Cultura

Dibujando los límites de la libertad artística

Más de 70 ponentes del mundo de la cultura y el derecho han reflexionado durante tres días sobre las distintas formas de censura, llegando a la conclusión de que la libertad artística debe ser considerada un derecho distinto de la libertad de expresión.

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Libertad

¿En qué momento una obra pasa de ser un deleite para el alma a una amenaza para la sociedad? ¿puede un artista tratar cualquier tema desde cualquier enfoque en sus creaciones? ¿debería poder? ¿cuándo una creación pasa a ser una creación artística? Todos amamos el arte, pero, ¿es todo el arte amable?… Trazar los límites de algo tan propiamente humano y a la vez poderoso, puede parecer un reto inasumible. Sin embargo, en un momento en el que parecen brotar distintas y suaves formas de censura, definirlos parece imprescindible para salvaguardad la libertad de los artistas, sus creaciones y nuestras sociedades. Para dar respuesta a estas titánicas preguntas, la Fundación Gabeiras para el Derecho y la Cultura ha organizado las I Jornadas Libertad, Arte, Cultura. Censura y censuras.

Más de 70 ponentes del mundo de la cultura y el derecho se reunieron durante tres días de rico debate jurídico y cultural acerca de la libertad de creación artística y sus límites, un debate que parece especialmente oportuno. Desde la cultura, representantes del cine, las artes visuales, la literatura, la dramaturgia, la música, el humor, han podido cruzar sus reflexiones con especialistas en la materia, procedentes del derecho, la sociología, la filosofía, el periodismo o la gestión. El inicio tuvo como objeto contestar a las titánicas preguntas ¿Qué es el arte? y ¿Qué es la libertad de creación artística? que fueron afrontadas por intelectuales de rigor como Hernández de León o Haris Papoulias desde una sólida reflexión filosófica.

Una de las cuestiones que estaban en el origen de este encuentro es si la libertad artística es una forma más de libertad de expresión o hay que considerarla como un derecho autónomo. Los reputados juristas que se han ocupado de la cuestión a lo largo de estos días parecen compartir esta segunda tesis, a pesar de que la jurisprudencia no siempre le ha otorgado la autonomía que merece esta libertad. Jesús Prieto de Pedro, catedrático de Derecho Administrativo, pionero en nuestro país de la especialidad del Derecho de la cultura y coordinador del comité científico de estas jornadas, insiste en la necesidad de un tratamiento separado de la libertad artística. Para él, «la creación artística es intrínseca a la vida humana. La libertad artística es la garantía para que la creación sea más rica, plural y crítica».

La protección de los derechos de autor se ha visto profundamente afectada por las nuevas tecnologías

Otro de los puntos destacados del análisis jurídico fue el de la doble dimensión de la libertad de creación artística, subjetiva, por un lado, y objetiva e institucional por otro. En esto han insistido muchos de los juristas que han intervenido, como Laura Díez Bueso, catedrática de Derecho Constitucional y una de las grandes especialistas en la materia que enriqueció el debate con la dimensión comparada a ambos lados del Atlántico.

Marcos Vaquer, catedrático de Derecho Administrativo, subrayó la necesidad de los instrumentos de intervención de los poderes públicos para garantizar esta libertad, dado que el Estado está permanentemente al servicio de los intereses generales y de la cultura. A esta importante labor de protección del Estado se refirieron en su ilustrativa intervención Adriana Moscoso y Valerio Rocco al tratar el problema clásico, en Europa de los derechos de autor, cuya protección se ha visto profundamente afectada por las nuevas tecnologías.

Por su parte, juristas como el abogado Bernardo del Rosal, catedrático de Derecho Penal, han criticado el giro indeseable que está sufriendo el Derecho penal de nuestros tiempos y la difícil interpretación de los tipos penales que amenazan la libertad de expresión artística, por su excesiva vaguedad. Los ponentes penalistas parecen compartir la necesidad de suprimir del Código Penal los tipos que limitan la libertad de expresión artística como el de ofensa a sentimientos religiosos que ha puesto en cuestión que estos puedan constituir un bien jurídico protegido en detrimento de la libertad de creación, como han manifestado también en sus intervenciones los profesores Mª Paz García Rubio, catedrática de Derecho Civil, Víctor Vázquez, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla e Igor Manteguia, Profesor de Derecho Público y Ciencias Histórico-Jurídicas y del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco.

