorro) pueden salvar al agua

La mitad del agua que se desperdicia en las ciudades se podría ahorrar monitorizando las fugas con la combinación de otras medidas. La tecnología, hoy, es nuestra principal aliada para la gestión de los recursos.

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24
Sep
2021
agua

Llega hoy al móvil de Saray una notificación roja con una alarma. «Fuga», avisa el aparato electrónico. Ella se encuentra en el trabajo, pero revisa la aplicación y puede ver que hay una fuga entre su casa y la de su vecino. La aplicación indica que se han de «cerrar las válvulas centrales». Un segundo mensaje aparece entonces en la pantalla: «Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia se pondrá en contacto contigo lo antes posible». Ella, no obstante, apaga la válvula desde la aplicación móvil, consiguiendo perder tan solo unos pocos litros de agua. La situación era de esperar. Hacía días Saray ya había recibido una notificación amarilla a causa de las fuertes lluvias. En las cercanías hubo algunos daños en la infraestructura, se detectó alta presión en la red y se envió una alerta a los hogares cercanos. Una vez, hace ya algún tiempo, la factura del agua había alcanzado varios miles de euros: hubo un daño en la tubería subterránea de su casa y no se dieron cuenta de la fuga hasta que la factura llegó al buzón, varias semanas después. Era tarde y, por el camino, se perdieron cientos de litros.

Hasta el 50% del agua que se desperdicia en las ciudades se podría ahorrar monitorizando las fugas con la combinación de otras medidas. Los datos pueden proporcionarnos acceso a información que logre ayudarnos a tomar decisiones para ahorrar recursos. Saray obtiene datos en su aplicación, tanto de la cantidad gastada como de la calidad del agua. En realidad, desde que usa la aplicación es consciente de lo que está bebiendo y sabe cómo llega el agua a su grifo. ¿Sabemos hoy cuál es la fuente de agua del grifo de nuestro trabajo y nuestro hogar? Y después de todo, ¿a dónde va después? Estos datos son útiles a nivel residencial e individual, pero también a nivel regional, ya que pueden facilitar la gestión del agua para hacer frente a los desastres naturales. Hace unos meses una serie de graves inundaciones afectaron a Europa, con daños en la agricultura y las infraestructuras que terminaron produciendo evacuaciones y cortes de energía. En casos como estos, por ejemplo, los datos sobre el caudal y la profundidad del río pueden facilitar la planificación y la toma de decisiones al anticiparse a los eventos inminentes.

Los datos pueden proporcionarnos acceso a información para ayudarnos a tomar decisiones y ahorrar recursos

La gestión de una pandemia también requiere la obtención de datos de las aguas residuales. Se están desarrollando indicadores para rastrear la covid-19 y apoyar la prevención. Al fin y al cabo, existe una correlación directa entre las cantidades del virus encontradas en las aguas residuales y el número de personas infectadas en el área correspondiente. Más allá de esto, contaminantes como los microplásticos procedentes de la ropa que van a las aguas u otro tipo de residuos –como los antibióticos– se pueden monitorear. Ello facilita el tratamiento de las aguas residuales, requiriendo otro tipo de tratamiento en una etapa anterior antes de llegar a la planta depuradora.

Un primer paso es producir y recopilar los datos, el segundo es reutilizarlos y el último es planificar. La recopilación de datos se realiza en determinados puntos con medidores, estaciones meteorológicas, satélites, drones y modelos. La reutilización de datos abiertos, que estén a disposición del público, se puede acelerar para hacer frente a los desafíos que nos ocupan. En muchas ocasiones, los datos se generan y procesan a nivel nacional o incluso regional y, sin embargo, los cursos de agua y la contaminación no tienen fronteras tan arbitrarias. El último paso, por tanto, es planificar y crear soluciones sistémicas.

Se requiere un rediseño de todos los sistemas para abordar la escasez de agua. La agricultura es el principal consumidor de agua en todo el mundo –con un 59% del uso de agua en Europa en 2017– y el cambio climático se halla ya frente a nosotros. Los eventos extremos que podrían verse agravados por el cambio climático, como la sequía y las inundaciones, influirán en la demanda de agua en la agricultura y desafiarán la seguridad alimentaria. El cambio climático y la escasez de agua, de hecho, ya están generando competencia en el uso del agua entre sectores –agrícola, doméstico e industrial– en todo el mundo. Además, los sectores de servicios públicos e infraestructura también se enfrentan a algunos desafíos, como el mantenimiento de las instalaciones.

En definitiva, el seguimiento de la escasez de agua requiere un enfoque holístico. EIT Food, en el sur de Europa, es pionera en reunir a proveedores de soluciones con entidades que afronten necesidades concretas, de modo que así puedan trabajar juntos. Lidera el programa EIT Water Scarcity y, con EIT Digital, EIT Manufacturing, Climate KIC, Bioazul y Athena Research Center, ofrecen el espacio y los recursos para fomentar el emprendimiento y crear, así, soluciones sostenibles que contribuyan a construir una economía inteligente en relación con el agua en Europa.

Se requiere un rediseño de todos los sistemas para abordar la escasez de agua

Innovadores europeos han estado trabajando durante los últimos meses para desarrollar soluciones a medida para instituciones en España, Italia y Grecia. Este proyecto multisectorial premiará a los mejores para que puedan probar sus aplicaciones en casos reales. Esto tendrá lugar en tres competiciones sectoriales (Innowise Scale Competition) que se llevarán a cabo los días 27 y 29 de septiembre y 4 de octubre. Los desafíos corren a cargo de la empresa municipal responsable del suministro de agua, tratamiento de aguas residuales y servicios de alcantarillado en Salónica, en Grecia; CIIP, una empresa pública que gestiona el agua y servicios de aguas residuales en el centro de Italia; y SanLucar, una empresa con sede en Valencia que produce y suministra frutas y verduras alrededor del mundo. El programa ofrece el espacio en el que los innovadores europeos adaptan su producto a los desafíos reales a los que se enfrenta la industria, contribuyendo a la posibilidad de construir una economía inteligente en relación con el agua.


Evgenia Tsianou es comunicadora científica en DISSCO. Carmen Galindo Rodríguez es project manager en EIT Food South.

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