Cambio Climático

Greta Thunberg revoluciona la marcha por el clima

Desde su llegada a España, la adolescente sueca acapara las miradas de cámaras llegadas de todo el mundo. Junto a ella, miles de personas recorrieron el corazón de Madrid en una multitudinaria manifestación para pedir acción ante la emergencia climática.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 5 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
07
Dic
2019
marcha por el clima

Miles de estudiantes llevan casi un año vaciando las aulas cada viernes para exigir justicia climática, pero este 6 de diciembre era diferente. Y no solo por ser festivo. Los jóvenes de Fridays For Future (FFF) tenían una invitada de excepción que acaparaba todos los flashes... Aunque parecía no querer hacerlo. Greta Thunberg, la adolescente sueca que comenzó el movimiento estudiantil por el clima, caminó junto a miles de jóvenes como una más. Desde que se bajó del tren que la traía de Portugal hasta la marcha que recorrió las calles de Madrid –pasando, entretanto, por su visita sorpresa a la COP25– a Greta le acompañó de forma constante un enjambre de cámaras. Ante ellas, en la rueda de prensa, aseguró no querer ser el centro de atención. «Soy solo una activista más dentro de un movimiento de millones de personas», explicaba tímidamente. Las pancartas que se observaban cada pocos metros en la marcha por el clima le daban la razón: «¡Temblad! Somos miles de millones de Gretas en todo el mundo».

Aún así, la adolescente sueca llegó a Madrid para darle el empujón mediático a unas reclamaciones masivas que, en España, hasta ahora habían pasado prácticamente desapercibidas para el gran público salvo en fechas puntuales. En los cerca de cinco kilómetros que separan la estación de Atocha de Nuevos Ministerios se respiraba indignación, pero también esperanza por construir un mundo más sostenible: con las luces de Navidad de Cibeles apagadas, miles de personas recordaron que nos estamos quedando sin tiempo.

«Soy solo una activista más dentro de un movimiento de millones de personas», explicaba Greta Thunberg.

«No hay planeta B». «Los humanos pueden ser mejores». «Justicia climática». «Acción ya. Estamos matando a la Tierra». «La pachamama no se mata». «No más incendios en el Amazonas». «Esta cumbre es una farsa». «Paremos la desertificación«. O un simple y sencillo «S.O.S». Uno tras otro, estos mensajes se asomaban por encima de las cabezas de unos manifestantes que a ratos marchaban en un silencio sepulcral –de luto por el planeta– y a otros se desgañitaban para hacerse oír por encima del tráfico de la ciudad. Bajo el lema «el mundo despertó ante la emergencia climática» –que recuerda al «Chile despertó» de las protestas del país que debería estar acogiendo la COP25–, los jóvenes de Juventud por el Clima-Fridays For Future España, Alianza por el Clima, Alianza por la Emergencia Climática y 2020 Rebelión por el Clima organizaron una marcha por el clima que daba el pistoletazo de salida a la llamada COP For Future paralela a la oficial de Naciones Unidas.

Junto a ellos, los colectivos chilenos Cumbre de los Pueblos, Sociedad Civil por la Acción Climática y Minga Indígena llevarán a cabo durante la próxima semana una Cumbre Social por el Clima, una contra Conferencia de las Partes que quiere poner el foco en una transición justa a corto plazo y que tenga en consideración a todos los pueblos, sobre todo los indígenas, que son los más perjudicados por la emergencia climática. De hecho, las tribus de la Amazonía y las asociaciones indígenas acapararan las miradas (y los aplausos) en esta manifestación dedicada, especialmente, a ellas.

Esperando a Greta

Poco antes de que comenzase el desfile de asociaciones, oenegés y ciudadanía, varios activistas de Juventud por el Clima –entre los que estaba Greta Thunberg– se reunían en La Casa Encendida de Madrid con un amplio número de medios de comunicación venidos de todos los rincones del mundo. «En un año de huelgas y movilizaciones hemos conseguido que muchas personas tomen conciencia, pero en realidad no hemos avanzado. Los poderosos siguen sin hacernos caso. Necesitamos acción», reivindicaba Greta. Su mensaje, junto al de los miles de personas que recorrieron el paseo de la Castellana, fue recogido casi inmediatamente por la ministra en funciones Teresa Ribera: «Los Gobiernos tenemos una misión fundamental, que es la más importante: facilitar las cosas».

«En un año de huelgas no hemos avanzado, los poderosos siguen sin hacernos caso. Necesitamos acción», reivindica Thunberg.

«No hay justicia climática sin justicia social», aseguraba por su parte Shari Crespi, representante de la sección española del movimiento. Greta asentía mientras su compañera hablaba. «Los derechos climáticos y la justicia medioambiental son esenciales, y alguna gente quiere silenciarnos porque pedimos un cambio real», añadía Thunberg. De esta manera, los más jóvenes recordaban a los periodistas que, aunque ellos estaban allí grabando por la presencia de la mediática adolescente sueca, el activismo climático no está representado en tan solo una persona, sino por millones de voces en todo el planeta. «Mientras todas esas personas sigan obcecadas en su avaricia, nosotros seguiremos luchando para que nos escuchen aunque no quieran. En mi país hay gente que no sabe que sus hijos se están muriendo, literalmente, por culpa de la emergencia climática», reclamaba Vanessa Nakate, otra joven de FFF llegada desde Uganda. «Seguiremos saliendo a la calle y haciendo huelga porque nos va el futuro en ello, pero necesitamos que toda la sociedad nos apoye», pedía Alejandro Martínez, representante de FFF en la Unión Europea. Su compañera Greta fue contundente: «No es sostenibles que sigamos ausentándonos de la escuela todos los viernes, pero no nos queda otra».

No es difícil imaginar un futuro en el que no se cumplan los Acuerdos de París, porque ese mañana desbordado por la emergencia climática ya una realidad en muchos países del sur global. «No es cuestión del futuro, es cuestión del ahora», coincidían los cuatro representantes de Fridays For Future antes de la manifestación. Las decisiones que se tomen al calor de cumbres como la COP25 son las que pueden cambiar las cosas y los más jóvenes han decidido tomar las riendas. Con solo tres palabras, la gigantesca pancarta desplegada al final de la marcha servía de advertencia a quien quisiera escucharla: «Os estamos vigilando».

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME