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IA y discapacidad: un motor de talento que exige un diseño accesible

Es momento de plantearse cómo la IA puede convertirse en un puente hacia la inclusión o en una nueva barrera.

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21
mayo
2026

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Hay novedades que se integran en gestos cotidianos y, casi sin advertirlo, reconfiguran la manera en que participamos en la vida social y laboral cambiando la realidad. La inteligencia artificial avanza precisamente así. Su presencia es constante, aunque discreta, y su impacto resulta especialmente profundo para las personas con discapacidad, que encuentran en ella nuevas posibilidades de autonomía, pero también riesgos que conviene observar con atención.

El último informe de Fundación Randstad, La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad, muestra que la IA ya forma parte de la vida de casi la mitad de este colectivo. En concreto, el 47,6 % la utiliza de manera directa y un 61 % afirma que facilita sus tareas diarias. Estos datos muestran un cambio en la experiencia cotidiana donde una persona puede redactar un texto con apoyo de una herramienta accesible, comunicarse mediante asistentes de voz o aprender a través de plataformas adaptadas, lo que se traduce en autonomía real.

Sin embargo, esta misma expansión revela una tensión en la que una de cada cinco personas se ha encontrado con herramientas imposibles de utilizar por falta de adaptación, cifra que apunta a un desafío estructural donde la accesibilidad aún no está plenamente integrada en el diseño tecnológico y, cuando falla, la IA deja de acompañar y empieza a limitar. Entonces la barrera pasa de ser física a ser también digital y, además silenciosa.

Una de cada cinco personas se ha encontrado con herramientas de IA imposibles de utilizar por falta de adaptación

El ámbito laboral es uno de los escenarios donde esta tensión se manifiesta con mayor claridad, ya que la IA está transformando los procesos de selección y la manera en que se evalúa el talento. Así, tres de cada cuatro personas con discapacidad consideran que estas herramientas facilitan el trabajo y mejoran la accesibilidad, y un 67 % destaca su potencial para favorecer el teletrabajo. Pero esta percepción convive con otra realidad. El 37 % ha experimentado situaciones de exclusión provocadas por plataformas basadas en IA. Y es que es importante entender que todos los formularios no se leen con un lector de pantalla o una prueba que exige un ritmo cognitivo uniforme puede ampliar la brecha que ya existe entre quienes encuentran barreras y quienes no las perciben.

Por eso en Fundación Randstad defendemos una accesibilidad que abarque todas las dimensiones de la vida laboral con el propósito de que la tecnología se convierta en un apoyo real para el despliegue del talento; y trabajamos para que esta visión se traduzca en realidades tangibles. Lo hacemos acompañando a empresas que desean avanzar hacia procesos más inclusivos y aprendemos de quienes viven en primera persona las consecuencias de un entorno que aún no está pensado para todos. 

Ahora que la IA continúa avanzando, a más velocidad si cabe, es momento de tener muy presente que esta puede convertirse en un puente hacia la inclusión o en una nueva barrera. La responsabilidad recae en la sociedad que la diseña y la utiliza. Si situamos a las personas en el centro y escuchamos a quienes encuentran obstáculos, podremos construir un futuro donde la tecnología amplíe derechos y oportunidades. Ese es el camino que queremos recorrer.


María Salsamendi es directora de innovación social de Fundación Randstad.

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