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Ecólatras, o personas anónimas que quieren (y pueden) cambiar el mundo

La movilización ciudadana, desde todos los niveles, resulta fundamental para resolver los principales retos de la transición ecológica. Ecólatras, la primera plataforma digital de ecomovilización en España impulsada por Ecovidrio, se presenta como el espacio óptimo para dar proyección a esas ideas sostenibles de la gente que quiere proteger el planeta a toda costa.

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Valeria Cafagna
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Ecólatras

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Valeria Cafagna

Cada vez que Virginia Bulacio llega al taller, enciende la radio y el mundo se queda fuera. Coge dos paneles de madera y empieza a lijarlos. El olor del material impregna toda la habitación. Pronto terminará la siguiente vermicompostera para enviarla a un nuevo cliente, con el que hará un seguimiento hasta asegurarse de que se ha adaptado sin problema a ese tipo de gestión de residuos que todavía está aterrizando en España. «Es un trabajo duro que requiere mucha concienciación. Yo vengo de Argentina, donde compostar es bastante más común que en España. Aquí todavía se interpreta como algo demasiado complicado o que quita demasiado tiempo», explica desde su hogar en Granada. «Pero es un proceso rápido y, sobre todo, noble, porque le resta al planeta mucha de la presión que le ponemos encima».

En nuestro país, los residuos orgánicos suponen uno de los mayores retos para alcanzar los objetivos de reciclaje de la Unión Europea, que marca 2025 como la fecha límite para alcanzar el reciclaje del 55% de los residuos municipales. Con la idea de facilitar ese porcentaje Bulacio lanzó hace medio año Gira, su proyecto de compostaje doméstico con vermicomposteras artesanales, con el compromiso de tomar acción en el cuidado de la Tierra. «Todo surgió porque buscando una compostera para mi casa me di cuenta de que todas las que encontraba que estaban bien estaban hechas de plástico, lo cual resulta bastante paradójico; o bien eran enormes y poco agradables para tener en casa», explica. Así, las vermicomposteras modulares de Bulacio son fabricadas por sus manos de forma artesanal, utilizando maderas provenientes de bosques sostenibles y siguiendo procesos respetuosos con el medio ambiente.

Detrás de Gira no existe una gran compañía. Solo ella, Bulacio, una mujer que tuvo una idea y pudo hacerla realidad con éxito. «Gracias a un punto de inflexión importantísimo», matiza. Se refiere al premio que le otorgó a principios de año Ecólatras, la primera plataforma online de eco-movilización en España creada por Ecovidrio (la entidad sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de envases de vidrio en España). Su objetivo es claro: dar voz a personas con un perfil ecologista activo que quieren difundir sus iniciativas sostenibles. En este espacio virtual, todo aquel que tenga una idea –reciclaje, educación ambiental, lucha contra el cambio climático o alimentación sostenible– puede proponerla de forma gratuita para conseguir apoyos de otros internautas y llamar la atención del jurado de Ecovidrio, que cada trimestre premia tres iniciativas colectivas y tres iniciativas domésticas con una dotación económica y materiales de apoyo para garantizar su proyección.

Zaera: «Estar respaldados por por esta plataforma nos da visibilidad y credibilidad de cara a conseguir aliados empresariales»

Como ocurrió con Bulacio. «Cuando inviertes tanto tiempo en un proyecto, el reconocimiento de una entidad de tal calibre es como un abrazo», reconoce. El sentimiento es compartido por el madrileño Jorge Zaera y su grupo de amigos, cuyo proyecto No Time Ecobrand, las primeras zapatillas fabricadas con pelotas de tenis, se alzó como ganador de este año en el primer puesto. «Ha sido una gran suerte. Estar respaldados por por esta plataforma nos da visibilidad y credibilidad de cara a conseguir aliados empresariales para poder llegar a más lugares con nuestro proyecto». Como premio, además de la dotación económica, recibieron una impresora 3D para agilizar la fabricación de nuevos modelos.

En su caso, la idea surgió de la forma más inesperada. «Un día jugando al pádel nos dimos cuenta de que no teníamos dónde tirar las pelotas desgastadas. No había forma de darles una segunda vida, salvo en muy contadas excepciones», eso a pesar de que, cada kilo de caucho (derivado del petróleo) utilizado para estos materiales deportivos, emite 4 kilos de dióxido de carbono a la atmósfera. Conscientes de que había que hacer algo, Zaera y compañía se pusieron manos a la obra, contactaron con una fábrica familiar de Elche, y fabricaron su primer par de zapatillas a partir de las pelotas, plásticos recogidos del mar, posos de café y tela vegana. Utilizando energía 100% renovable, No Time ya ha alcanzado los 1.000 ejemplares vendidos. Un soplo de aire fresco para un sector como el de la moda, responsable actualmente del 10% de las emisiones globales.

