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Principios del mutualismo para la recuperación

Para superar el reto de la reconstrucción económica y social será necesario impulsar políticas y actuaciones que no busquen solo el ánimo de lucro, sino también el beneficio del grupo en su sentido más amplio.

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23
Abr
2021
economía social y solidaria

Con todo el planeta aún enfrascado en la lucha contra la covid-19 y el foco situado en las vacunas y la atención sanitaria, algunos ya miran también hacia lo que sucederá el día después de la pandemia. La economía es la gran preocupación con numerosos frentes abiertos, especialmente en materia de desempleo o cierre de empresas de sectores estratégicos (hostelería, comercio o turismo) y la sombra de la recesión sobrevolando las previsiones de los analistas.

En ese contexto, evitar que la pandemia se reencarne en una crisis económica prolongada se convierte en el gran desafío en los próximos meses. Los fondos Next Generation EU se vislumbran como el gran salvavidas al que pueden agarrarse muchas empresas españolas de cara a su recuperación, pero se antojan insuficientes. Se necesita mucho más que un gran rescate de dinero europeo para sacar este proyecto adelante. También será imprescindible realizar un esfuerzo colectivo y solidario de dimensiones épicas. Y cuando se trata de remar al unísono y de mostrar solidaridad, la economía social y el mutualismo tienen mucho que decir.

«El mutualismo es un ejemplo de cómo muchas manos y voluntades juntas llegan más lejos que unas pocas»

Desde Mutualidad de la Abogacía hemos identificado una serie de principios del mutualismo que pueden servir como valiosa guía en la senda de la recuperación. Principios como la solidaridad, para asegurarnos de que, como sociedad, no dejamos a nadie atrás. En ese sentido, impulsar políticas y actuaciones que no busquen únicamente el legítimo ánimo de lucro que subyace a cualquier empresa, sino también el beneficio del grupo en su sentido más amplio, será fundamental. La aspiración de obtener beneficio económico de las actividades profesionales no solo no es incompatible con el espíritu del asociacionismo, sino que puede encontrar en él un poderoso aliado y una fuente de inspiración. Más que nunca, principios como la ayuda mutua, la búsqueda de sinergias o los proyectos conjuntos pueden proporcionar al país el impulso que necesita.

La autogestión es otro de esos valores del mutualismo con trasvase a un escenario de reinvención. En un periodo marcado por la resiliencia de la ciudadanía y, en particular, de determinados sectores económicos especialmente castigados por esta crisis sanitaria, los esfuerzos individuales de los profesionales –cada uno desde su esfera– serán claves para salir de esta crisis con un proyecto país viable e ilusionante. Esfuerzos individuales, pero conectados y engarzados en un sentido de esfuerzo y propósito común.

Buen gobierno, en un momento en el que, más que nunca, se necesita descansar sobre planteamientos éticos y solidarios; participación democrática, igualdad de derechos, equidad y diversidad son otras de las coordenadas mutualistas que deberían regir cualquier intento de recuperación. Valores que llevan mucho tiempo aplicándose en el entorno de la sociedad civil y el asociacionismo, y que ahora se revelan como esenciales para que el tejido empresarial remonte el vuelo.

El mutualismo es un ejemplo de cómo muchas manos y voluntades juntas llegan más lejos que unas pocas, de cómo el esfuerzo colectivo y coordinado tiene mucha más fuerza que cualquier proeza aislada. Por esta razón, la búsqueda continua de alianzas, el intercambio de ideas y los espacios de colaboración entre entidades pueden ser la llave que reconecte a nuestras empresas y a las personas que trabajan en ellas.

La dimensión social del mutualismo, que, en el caso de Mutualidad de la Abogacía, se plasma en una hoja de ruta marcada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el cuidado del impacto social de todas sus actuaciones –desde nuestra política de inversiones responsables hasta nuestro compromiso medioambiental–, es otra línea a seguir y que abre un hilo de esperanza en un futuro mejor.

Esta manera mutualista de transitar por el mundo no solo haría la recuperación más rápida, viable y efectiva, sino que también permitiría la gestación de un tejido empresarial mucho mas cohesionado y conectado con la sociedad y con todo el planeta.


Enrique Sanz Fernández-Lomana es presidente de Mutualidad de la Abogacía.

 

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