Por su parte, Marta Timón, Letrada del Gabinete Técnico de la Sala Tercera del Tribunal Supremo aportó las claves de la importante distinción que existe entre la censura stricto sensu por parte de los poderes públicos (radicalmente prohibida) y lo que constituyen los necesarios límites de esta libertad con otros derechos fundamentales en el ámbito jurídico, doctrina ya clásica del Tribunal Constitucional. La intervención, junto a los juristas españoles, de eminentes voces en el Derecho latinoamericano, como el profesor Humberto Cunha y el abogado Carlos Lara ha confirmado que el problema de la libertad artística existe a ambos lados del Atlántico y en términos, podría decirse, no tan distintos de los de España. Y también en el caso de nuestro vecino Portugal, como detalladamente expuso la catedrática de Derecho Constitucional Alessandra Silveira.

¿Qué piensan los artistas? ¿Qué censura o límites han sufrido?

En varias intervenciones se ha constatado que el progresivo reconocimiento de la libertad de creación artística, o de la creación artística como un derecho fundamental, ha significado un avance importante para las democracias modernas. No obstante, se constata también que la creación artística está sujeta a nuevas limitaciones, que muchas veces se traducen en situaciones o resultados de autocensura, y este es hoy un problema muy importante.

La censura existe, y además, puede adoptar muy diversas formas—dicen los artistas. Para algunos de ellos, es un problema recurrente, como en el caso de Eugenio Merino, quien ha sufrido varias experiencias de cancelación de sus obras por su contenido político. Así lo afirmaron con rotundidad los creadores Fernando Castro Flores, María Galindo, la experta en arte Marta Pérez y la cineasta Inés París. Además, los creadores han señalado otro tipo de censura suave o indirecta, como señaló el profesor Jordi Claramonte.

La censura más eficiente no es siempre la ruidosa en el foco público, sino la que se realiza a través del silencio

El periodista y escritor Nacho Carretero aludió a la llamada censura líquida, que puede llegar a ser más peligrosa incluso que la censura tradicional en el primer mundo. La presión en Internet o censura mediática es, en este sentido, una realidad que preocupa crecientemente a los artistas e intelectuales. Nacho Ruiz, director de la galería T20 ha destacado, igualmente cómo la censura más eficiente no es siempre la ruidosa en el foco público, sino la que se realiza a través del silencio.

El profesor José María Lassalle y la periodista Marta Peirano han debatido sobre uno de los problemas que limitan de manera determinante el acceso a los contenidos artísticos en la sociedad actual: el que viene de las plataformas digitales (Google, Facebook, Instagram…), cuyo modelo de negocio determina irremediablemente el acceso a ciertos contenidos.A lo largo de estos días, además, se ha hablado insistentemente de la autocensura y de esas formas de censura que, como señaló la escritora Cristina Morales, pueden ejercer quienes tienen los medios de producción como las editoriales, las galerías o ferias de arte, creando una relación asimétrica con el artista.

Desde todas las disciplinas, los artistas reivindicaron la libertad artística frente a la presión de la censura. En cuanto a teatro, la filóloga Berta Muñoz habló de la censura a lo largo de la historia del teatro español, y el actor y dramaturgo Israel Elejalde confirmó que se siguen sufriendo este tipo de limitaciones. El filósofo Ernesto Castro y el músico Niño de Elche se refirieron, por su parte, al ámbito musical, aceptando como una realidad la censura, y preguntándose qué mecanismos usar ante ella. En el ámbito pictórico, Javier Portus habló del llamado Arte obsceno que ha existido a lo largo de los siglos. Desde el cine, José Luis Rebordinos, director de Zinemaldia, ha ilustrado con supuestos de limitación a la creación artística en el contexto de los festivales culturales. Por su parte, la comisaria de arte, Mery Cuesta, el cómico Joaquín Reyes, y el periodista Miguel Ángel Aguilar, han puesto de manifiesto que la existencia del humor y la sátira hacen más saludable una democracia.

En estas jornadas han tenido cabida diferentes puntos de vista para abordar un tema que no es novedoso, pero sí importante, porque afecta a la esencia misma del ser humano, complejo, por lo que es objeto de debates encendidos. Aunque aún hay mucho camino por andar, ya que la libertad de creación artística necesita una protección autónoma y más reforzada, estas jornadas han dibujado el mapa y puesto claramente las bases para empezar a construir ese camino.

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