Medio Ambiente

Así actúan los ladrones de arena

El ‘boom’ inmobiliario y la falta de regulación internacional han disparado la comercialización ilegal de arena y la aparición de mafias.

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13
Nov
2018
ladrones de arena

La arena es hoy el recurso natural más demandado del mundo, después del agua y por delante de los combustibles fósiles. Se trata de algo indispensable para las sociedades modernas, pues todo lo que nos rodea la contiene: cemento, vidrio, asfalto, aparatos electrónicos. Hasta los plásticos, los cosméticos o la pasta de dientes contienen arena. Pero su principal uso es la construcción, que devora una cuarta parte de la totalidad del planeta.

Para que nos hagamos una idea de las cantidades ingentes que este sector consume, una casa mediana necesita 200 toneladas de arena; un hospital, 3.000; 1 kilómetro de autopista, 30.000. «Nuestra sociedad está construida sobre arena», reconoce Pascal Peduzzi, jefe de la Unidad de Cambio Global y Vulnerabilidad del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y autor del informe Arena, más escaso de lo que uno piensa (2014).

El 85% de los materiales que se extraen en un año es arena para la construcción

Cada año, se extraen unos 59 mil millones de toneladas de materiales alrededor del mundo; hasta el 85% es arena para la construcción, señala el informe Peduzzi. Solo para el cemento, su uso ha aumentado un 14% desde su publicación en 2014.

La vertiginosa urbanización de las sociedades modernas ha hecho que lo que hace un cuarto de siglo fuera una materia prima mundana, abundante y barata, se haya convertido en un recurso raro, escaso y preciado. ¿El motivo? Su sobreexplotación.

Debido a su composición, la arena de las playas y los ríos es la más adecuada para la construcción. El problema es que se trata de un recurso al alcance de todos, relativamente fácil de extraer. Si a esto le añadimos la imparable demanda del boom inmobiliario y la falta de regulación internacional, surge un escenario de laxitud legal que es campo de cultivo para que aparezcan grupos organizados que controlan el negocio, empleando de manera ilícita a personas en condiciones deplorables extrayendo material de la manera más rústica imaginable.

En India, donde se encuentran las mafias más potentes de arena, utilizan a personas (ya sean niños o adultos) que, a cuerpo descubierto, sin equipo ni herramientas y con tan solo un cubo metálico, bucean hasta el fondo del río para coger la arena que ahí subyace.

En los últimos años, unas 25 islas han desaparecido debido al contrabando de arena

En Indonesia, los ladrones de arena actúan en la clandestina nocturnidad, acercándose en rústicas barcas a las costas de las islas para robarla con cubos y palas y venderla en el mercado negro. El caso indonesio es el mejor ejemplo del peligro al que nos enfrentamos: en los últimos años, unas 25 islas han desaparecido debido a esta ilícita actividad.

Nuestro vecino Marruecos es otro caso flagrante y en aumento de este negocio. Armados con simples palas, los trabajadores furtivos cargan la arena a lomos de burros que tiran hasta camiones de carga. Este negocio de contrabando ha transformado la costa marroquí de arena dorada en un paisaje rocoso.

Nada va a frenar la sobreexplotación y el comercio ilegal de este recurso si la sociedad internacional no aúna fuerzas en pos de un objetivo común. «Los Gobiernos y líderes políticos deben aumentar su conciencia sobre el tema y buscar alternativas al uso de arena», opina Peduzzi. Urge desarrollar un marco internacional que establezca una gobernanza efectiva. De lo contrario, corremos el riesgo de ver desaparecer nuestras playas y secarse nuestros ríos.

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