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01
enero
2011

Por Beatriz Bayo, subdirectora de Responsabilidad Social de Mango

Es bien cierto que cada vez más, los consumidores queremos saber qué hay detrás de los productos que adquirimos, cómo han sido fabricados, por quién y bajo qué condiciones. Y aunque socialmente, en general, aún no se tenga muy claro si esto se refiere a la sostenibilidad, a la responsabilidad social o a la política corporativa de las empresas, existe un denominador común: hay una preocupación y un interés crecientes por parte del consumidor en conocer los criterios de sostenibilidad de las marcas y sus productos.

En respuesta a esta inquietud, la empresa Mango fue la primera gran marca de moda internacional en obtener la certificación Made in Green. Este sello de sostenibilidad es  otorgado por el Instituto Tecnológico Textil–Aitex en España. Es la certificación más exigente que existe actualmente en el mercado internacional, ya que por un lado garantiza que los artículos certificados no contienen sustancias químicas nocivas para la salud. Es necesario hacer un control analítico de todos los artículos textiles y complementos siguiendo estándares y normativas internacionales aplicables en este sentido.

Por otro lado, los centros de producción deben tener un adecuado sistema de gestión medioambiental que garantice que todo el proceso de producción se ha llevado a cabo de la forma más respetuosa con el medioambiente, controlando el impacto medioambiental y adoptando las medidas oportunas para ello.

Por último, dicha certificación garantiza el respeto de los derechos humanos y universales de los trabajadores lo cual se realiza aplicando sistemas de control en la cadena de suministro y de verificación del cumplimiento del Código de Conducta por medio de auditorías externas a los centros de producción.

La certificación, que por su trazabilidad afecta también a los proveedores de primer y de segundo nivel, se renueva anualmente una vez cumplidos los requisitos establecidos anteriormente mencionados. Todo ello supone un proceso minucioso y exigente ya que implica adoptar protocolos y compromisos de trabajo bien detallados que sean perfectamente compatibles con el modelo de negocio de la empresa.

Finalmente, es imprescindible que el consumidor final pueda identificar fácilmente los productos que cumplen con estas exigencias y tengan la certeza de que sus derechos también se están respetando.

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