Cultura

Madrid dice adiós a los circos con animales

En la Comunidad de Madrid ya hay 51 municipios que se han declarado libres de circos con animales. El Ayuntamiento es el último que ha querido sumarse a la lista.

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Sinay Sánchez
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02
Feb
2017
Sinay Sánchez

Han transcurrido casi dos siglos desde que el primer circo se estableciera en España. Aquel espectáculo poco tenía que ver con las escenas guionizadas de Hollywood en las que intérpretes amputados, enanos o negros eran presentados como seres monstruosos y utilizados para entretener al público con sus bufonadas, si bien esos grotescos desfiles existieron en algún momento de la historia circense. Y aunque prácticas artísticas como el equilibrismo o el malabarismo ya eran ingredientes fundamentales de la receta de la función, no fue hasta el siglo XIX cuando se introdujo la participación de payasos, exhibiciones ecuestres y números con animales salvajes, costumbre heredada de las demostraciones que realizaban los zoos itinerantes.

El primer circo ambulante levantaba su lona y daba la bienvenida a los vecinos de Madrid allá por 1830. Solo le bastarían cuatro años para cambiar las telas que acogían el espectáculo por las puertas de un edificio de madera ubicado en un solar en la Plaza del Rey —emplazamiento actual del Ministerio de Cultura— y rebautizarse con el nombre de Circo Olímpico (en 1876, pasaría a llamarse Teatro del Circo). Pero no eran los únicos que ofrecían funciones circenses; el Teatro Circo Príncipe Alfonso, el Circo Nuevo, el Circo Colón o el Price también participaban de la actividad cultural de la capital. Entonces, Madrid era un enclave lleno de ofertas lúdicas y, además, estaba en plena ampliación demográfica, algo que convirtió a la ciudad en tierra de oportunidades para todos aquellos venidos de cualquier punto del globo que quisieran desarrollar su actividad artística o explorar la posibilidad de hacer negocios con ello.

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La historia ha seguido su curso desde el nacimiento de lo que entendemos como «circo moderno», y el paso del tiempo ha permitido que las sensibilidades respecto a las peripecias circenses hayan cambiado, especialmente en lo relacionado con el uso de animales. Una práctica que tiene los días contados en la capital a raíz de la propuesta conjunta de Ahora Madrid y el PSOE presentada en el Pleno del Ayuntamiento, y que ha sido recientemente aprobada por mayoría. Ambos grupos municipales instan a que se elabore una nueva ordenanza municipal sobre animales que contemple, entre otras medidas, la prohibición de la instalación de espectáculos circenses que utilicen animales salvajes en sus números, tanto en terrenos de titularidad pública como privada, en pro de que «se recojan los derechos de los animales a ser respetados, a no ser víctimas de maltrato y a no ser sometidos a esfuerzos o actos crueles que les ocasionen sufrimiento, ansiedad o estrés». Así lo explicaba Javier Barbero, delegado del Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, en la sesión ordinaria del Pleno del 31 de enero.

En la elaboración del texto normativo —que todavía se encuentra en fase de redacción— participan distintas organizaciones como la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid, representantes del Colegio Oficial de Veterinarios, facultades de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad Alfonso X El Sabio, entre otras. Con esta iniciativa, Madrid da el primer paso para decirle adiós a los circos con animales, aunque quedan unos meses hasta que el documento pueda elevarse a la Junta de Gobierno.

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La ONG Ecologistas en Acción, que ya había pedido una ordenanza estricta sobre el uso de animales en cualquier tipo de espectáculo, recoge la aprobación de la medida como «un primer paso» y, tal y como apunta el responsable del área de Conservación de la Naturaleza de la Organización, Theo Oberhuber, hay que ir mucho más allá: «Entendemos que el Ayuntamiento tendrá que seguir avanzando para evitar todo tipo de espectáculos con animales, no solamente en los circos, pero es un avance muy importante y habrá que seguir trabajando para conseguir una ley de protección animal más exigente en la Comunidad de Madrid».

La medida no ha estado exenta de protestas, y el mismo día en el que se celebraba la sesión, representantes del gremio se concentraban a las puertas del Ayuntamiento, levantando su queja ante un Consistorio que —dicen— no ha contado con su opinión para elaborar la moción, aunque asegura hacerlo en un futuro próximo. Los trabajadores concentrados afirmaban que «Madrid quiere circos con animales y así lo demuestran los más de 400.000 visitantes que reciben los circos tradicionales durante la temporada de invierno». Desde la Asociación de Circos Reunidos, José Manuel García apunta: «Nuestros servicios jurídicos ya están empezando a trabajar en el texto que se ha aprobado, y vamos a solicitar estar presentes en la realización de esa ordenanza. Vigilaremos que se cumplan las leyes». «Nosotros estamos en contra del maltrato animal, no se puede atribuir a todo un colectivo un delito sin demostrarlo. Queremos a nuestros animales y buscamos que se regule la ley a nivel estatal», resalta.

En toda la Comunidad hay 51 municipios que se han declarado libres de circos con animales salvajes. Un caso único es el de Cataluña, donde la cifra asciende a 177 municipios, ya que el 22 de julio de 2015, el Parlament aprobó una ley que los prohibía en todo el territorio autonómico. A nivel europeo, Malta, Grecia y Austria son los únicos países de la Unión que han prohibido el uso de cualquier tipo de animal —doméstico o salvaje— en los circos, mientras que otros como Portugal, Dinamarca, Finlandia o Suecia solo limitan el veto los animales considerados salvajes.

Habrá que esperar para ver cómo se desarrolla el texto, y si, como aseguran desde el Ayuntamiento, se tendrán en cuenta las peticiones del gremio para llegar a un consenso que no perjudique a las partes implicadas, pero todo apunta a que no hay vuelta atrás a la aplicación de la medida, que ha pasado de ser un reclamo de activistas a colarse en la agenda política municipal.

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