Un plan para la circularidad de los plásticos
Anarpla y Ethic reúnen a expertos para reflexionar sobre cómo la normativa o la estabilidad de la demanda pueden remar a favor de plástico reciclado.
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La cadena de valor del plástico es un vector de innovación y transformación circular en el que se miran otros sectores. Pero también es una industria que enfrenta sus propios desafíos, como unos altos costes estructurales y energéticos, una normativa exigente y cambiante y una competencia exterior que no siempre juega con las mismas reglas.
En este contexto, Anarpla y Ethic celebraron un evento en el que industria, recicladores y administraciones públicas buscaron perfilar una estrategia común que conduzca a un futuro más circular y económicamente sostenible para el plástico reciclado.
Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), puso en valor el peso del sector como agente transformador en la innovación circular e incidió en las medidas que se han ido promoviendo desde su ministerio, en colaboración con los agentes sectoriales, para «mejorar la trazabilidad de los materiales plásticos y reforzar el mercado del plástico reciclado». También subrayó los avances para la creación de «una cláusula espejo que garantice que el contenido reciclado importado desde terceros países cumpla las mismas normas ambientales, sanitarias y de calidad que se aplican en Europa».
Una hoja de ruta hacia la acción
El evento sirvió como marco para la presentación de un estudio elaborado por Anarpla y Ayming que busca comprender la realidad del sector y crear una estrategia para pasar a la acción. «Hoy no venimos a hablar solo de reciclaje, venimos a hablar de competitividad industrial, de autonomía estratégica y de cómo convertir la circularidad en una ventaja competitiva económica real para España», aseguró Aida López, directora de Sector Público y Estrategia de Ayming.
Marta Gómez Palenque (Miteco): «La transformación del sector del plástico se fundamenta en la economía circular, la innovación tecnológica y la eficiencia energética»
En la elaboración han participado diferentes actores pues, como advirtió David Eslava, presidente de Anarpla, «la circularidad de un material no puede diseñarse desde una única perspectiva, sino que debe partir de la escucha activa de todos los agentes implicados». Eslava reconoció que el sector vive un momento complejo con «un entorno normativo en transformación constante, una presión competitiva creciente, una volatilidad del precio del plástico virgen que distorsiona el mercado y una demanda de material reciclado que aún no está suficientemente estructurada». En ese sentido, desde Anarpla se instó al liderazgo de las administraciones mediante medidas como la compra pública verde, que permite crear una demanda estable. Eslava también se mostró convencido de que el sector cuenta con «la industria, la tecnología y el capital humano necesarios para transformar esas dificultades en ventajas competitivas».
Los flujos del reciclaje
«En pocos años hemos pasado de prestar un servicio de gestión de residuos a convertirnos en una industria», afirmó Lidia Navarro, CEO de Manc Recyclaplast, quien rechaza la idea de que el plástico reciclado sea una versión más barata del plástico virgen. «Son materiales diferentes, no siempre sustituibles y que necesitan procesos de certificación propios. Por esa razón necesitamos crear un mercado real y específico para el uso del material reciclado», explicó.
Ángel Martínez León, consejero de Reciclado de Acteco, por su parte, reivindicó que España es «el país de Europa con más capacidad de reciclado per cápita. La industria del reciclado es tan fuerte como la alemana, con una ventaja sobre ellos: nosotros somos más valientes en términos de innovación». Por eso reclamó una mayor colaboración y coordinación con las administraciones, por ejemplo, en el ámbito del permiting, ya que los retrasos en esos permisos «están encorsetando a nuestra industria y ahuyentando las inversiones».
Óscar Hernández (Anarpla): «Necesitamos incorporar mejor a nuestro discurso las ventajas del reciclado, como el ahorro de emisiones o residuos que acaban en vertederos»
En cuanto a posibles mejoras, Beatriz Castillo, adjunta a la Dirección de Residuos y Plásticos de Veolia España, apuntó la necesidad de «mejorar las recogidas separadas, tanto en cantidad como en calidad, que llegan hasta las plantas de reciclado para que podamos conseguir un material reciclado de mayor calidad».
