Derechos Humanos

Cómo Mary superó la desnutrición aguda

Un reciente informe de la ONU advierte de que, en Sudán del Sur, más de cinco millones de personas vivirán con inseguridad alimentaria. Con solo un año de vida, la pequeña Mary Namako ha superado una situación de desnutrición severa gracias a la ayuda de las enfermeras de la ONG World Vision.

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16
Oct
2019
Desnutrición

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Las madres esperan sentadas pacientemente su turno en el Centro de Atención Primaria de Salud en Gurei, un suburbio en Juba, la capital de Sudán del Sur. La enfermera de nutrición Elizabeth Athanasio, dice que los lunes son los días con más afluencia en los que se espera que las madres vayan a los controles de detección y seguimiento de desnutrición de sus hijos.

Con un vestido rojo, la pequeña Mary Namako mira a su alrededor con tristeza, poniendo sus ojos inquisitivos en la gente. Ha estado enferma desde hace tres meses, asistiendo al hospital local frecuentemente con tos, diarrea y vómitos. Solo tiene un año y ocho meses y su madre, Anjoy Abdallah, de 22 años, está preocupada por su salud. Elizabeth Athanasio, enfermera de la  ONG World Vision, es la responsable de hacer la prueba de desnutrición a Mary y lo hace con la esperanza de que pronto saldrá de su situación y crecerá sana. Una vez realizados los controles, la asistente de nutrición Mary Odong ofrece instrucciones a Anjoy sobre cómo alimentar adecuadamente a la pequeña utilizando además los suplementos nutricionales.

Anjoy sabe decir exactamente qué le motivó a dar el paso de llevar a su pequeña ante los profesionales. Fue una vecina de su comunidad, que es también voluntaria de nutrición, quién acudió en su ayuda y la convenció de acudir al Centro de Atención Primaria de Salud Gurei para que le hicieran una prueba a Mary y evaluaran su estado de salud.

La labor de las voluntarias ha ayudado a movilizar a las madres para que acudan al centro de salud

Desde que arrancaron los proyectos de World Vision en la comunidad, han sido 200 voluntarios los capacitados para detectar y derivar de manera temprana los casos de desnutrición y ayudar a asesorar a las madres en sus propias comunidades sobre salud, alimentación adecuada y otras habilidades para la vida. Athanasio explica que las mujeres voluntarias han ayudado mucho a movilizar a madres como Anjoy que luchan sin recursos por la salud y nutrición de sus hijos en medio de la crisis de hambre en Sudán del Sur.

Una crisis alimentaria que pone en riesgo la vida de cientos de menores

Un informe reciente de la ONU estima que 21.000 personas en el país probablemente podrían «enfrentarse a una catastrófica falta de acceso a alimentos». Además, 1,82 millones afrontarán una situación de emergencia ante la falta de agua y comida, y 5,12 millones vivirán con inseguridad alimentaria. El informe atribuye esta situación a las malas cosechas de 2018, las lluvias tardías, los desplazamientos y la inestabilidad persistente provocada por los años de conflicto.

Anjoy se mudó desde la República Democrática del Congo a Sudán del Sur hace cuatro años cuando su hermana Betty la llamó. Ambas esperaban una vida mejor en Juba e incluso se plantearon que podrían ayudar a sus padres y hermanos que se quedaron en su país natal. Por ahora no ha sido así. Un año después de mudarse a Juba, Anjoy conoció a su esposo Michael, de 26 años, y quedó embarazada de su primer bebé Nuella, que ahora tiene tres años. Después de dar a luz a su segundo bebé, Mary, Anjoy no volvió a ver a Michael. Para mantener a sus hijos, realiza todo tipo de trabajos esporádicos, pero no consigue nada que le ofrezca un futuro estable.

Mary Modong le entrega a Anjoy el suplemento nutricional para su hija.

Por suerte, muchas madres jóvenes como Anjoy han encontrado refugio en los centros de salud de World Vision donde aprenden a mejorar sus habilidades de crianza, maternidad y nutrición adecuada, y también a abordar cuestiones de protección y género en el hogar y en sus comunidades.

Athanasio nos confirma, sin que Mary pueda oírla ya, que la niña fue encontrada con desnutrición aguda, una condición caracterizada por el desgaste y la delgadez del cuerpo. El único recurso de Anjoy para ofrecer a su hija era la leche materna, que no era suficiente para el bebé. Ese primer día que acudió al centro recibió un suministro de alimentos complementarios. Además, de la mano de su asistente de nutrición, Anjoy recibió una sesión informativa exhaustiva sobre cómo alimentar a Mary y el calendario de su programa de seguimiento en el centro. Como ha sucedido con Mary, el año pasado, World Vision pudo ayudar a más de 438.000 niños y madres lactantes. La realidad es que muchos más necesitan todavía ayuda para sobrevivir a la desnutrición severa.


Eloísa Molina es coordinadora del Departamento de Comunicación de World Vision

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