Cambio Climático

La Cumbre del Clima desoye la llamada desesperada de Greta Thunberg

Buenas palabras y pocos compromisos reales en una cita convocada por Naciones Unidas que pretendía impulsar definitivamente el Acuerdo de París firmado hace cuatro años.

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26
Sep
2019
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Tengo una buena noticia, varias regulares y una(s cuantas) mala(s). Como los medios tendemos a concentrarnos en las negativas, empecemos de buen rollo para variar: en el mundo se está hablando de la crisis climática. Por unos días, ha estado en las portadas de la prensa de medio mundo. La semana pasada se cerró con la masiva huelga estudiantil global y el lunes Naciones Unidas acogió la Cumbre del Clima organizada por su Secretario General, António Guterres. El portugués puso una condición: solo podrían subir al estrado aquellos países que ofrecieran propuestas concretas para mejorar lo acordado en París en 2015. El objetivo sigue siendo evitar que la temperatura de la Tierra suba más de un grado y medio, máximo dos, de aquí a final de siglo. Entre quienes no hablaron, Estados Unidos, segundo máximo responsable de emisiones de efecto invernadero del planeta después de China (que sí habló, pero no dijo nada). Pero, a lo positivo. Greta Thunberg. La activista sueca de 16 años miró a la cara de los líderes mundiales en Nueva York para preguntarles, con una mezcla de pasión y rabia, «¿cómo os atrevéis?».

Hasta aquí lo bueno. Lo siento. Entramos en terreno de grises. Más o menos oscuro en función de los ojos con los que se mire. En su análisis de los resultados de la Cumbre, Guterres enumeró lo sustantivo. Por ejemplo, la plantación de 11.000 millones de árboles «de Pakistán a Guatemala, de Colombia a Nigeria, de Nueva Zelanda a Barbados». La cifra impresiona, pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. Fue una ocasión perdida. Si se quiere, desaprovechada. Las previsiones de la comunidad científica son cada vez más alarmantes y los compromisos anunciados por varios países, entre ellos España, son el parche para una rueda mil y una veces recauchutada.

En su análisis de resultados de la Cumbre, Guterres destacó la plantación de 11.000 millones de árboles

Propuestas individuales para un problema colectivo en el que nos va la vida. O como expuso Greta, que nos planta a las puertas de «una extinción masiva». Si el plan era reducir a cero las emisiones de carbono para 2050, las promesas políticas parecen poco botín. El Secretario General quiso ser optimista al señalar que 77 países, «muchos de ellos del mundo industrializado», están determinados a cumplir con ese objetivo y otros 70 tienen la intención de incrementar lo pactado para 2020. Pero Donald Trump, a lo suyo, sigue insistiendo en que en Estados Unidos se respira y se bebe el aire y el agua «más limpias» del mundo.

António Guterres basculó entre la celebración contenida por algunos compromisos e intenciones (Alemania y Reino Unido prometieron doblar su contribución al Fondo Verde, destinado a ayudar a la transición ecológica de los países en vías de desarrollo) y el realismo que apunta a que «nos queda un largo camino por recorrer» que requiere de decisiones más audaces. Insiste en que estamos a tiempo y explicó algunas iniciativas de la casa para hacer la propia ONU más verde, como la prohibición del uso de los plásticos de un solo uso. Mientras lo decía, los periodistas sufríamos síntomas de congelación bajo un inmisericorde aire acondicionado difícilmente sostenible. Casi a la desesperada, el anfitrión de la Cumbre rogaba que «no se construyan nuevas plantas de carbón después de 2020».

Pedro Sánchez anunció la contribución de España al Fondo Verde del Clima con 150 millones de euros

«La emergencia climática requiere una acción urgente y mi país quiere ser parte del cambio», expuso el presidente español en funciones, Pedro Sánchez. Guterres quería compromisos concretos y España anunció una contribución al Fondo Verde del Clima de 150 millones de euros. Sánchez recurrió a la terminología del proyecto de transformación económica de la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez y calificó de «nuestro Green New Deal» el plan español, que prevé una «movilización» de 236.000 millones de euros y la creación entre 2021 y 2030 de entre 250.000 y 364.000 empleos vinculados a la idea de transición ecológica. Difícil adivinar su suerte con nuevas elecciones el próximo mes de noviembre.

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