Ciudades

Tesla y el futuro de la movilidad sostenible

La compañía de Elon Musk es líder mundial en un sector que está cobrando fuerza en todo el mundo. ¿Qué alternativas plantean esta y otras empresas para abandonar la dependencia del carbono?

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Sara Maroto
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26
May
2017

Restricciones de velocidad, de estacionamiento, de circulación o directamente prohibiciones para acceder al centro de las ciudades con vehículos que utilicen combustibles fósiles. Las medidas de urgencia que han tomado las ayuntamientos europeos para frenar la contaminación atmosférica en las urbes conllevan grandes quebraderos de cabeza a ciudadanos e instituciones, pero también ponen el foco en la necesidad de seguir avanzando hacia un modelo de movilidad respetuoso con el medio ambiente.

Para conseguirlo, las empresas replantean sus flotas y elementos de transporte hacia soluciones más sostenibles y económicas, como vehículos compartidos, alquileres por horas y minutos o el renting. Y para aumentar la eficiencia, en ocasiones estas alternativas se unen a la electrificación de los medios de transporte: todos los coches de emov son ecofriendly, Bluemove está ampliando sus unidades eléctricas y Cabify se ha unido a Tesla Motors para incluir su Model 3 en la flota madrileña. La compañía de Elon Musk fue una de las pioneras en movilidad sostenible y es líder mundial en el sector. Pero, ¿sus políticas de costes son factibles a largo plazo? ¿Qué alternativas plantean ésta y otras empresas para abandonar una movilidad dependiente del carbono?

‘Tesla Cities’ es el proyecto de ciudades sostenibles que integrarían herramientas como los ya existentes techos solares

El Tesla Model 3, bautizado como el “eléctrico de masas” por su condición de utilitario y su menor precio, claro que en comparación con el resto de automóviles de lujo de la empresa, triunfó durante su presentación en Estados Unidos y la marca asegura que las reservas, estimadas en medio millón de automóviles, siguen creciendo. El Model 3 es uno de los productores de beneficios de la empresa, pero los depósitos de ésta en obras como la automatización de la producción son una de las causas de que las pérdidas asciendan a 330 millones de dólares. A pesar de ello, los grandes de la bolsa mantienen sus inversiones en la marca debido a las grandes expectativas de futuro que proyecta. Y es que no deja de crecer.

En España, la primera pop-up store o tienda itinerante del país, localizada en Barcelona en la zona del Port Vell, supone el primer asentamiento físico aunque temporal, antes de que se inauguren las sedes de Madrid y Barcelona, planificadas para el segundo semestre de 2017. Y para cubrir la demanda, también amplía su red de cargadores, ya presentes en ciudades como Tarragona, Valencia, Lérida y Granada.

El mercado potencial de Tesla abarca todo el planeta, incluyendo China, uno de los países con la atmósfera más contaminada. En diciembre del 2016, las autoridades de Pekín anunciaron la alerta naranja por contaminación en veinticinco ciudades del país, cifra que se suma a las 72 urbes chinas que mantienen algún tipo de alerta por estas causas. Ante esta urgencia ambiental, las autoridades del país necesitan realizar inversiones urgentes en alternativas sostenibles. Y Elon Musk sabe aprovecharlo. El CEO realizó un viaje relámpago a Pekín en abril de 2017 para reunirse con el viceprimer ministro Wang Yang. El objetivo sería la construcción de una de las gigafactorías que la marca está construyendo en Asia y Europa, opina el Club Tesla España, lo que aumentaría sus ingresos en un mercado que ya le ha aportado más de mil millones de dólares.

Reunión de Elon Musk con el viceprimer ministro chino en Pekín el 25 de abril de 2017 | © Xinhua / Xie Huanchi

En la era de la Responsabilidad Social Corporativa, las grandes iniciativas no funcionan si no van acompañadas de cambios internos a pequeña escala. Tesla quiere otorgar un bonus económico a aquellos de sus empleados que acudan al trabajo en bici y no en coche. Incluidos los eléctricos. Sospechosa y que podría tener su objetivo final en solucionar el problema de aparcamiento de sus sedes puesto que solo disponen de 4.500 plazas para 6.000 trabajadores, según apuntan Wall Street Journal y Daily Mail. Sea como fuera, iniciativas como las ‘Tesla Cities’, ciudades sostenibles que integrarían herramientas como los ya existentes techos solares, confirman que, más allá de posibles intereses económicos y reputacionales, la marca parece tener conciencia ecológica. Afortunadamente, no es la única que lucha por una movilidad 100% sostenible.

Mil y una alternativas

Los autobuses eléctricos que se recargan mediante inducción magnética evitan la emisión de 527 toneladas de CO2 desde que empezaron a utilizarse en varias ciudades de Alemania, Bélgica y Suecia. Bombardier Transportation, compañía responsable del sistema Primove (sistema de carga por inducción) que incorporan estos autobuses, estima que una ciudad como Berlín tendría que electrificar 619 vehículos particulares para igualar los ahorros obtenidos por estas flotas de autobuses. Es el mismo sistema que quiere implantar el Ayuntamiento de Madrid en los autobuses eléctricos de la EMT que ya circulan por la capital.

Los autobuses eléctricos recargables por inducción han evitado la emisión de 527 toneladas de CO2

Una idea parecida a la de los carriles de recarga inalámbrica, reservados exclusivamente a los vehículos eléctricos. Equipados con tecnología wireless, los automóviles circularían por carreteras con líneas de cableado soterradas generadoras de campos electromagnéticos. Reino Unido e Israel son los primeros en realizar pruebas para mejorar los aspectos técnicos e inaugurar este tipo de vías en los próximos años.

Un sistema que apoya la idea de que el cambio hacia lo sostenible va más allá del medio de transporte y debe considerar el entorno por donde se transita. Como las eHighways o “autopistas eléctricas”, esta vez mediante tendidos como los de los tranvías. La primera, especial para vehículos de grandes cargas, se inauguró a mediados de 2016 en Suecia, donde el 15% de las emisiones de dióxido de carbono provienen de los camiones de carga. Un paso más de gobiernos y empresas de todo el mundo en el camino a una movilidad libre de contaminación.

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