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Siglo XXI

«¿Ha muerto Schumpeter?»: La pregunta clave de la revolución digital

La ministra Nadia Calviño se reúne con expertos y empresarios para debatir los retos de España ante la irrupción digital, con el foco puesto en el futuro del empleo.

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Luis Meyer
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27
Sep
2018
digital

La «destrucción creativa» era la manera en que Joseph Schumpeter se refería al efecto de las grandes disrupciones tecnológicas sobre el trabajo. El economista austriaco consideraba que siempre conlleva una destrucción de empleo inicial, pero que con el tiempo, esas nuevas tecnologías vuelven a generar otros nuevos, incluso más que los extinguidos. Schumpeter se refería a la primera Revolución Industrial, pero Moisés Naím, economista, escritor y columnista de El País, opina que la teoría del austriaco puede saltar por los aires con la frenética irrupción digital, de la inteligencia artificial y la era de la robótica, o lo que resumidamente se conoce como Cuarta Revolución Industrial: «Es la mayor de la historia de la humanidad. Y la que está evolucionando más rápido. Por eso no está claro que se vayan a compensar los puestos de trabajo destruidos. Puede formar una brecha muy peligrosa, en la que quedarían los que muchos llaman ‘los trabajadores inservibles’, aquellos que no han sido capaces de adaptarse por la rapidez con la que sucede todo».

El escritor ha sido uno de los ponentes en el Foro Tendencias España 2019, organizado por la consultora Kreab y el diario El País, donde pensadores, políticos y representantes del mundo empresarial han expuesto los retos a los que se enfrentarán nuestro país y Europa el año que viene. Ante su aciaga exposición sobre el desempleo tecnológico, Naím se ha preguntado: «¿Ha muerto Schumpeter?». Eduardo Madina, exdiputado del PSOE, le ha respondido con ironía: «Si ha muerto, se ha llevado consigo a Marx, Hobbes y todo el panteón de filósofos que inspiraron la Unión Europea, y solo nos quedaremos con Viktor Orbán [el primer ministro de Hungría, marcadamente antieuropeísta]».

«La subida de tipos y de los precios del petróleo y la salida de Reino Unido son nuestros retos externos»

Nadia Calviño, ministra de Economía y empresa

Madina ha añadido: «Muchas veces tenemos una visión demasiado extrema de lo que se nos viene encima. Hay que ponderar: no viviremos del aire, porque las máquinas no nos lo darán todo. Pero tampoco nos lo quitarán todo». El expolítico ha dado un repaso a la posición de España en Europa en un momento que considera vital: «Somos un país con mucho potencial, en medio de una parálisis regulatoria y un bloqueo institucional. Tenemos que entrar de lleno en la conversión de nuestra economía, que está un punto por debajo de la UE, tenemos poco valor añadido, y niveles de internacionalización por debajo de nuestras potencialidades. España tiene que decidir ahora si quiere jugar en la primera línea de la economía europea o quedarse rezagada. Tenemos grandes desafíos que hay que resolver ya. Uno de los principales es que somos un país altamente endeudado y con poca capacidad de ahorro». En este sentido, Naím añade: «Hay una falta de conexión entre los problemas reales de la gente y la conversación de las élites. Hay que renovar la política, innovarla. Y los propios políticos son los menos innovadores».

«Somos un país con mucho potencial, en medio de una parálisis regulatoria y un bloqueo institucional»

Eduardo Madina, exdiputado del PSOE

Los dos dialogantes coincidieron en que, ante la creciente desigualdad, la renta básica universal es una opción que debería seguir estando encima de la mesa. «En Euskadi existe la renta de inserción», ha apuntado Madina. «No es exactamente lo mismo, pero sí un ejemplo de una medida que evita que muchos se queden en los márgenes de la sociedad. Y ha quedado demostrado que funciona». Para Naím es «un tema espinoso pero que hay que estudiar, y ver de qué manera y hasta qué punto es costeable algo así en España».

Ambos se refirieron a la oleada de populismo, que está poniendo en peligro la integridad de la Unión Europea, e incluso su propia existencia. «Es un riesgo real, encarnado por líderes europeos como Viktor Orbán o el italiano Matteo Salvini», ha advertido Madina, y ha señalado una solución: «El movimiento feminista podría ser un muro de contención. Defiende como ningún otro los valores de igualdad, solidaridad y justicia social. Deberíamos darle esa dimensión, las mujeres deberían tener mucho más peso en el proceso europeo».

«Estamos en un momento peligroso, porque la mayoría se declara europeísta en las encuestas, pero los resultados electorales dicen otra cosa», ha señalado Naím, y ha añadido: «Es un momento en el que hay que asumir que solo se puede gobernar pactando. Ni los mayores autócratas del mundo pueden hacerlo por sí solos. El problema en Europa, y especialmente en España, es que la población no lo asume bien, no se siente representada cuando en una decisión de Estado intervienen aquellos que no votaron».

Madina ha añadido, alineado con su interlocutor: «La democracia española es la suma de cinco renuncias: la de Adolfo Suárez, el PSOE, Fraga y Carrillo, y la de los partidos nacionalistas, que renunciaron a la independencia. Me gustaría que la política europea fuera capaz de establecer renuncias. Sería una innovación. El pacto político es necesario en un país como el nuestro». Una intervención en clara referencia al 40 aniversario de la Constitución, que se celebra este año.

Durante el foro, cuatro representantes del IBEX 35 analizaron la situación económica que atraviesa España y la pautas que debería seguir para ser más competitiva en el futuro. «Las bases para una economía sólida y creciente están ahí. Los mayores problemas no son internos, sino que nos enfrentamos a riesgos externos, como la subida de tipos de interés de Estados Unidos o los aranceles», ha señalado José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica, y ha añadido: «España ha hecho muy bien sus deberes, con reformas que han aumentado la competitividad de las empresas. Nuestro reto actual es no perder lo que hemos recuperado desde la crisis».

