Derechos Humanos

Un mundo que no da la bienvenida

Cada año cerca de un millón de bebés pierden la vida antes de empezar a vivirla por falta de una atención sanitaria básica que costaría cerca de 1,62 euros por persona.

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18
Abr
2011

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Lucía Carbajo

Cada año cerca de un millón de bebés pierden la vida antes de empezar a vivirla por falta de una atención sanitaria básica que costaría cerca de 1,62 euros por persona. El 98 por ciento, además, lo hacen en países en vías de desarrollo, según ha denunciado la ONG Save the Children.

Estos son los alarmantes datos que se desprenden del informe que la revista británica “The Lancet” ha publicado y en el que esta ONG ha formado parte del equipo de 69 investigadores que ha estudiado las condiciones de embarazo y parto de las mujeres y los recién nacidos de más de 18 países del mundo. Las cifras no dejan a nadie impasible.

Mientras en países del mal llamado “Primer Mundo”, como Finlandia o Singapur, hablamos de dos fallecidos prematuramente de cada mil; en la otra cara de la moneda ubicamos a Pakistán con una tasa de 47 bebés nacidos muertos de cada mil partos. Sólo entre India, Pakistán, China, Nigeria y Bangladesh se reúne más de la mitad de los bebés que nacen muertos anualmente, que asciende a un total de 2,6 millones y que estas situaciones de escasez de material sanitario y personal cualificado se encuentran en su gran mayoría en las zonas rurales o de difícil acceso.

Asimismo, más de 3,6 millones de recién nacidos y 350.000 madres mueren anualmente antes, durante o después del parto, pero cerca de un millón de los bebés que nacen muertos pueden evitarse con intervenciones obstetricias de emergencia y con el tratamiento eficaz y rápido de infecciones.

Joy Lawn, uno de los investigadores principales del estudio y miembro de Save the Children, ha indicado que este es “un drama invisible en la sociedad y en la agenda mundial sanitaria”, ya que se trata de una dura pérdida para las madres y en muchas ocasiones, “genera un estigma social en torno a ellas”.

Los mismos servicios básicos de salud e higiene, según ha defendido Lown, que evitan las muertes de madres y recién nacidos pueden evitar también que un millón de bebés nazcan muertos cada año en el mundo.

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