«Es puro compromiso. Gente anónima que quiere cambiar las cosas, que se remanga y dice: ‘Esto lo arreglo yo’. El medio ambiente está cada vez más en el centro del debate y las ganas de movilizarse crecen por momentos», explica Borja Martiarena, director de márketing de Ecovidrio, a la hora de describir el papel que juega Ecólatras en la acción ciudadana por el planeta. Creada en 2017, la plataforma ya supera las 2.000 iniciativas sostenibles y acumula más de 80.500 usuarios, entre aquellos que proponen las iniciativas, los que votan y los que, simplemente, quieren estar al tanto. Nació de la inquietud: «Veíamos que había gente con muy buenas ideas que no acababan de canalizarse. Necesitaban una plataforma donde compartir sus soluciones y ponerlas en marcha… y no hemos parado de crecer desde entonces».

El pilar de las alianzas

En la actualidad, la concienciación ciudadana se presenta como una pieza clave para lograr el salto hacia una sociedad más justa. La Década de Acción planteada por las Naciones Unidas para los próximos años incluye, de hecho, un marco internacional de educación para el desarrollo sostenible cuyo propósito recae en el fortalecimiento del aprendizaje en materia verde. En este contexto, espacios de movilización como Ecólatras se convierten en la mejor forma de resolver el rompecabezas ambiental, no solo por servir de altavoz, sino porque genera comunidad a través de la publicación de contenidos y redes sociales. Incluso proporciona un mapa interactivo donde se pueden conocer, al detalle, las iniciativas que se están llevando a cabo en cada rincón de España. 

Sin embargo, la cara más llamativa de esta plataforma es el equilibrio que juega entre la vida offline y la vida online a través del fomento de alianzas público-privadas, un aspecto al que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) prestan especial atención de cara a garantizar una transición socioeconómica respetuosa, no solo con el medio ambiente, sino también con todos los agentes sociales. En los últimos años, Ecovidrio ha estado trabajando con gobiernos regionales como los de Gran Canaria, Extremadura, Cantabria o Andalucía para visibilizar las iniciativas sostenibles puestas en marcha a nivel regional y, a la vez, hacer llegar sus propias necesidades y las de sus vecinos.

Martiarena: «Necesitamos un activismo medioambiental que vaya más allá de la propuesta, que actúe. Y la clave es motivar al ciudadano»

«Cuando se desciende a los ayuntamientos se identifican preocupaciones que nunca habían llegado al ojo público y se conocen hasta las iniciativas más recónditas», detalla Martiarena. De hecho, el tercer premio de este primer trimestre fue directo a Ana Estevez, una emprendedora de Badajoz que fabrica cosmética sólida con plantas y flores de la zona del Guadiana en un trabajo de sensibilización por el entorno. A un nivel más nacional, Ecólatras también ha trabajado con el equipo de fútbol Betis para poner en marcha Forever Green, una plataforma de sostenibilidad para empresas que aprovecha el potencial del deporte más practicado de España para concienciar sobre el medio ambiente

«La ciudadanía necesita un mecanismo por el que expresarse y nosotros, como administración pública, podemos aportar mucho», explica Miguel Ángel González acompañado de Francisco Javier Pedroso, ambos miembros de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía de Alcorcón (Madrid), cuya iniciativa Siempre en verde fue premiada por Ecólatras en 2019. Esta propuesta ejemplifica la relevancia de la educación ambiental a la hora de educar a las generaciones que heredarán el planeta: los agentes llevan desde 2014 visitando los 38 centros educativos de la ciudad –casi 2.300 alumnos– para impartir charlas formativas en el respeto del medio ambiente, el reciclaje y el cuidado del entorno. Como añadido, han desarrollado un pequeño libro adaptando las ordenanzas de la ciudad a un lenguaje fácilmente entendible por los más pequeños para comprender la importancia de ser respetuosos con lo que les rodea. 

Gracias a la dotación económica de Ecólatras, estos policías adquirieron cuatro sitcars para utilizarlos en el circuito de educación vial y vincularlos con la movilidad sostenible. «Aunque la Policía Municipal en España tiene tradición de trabajar mucho con los colegios siempre ha sido en materia de seguridad vial. Faltaba esa vertiente medioambiental y de convivencia con el entorno. Tan importante es enseñar a un niño a ponerse el cinturón en el coche como a respetar lo que le rodea», apunta Pedroso. Así, los agentes también han cubierto en las aulas aspectos como la contaminación acústica o la limpieza de las calles. «Lo mejor es que siempre nos reciben encantados», añade González. 

«A mí me sorprende que con todas las ideas maravillosas que nos llegan no existan más movimientos de ecomovilización en España», analiza Martiarena. «Es una mala noticia. Necesitamos un activismo medioambiental que vaya más allá de la propuesta, que actúe. Y la clave es motivar al ciudadano». Por suerte, añade, Ecólatras se presenta como una plataforma ya «imparable». «La pandemia no ha hecho más que intensificar las ganas de actuar: todos los días nos llegan cuatro o cinco iniciativas. Que haya miles de personas trabajando por el medio ambiente de forma desinteresada es maravilloso para el planeta», concluye. Y es que, como ya predijo el escritor Eduardo Galeano: mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo. Pero necesita un espacio.

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