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha hecho hincapié en el empleo: «La cohesión social es fundamental para un desarrollo sostenible. En términos de desigualdad, en España el 80% se explica por el desempleo. Y eso tiene mucho que ver con la educación y la formación. Un tercio de los jóvenes de hasta 34 años no tiene educación secundaria o superior. Y los parados de larga duración tienen un problema de falta de habilidades. Tenemos in desequilibrio de habilidades extraordinario. Y es un reto al que no le estamos prestando la atención que requiere, cuando hay pocos temas tan importantes como ese».

La desaceleración de nuestra economía ha sido otro de los puntos claves del debate: «No hay que verla como una profecía autocumplida», ha opinado el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz: «Hay factores que son exógenos; la subida de tipos de Estados Unidos va a provocar la retirada de capital de países emergentes. Pero confío en que el BCE va a ser muy prudente en las decisiones que tome a partir de ahora». Imaz se ha referido a los logros conseguidos por nuestro país, y a su fortaleza económica, pero ha matizado: «No debemos caer en la autocomplacencia. Hay que invertir mucho más en educación, hacer mucho hincapié, porque eso es lo que hace avanzar un país. Mi padre murió cuando tenía ocho años, y gracias a becas pude tener los mejores estudios que imaginaba. Eso es algo que debemos potenciar».

«No hay que ver la desaceleración como una profecía autocumplida»

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol

Los empresarios abordaron algunos de los acontecimientos que ponen en peligro la estabilidad de la Unión Europea y, por ende, su economía, como el Brexit: «Aunque es algo que está muy próximo, se sabe muy poco de cuál será el contenido del acuerdo», ha apuntado el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino: «Tenemos presencia ahí, y ni ellos ni nosotros sabemos cómo va a acabar. Una salida sin acuerdo sería mala para las dos partes, aunque más delicada para Reino Unido, el 50% de su comercio exterior es con el bloque europeo, mientras que, a la inversa, es solo un 10%. Pero por el momento, hemos parado las nuevas inversiones en ese país».

«Es sorprendente que se trate de un acuerdo que cerca, y que no conozcamos los elementos que tendrá», ha añadido Pallete, y ha advertido: «Nos quedan 55 días de mucha incertidumbre. El siguiente Consejo Europeo marcará un hito, para ver cómo impactará en el movimiento de capitales y de personas. Surgen voces sobre un segundo referéndum. Todo es incierto. Pero Europa debe tener una voz preeminente en estos momentos de cambio, y no solo me refiero al Brexit». El presidente ejecutivo de Telefónica ha aludido a la transformación tecnológica: «No hay una vida analógica y otra digital. Solo hay una vida, y se están fusionando. Nuestro tráfico de datos aumenta un 50% cada año, y se van a multiplicar por 11 en los próximos años. Más de la mitad de los que se generan no son de origen humano. Los datos son disruptivos, pero hay que atender a cómo vamos a utilizarlos. Se presentan nuevos dilemas. Qué pasa con los códigos éticos de la conducción autónoma, cuando el coche debe decidir si salvar la vida de un peatón o del conductor. Cómo discernir noticias falsas que inundan la red de las auténticas… Hace falta un nuevo marco de valores, en el que Europa, que ha sido históricamente pionera en valores humanos, debe tener una voz fundamental».

«No hay una vida analógica y otra digital. Solo hay una vida, y se están fusionando»

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica

La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, ha cerrado el acto con un resumen de los retos a los que se enfrenta la economía española: «España lleva años en una fase alcista. Hemos corregido desequilibrios macroeconómicos, como el endeudamiento privado, y en 2015 llegamos al máximo ritmo de crecimiento, que ahora se ha ido moderando, pero seguimos en cifras robustas y notables, por encima del 2%. Los organismos prevén que cerraremos este ejercicio en torno al 2,8%, superior al de la media de la Unión Europea».

Una vez dibujado el escenario actual, la ministra ha señalado los riesgos: «Vienen sobre todo del exterior. La posible imposición de aranceles y barreras será algo muy negativo, como demuestra un ejemplo muy reciente, que es nuestro acuerdo comercial con Japón. La subida de tipos de Estados Unidos, el alza precios del petróleo, la salida de Reino Unido… ». Calviño ha apuntado también a desequilibrios internos: «No podemos caer en la autocomplacencia: tenemos un alto nivel de paro, 15% general, el doble juvenil. Y baja calidad del empleo, con mucha temporalidad y una rotación excesiva. Y no debemos olvidar que gran parte de las ganancias en productividad de las empresas han venido dadas por la destrucción de empleo».

El endeudamiento público de España, que equivale aproximadamente a su PIB, también ha ocupado el centro de su discurso: «Es uno de nuestros problemas más graves. Conlleva el pago de intereses, y una situación de injusticia intergeneracional. Y se ha acentuado desde finales de 2014, en parte por las bajadas de impuestos». La ministra ha querido destacar la creciente desigualdad: «No podemos cerrar los ojos al desequilibrio económico y la pobreza. Corregirlo es determinante para la estabilidad social».

Calviño ha concluido, en línea con el resto de ponentes, con una referencia a la importancia de la educación y la formación, como pilar corrector de esos desequilibrios: «La solución es invertir para que los trabajadores evolucionen a lo largo de su vida empresarial».

Tal vez, así, ante la vorágine tecnológica que se avecina, podamos responder a la pregunta de Naím de la siguiente forma: «No, Schumpeter no ha muerto en absoluto».

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