Desigualdad

Me llamo Ashraf, tengo 15 años y voy en silla de ruedas

Ashraf nació en Uganda con una discapacidad física que le impedía hacer una vida normal. Gracias a una silla de ruedas y a la adaptación de su escuela, hoy sueña con ser médico.

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Fred Ouma
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03
diciembre
2019

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Fred Ouma

Mi nombre es Ashraf. Tengo 15 años y nací con una discapacidad física por la que nunca pude jugar o disfrutar con otros niños. Como eso me entristecía, mi madre hizo todo lo posible por mí y visitó varios centros de salud, pero nunca obtuvo ninguna solución. De hecho, le llegaron a decir que probablemente solo podría estar acostado en la cama, y todavía me dice que hoy esas palabras resuenan en su cabeza tan fuerte como hace 15 años.

Nadie esperaba que me trajera a casa y se quedara conmigo, pero lo hizo. Como castigo, mi padre la abandonó y se casó con otra mujer. Eso la hizo sentirse fracasada como madre: se había prometido a sí misma que me protegería, y abandonada por su marido, se sentía completamente incapaz de hacer frente a la situación. Para una madre sola y sin ingresos, la carga era abrumadora y el futuro incierto. Sin el apoyo de mi padre, ella tendría que hacer literalmente todo por mí: llevarme a todas partes, bañarme o hacerme la cama.

Recordando esos días agotadores, a veces he pensado que debería haber muerto en lugar de dejar que mi madre sufriera de esta manera. Pero ella no podía permitir que eso sucediera y pensaba en mí como en una semilla que tenía que crecer. Mi madre sabe lo que siento, lo que pienso y lo que quiero y está decidida a hacer todo lo humanamente posible para convertirme en la mejor persona posible. Será mi heroína de por vida.

«En un trayecto de apenas diez minutos hasta el colegio, tenía que pararme varias veces porque me ahogaba»

Comencé el colegio a los ocho años en lugar de a los seis, como hacen los demás niños. Aunque la escuela no estaba lejos de casa, tardaba más de una hora en llegar. Mis amigos no podían acompañarme porque era demasiado lento y, en un trayecto de apenas diez minutos, tenía que pararme varias veces porque me ahogaba. Aunque el camino era agotador para mí, nunca me rendí. Mi madre siempre me dice que, si quiero transformar mi vida, tengo que estudiar. Con estas palabras siempre sonando en mi mente, seguí arrastrándome hasta allí todos los días, de lunes a viernes. Me encanta la escuela y estoy entre los mejores estudiantes de mi clase, donde tengo muchos amigos que me apoyan y me animan todos los días. Mis maestros también me quieren porque, además de ser brillante en clase, también soy muy disciplinado.

Pero fue en 2017 cuando experimenté un verdadero punto de inflexión en mi vida: recibí una silla de ruedas de World Vision que Motivation Africa hizo especialmente adaptada a mis medidas y necesidades. Deberías haber visto lo feliz que fui en ese momento. ¡Fue increíble! Acababa de completar los exámenes de primaria y esperaba unirme a una escuela de secundaria, que estaba ubicada a diez kilómetros de casa y tener esta silla finalmente lo hacía posible.

«La silla de ruedas reemplaza mis piernas y es el mejor accesorio para mí»

Cuando comencé la educación secundaria, viajaba de casa a la escuela todos los días. Después de unas semanas, desde la administración me permitieron convertirme en estudiante residente e hicieron cambios en la escuela para adaptarla a las necesidades de una persona discapacitada. ¡Ahora tengo una letrina especial para mí solo! La vida es muy bonita y, si me preguntas si es mejor con esta silla de ruedas… sin duda, sí. Fue un regalo perfecto para mí.

Tengo el sueño de ser médico para ayudar a los niños como yo. Creo que es una profesión que puedo hacer bien con el tipo de discapacidad que tengo: no me exige cargar ningún peso ni ascender a ninguna altura y solo necesito pedirle a un colega algunas herramientas para hacer mi trabajo.

Puede que no salte, corra o haga todo lo que hacen mis compañeros, pero una cosa está clara: no tengo ningún problema para moverme. Mi silla de ruedas reemplaza mis piernas y es mi mejor accesorio. Es parte de mí de por vida.


Ashraf es uno de los 1.096 niños que han recibido sillas de ruedas para facilitar su movimiento desde 2015 por parte de World Vision con el apoyo de Wheelchairs for Kids. La organización trabaja, además, con Motivational Africa, un socio local que se dedica a adaptar las sillas de ruedas de acuerdo con los requisitos de los destinatarios individuales, además de ofrecer repuestos y reparaciones gratuitas.

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