10 sencillos trucos para viajar de manera sostenible

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Si apagas luz antes de salir de casa o reutilizas la toalla de la ducha durante varios días, ¿por qué cambiar de hábitos al llegar a un hotel?

Optando por 'souvenirs' locales, favorecerás el desarrollo económico de la zona y ayudarás a reducir la emisión de gases contaminantes

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La Organización Mundial del Turismo define el turismo sostenible como “aquel que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”. ¿Cómo podemos contribuir al desarrollo sostenible del planeta cada vez que hacemos la maleta para recorrerlo? La agencia de viajes online Rumbo ha elaborado una lista con 10 consejos prácticos para convertirte en un “viajero sostenible”.

1. En el hotel, reutiliza las toallas

Si después de ducharte en tu casa dejas la toalla tirada en el suelo, muy probablemente cuando vuelvas te la encontrarás donde la dejaste. Sin embargo, en un hotel, si haces esto el personal de limpieza entenderá que necesitas que te cambien las toallas. Te dejarán unas limpias, y las que acabas de usar irán directas a la lavandería. Si una lavadora doméstica consume aproximadamente entre 42 y 62 litros de agua, ¡imagina lo que puede gastar la de un hotel! Así que, para evitar este derroche, asegúrate de dejar las toallas colgadas. ¿Acaso en tu casa lavas la toalla todos los días?

2. No imprimas las tarjetas de embarque; llévalas en tu smartphone

Evitarás el apuro de olvidar la tarjeta de embarque en alguna bandeja del control de seguridad, y el planeta, por su parte, te agradecerá el ahorro de papel.

3. Limita los desplazamientos

Si organizas bien tu viaje y reduces los desplazamientos en coche al mínimo, evitarás emisiones de CO2 a la atmósfera y, además, harás ejercicio. Tanto si eres un amante del campo como si lo tuyo son las escapadas urbanas, caminar es el truco para vivir tu viaje de la forma más personal posible. Eres tú quien marca el ritmo.

4. Utiliza el transporte público y los servicios de alquiler de bicicletas

A veces, recorrer un destino sólo a pie no es un plan viable. ¿Imaginas intentar conocer Tokio o Nueva York usando sólo tus piernas? En estos casos, seguirás contribuyendo al turismo sostenible si utilizas el transporte público, o bien los servicios de alquiler de bicicletas. Cada vez son más las ciudades que ponen bicicletas al servicio de habitantes y turistas. Copenhague es uno de los ejemplos más conocidos, y es que por su núcleo urbano circulan ya más bicicletas que coches. Ya no hay excusas para aprender a moverse sobre dos ruedas.

5. Apaga el aire acondicionado y las luces cuando salgas de tu habitación de hotel

A más de uno le sonará esta situación: antes de salir de viaje, es tradicional dar varias vueltas por la casa para asegurarte de que todos los interruptores están apagados y que ningún aparato ha quedado enchufado. Los hay que incluso vacían la nevera y el congelador para reducir al máximo la factura de la luz a su vuelta. ¿Por qué cambiar entonces de hábitos al llegar a un hotel? Aunque hayas pagado tu estancia, no le sacarás más partido por dejar todo encendido cada vez que sales de la habitación.

6. A la hora de comprar souvenirs, opta por los locales

Si eres de los que compran souvenirs para poner en la estantería del salón, el truco sostenible es elegir los que se fabrican en la ciudad que visitas (o, al menos, en el mismo país). Favorecerás el desarrollo de la economía local y, además, ayudarás a reducir la emisión de los gases contaminantes que se generan en los procesos de exportación e importación. ¿Qué sentido tiene comprar una réplica de la Torre Eiffel fabricada en China?

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7. Para comer, elige los platos típicos de la zona

Por mucho que reniegues del “fish and chips” cuando vas a Londres y estés deseando comer una tortilla de patata acompañada de jamón serrano y un vaso de Rioja, no caigas en la tentación del “tapas bar” y haz caso del dicho: “when in London, do as the Londoners do”.  Y aplica esta máxima a cada pueblo, ciudad y país que visites. Optar por la gastronomía local no sólo es un consejo para contribuir al turismo sostenible, sino también una de las formas más placenteras de sumergirse en un destino, y normalmente hay opciones para todos los gustos.

8. Infórmate sobre cómo reciclar correctamente los residuos

En España tenemos tres colores para los contenedores: verde para el vidrio, amarillo para el plástico y azul para el papel. Pero ¡ojo! En otros países los colores cambian, y no sólo eso, sino también los horarios de recogida o las normas de regulación. Para contribuir al turismo sostenible (y de paso evitar que te pongan una multa), conviene que te informes bien antes de partir.

9. Elige destinos de bajo impacto medioambiental

Bañarte en playas paradisíacas con bandera azul, practicar senderismo por montañas con vistas impresionantes, pasear por reservas naturales… Poco más hay que explicar sobre este consejo.

10. Respeta las costumbres, la religión y el estilo de vida locales

A la hora de preparar un viaje, lo primero que se suele hacer es preparar una lista de “cosas que ver”. Museos, parques, monumentos, calles, tiendas… Pero el turismo sostenible no solo implica ser respetuoso con el medio ambiente, sino también con los anfitriones y su cultura. Y a veces, incluso, puede llegar a ser divertido. Si visitas China o la India, por ejemplo, el mejor piropo que le puedes echar a un cocinero es un eructo. Así que si quieres convertirte en el rey del turismo sostenible, la próxima vez que planifiques un viaje, infórmate además sobre las costumbres, religión y estilo de vida locales. No sólo evitarás situaciones incómodas sino que, además, quizá te ganes un amigo que te invite a regresar, esta vez alojándote en su casa.

¿Quién dijo que practicar turismo sostenible era algo complicado?


COMENTARIOS

  1. Para ser sostenibles… Mejor no viajar, o viajar caminando, a donde nos lleven nuestras piernas. O en bicicleta o tren.


  2. El primer truco para sostener el hotel es liarla bien liada, para que la estadística cante la necesidad de conservar o aumentar los servicios prestados, que al mínimo descuido sancionan que algo no es rentable y a despedir.
    ¡Que pague el cliente!