Por su lado, Luis Pellejer, responsable comercial y técnico de Saica Natur Cycle Plus, expuso que las actuales barreras del plástico reciclado ya no son tanto técnicas como de mercado. «Ya existen muchas soluciones transformadoras que si se estuvieran consumiendo nos permitirían hablar de un 100% de circularidad», dijo. Los grandes retos vienen, agregó, por «una materia prima virgen muy barata que afecta a la demanda del reciclado y la llegada desde otras partes del mundo de supuesto material reciclado fraudulento que nos hace daño».
Sobre las exigencias normativas que condicionan al sector, Raúl Fernández, responsable de Calidad de Inserplasa, comentó que estas «no solo deben dirigirse a los recicladores, sino también a los fabricantes», y puso el foco en el ecodiseño como «garantía de que los productos se diseñen en origen de tal manera que luego puedan ser reciclados».
Para, Ángela Osma (ANAIP) se debe «involucrar a los consumidores en el proceso y concienciarles sobre la necesidad de hacer una buena separación de residuos para avanzar en la circularidad»
Además, los ponentes coincidieron en la necesidad de proteger el mercado europeo con medidas como «Made in Europe» para fomentar el reciclaje continental, así como de incrementar las medidas de control y el régimen sancionador para asegurarse de que las importaciones se produzcan en igualdad de condiciones. «La circularidad sin competitividad no es viable y reciclar en Europa es caro», sostuvo Iñaki Franco Costas, director de Negocio de Sogapol. «Tenemos que lograr una industria sostenible a largo plazo».
Un frente común
En cuanto a la competencia entre actores, Eva Verdejo, responsable del Clúster de Reciclado, Valorización y Biotecnología de AIMPLAS, subrayó que «hay muchos frentes comunes y el individualismo no es la mejor forma de abordarlos». En su lugar, la experta apuesta por conformar «un grupo unido con un único objetivo: introducir material reciclado en el mercado con seguridad y de forma real».
En esa misma línea se mostró Alicia Martín, directora general de Plastics Europe en la región ibérica: «Las alianzas son esenciales para que la circularidad, el reciclaje y la transformación del plástico sigan escalando en el futuro». Asimismo, Martín pidió una regulación «que sea una habilitadora y no un freno», ya que «si queremos una industria sostenible en Europa, lo primero es asegurar que tengamos industria».
David Eslava (Anarpla): «La circularidad de un material no puede diseñarse desde una única perspectiva, sino que debe partir de la escucha activa de todos los agentes implicados»
Óscar Hernández, director de Anarpla, remarcó la idea de que industria y sostenibilidad no son conceptos excluyentes. «Nuestra industria será sostenible o no será industria», dijo, instando además a romper con la dependencia de la demanda del reciclado respecto al precio del plástico virgen. Para ello «necesitamos incorporar mejor a nuestro discurso las ventajas del reciclado, como el ahorro de emisiones de CO2 o de residuos que acaban en vertederos o en plantas de incineración».
Desde ANAIP, su directora técnica, Ángela Osma, incidió en el papel del ecodiseño así como en la importancia de «involucrar a los consumidores en el proceso y concienciarles sobre la necesidad de hacer una buena separación de residuos para avanzar en la circularidad».
«2.379.644 toneladas de CO2 se han logrado evitar por la sustitución de materia prima virgen por material reciclado», resaltó el director de Anarpla. Además, desgranó las palancas que pueden ayudar a la transformación del sector: «Una demanda estructural y estable, la recuperación de residuos en calidad y en cantidad, estabilidad regulatoria y armonización territorial, trazabilidad real y verificable, igualdad de condiciones frente a importaciones y modernización industrial y apoyo a nuestras pymes». Y añadió que «la pregunta no es si podemos liderar la circularidad del plástico, la pregunta es si estamos dispuestos a hacerlo juntos».







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