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«Cuando la política se eleva a un nivel moral o religioso, deriva en violencia»

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20
Dic
2021
política

El sociólogo norteamericano Arthur C. Brooks ha dejado de presidir el American Enterprise Institute, uno de los principales ‘think tanks’ conservadores de Estados Unidos, para dedicarse al creciente sector de la felicidad y la autoayuda. Es columnista habitual en la reputada revista ‘The Atlantic’, autor del pódcast ‘Cómo construir una vida feliz’ y profesor de liderazgo público en la Harvard Kennedy School y en la Harvard Business School. En su obra, ‘Love Your Enemies’, Brooks defiende reparar las relaciones personales en medio de una cultura de polarización política que, asegura, nos ha llevado a vivir en soledad. Nos reunimos con él antes del lanzamiento de su nuevo libro, ‘From Strength to Strength’, donde reflexiona sobre la búsqueda de la felicidad a partir de los 50 años.


Han pasado dos años desde que escribiste Love Your Enemies (Ama a tus enemigos), un libro con el que desgranas las claves para reconstruir el consenso moral de Estados Unidos y restaurar una competencia basada en las ideas y no en la crispación. ¿Qué ha cambiado en estos años?

Empecé a escribir el libro en 2014, mucho antes de la victoria de Trump. Entonces ya sabía que nos enfrentábamos al populismo y quería ofrecer un sendero alternativo para aquellos que tienen opiniones diferentes, pero que no se odian. En Estados Unidos, el 93% de los norteamericanos afirma odiar la polarización de nuestro país, pero es el 7% que no la odia el que tiene el poder. Con mi obra quería crear un movimiento social para ese 93% de la población que tiene sus opiniones y que cree en la competición de ideas. ¿Ha funcionado? No, pero es inevitable: si miras los estudios, 10 años después de cada crisis financiera hay mucha polarización política. Ahora bien, no he desistido en mi empeño, porque creo que cuando tienes una idea transgresora debes introducirla continuamente durante mucho tiempo. Hay un estudio del American Enterprise Institute sobre cómo la sociedad absorbe nuevas ideas y, en él, se refleja que debes introducir las ideas muchas veces durante 12 años para que calen. Es un proceso lento, pero creo que podemos mejorar la situación, que la gente está lista para pensar políticamente de otra manera. En los próximos años va a haber un cambio importante en este aspecto.

¿Cómo veremos ese cambio?

En el Partido Republicano, que es un partido fundamentalmente Dale Carnegie [autor del superventas Cómo ganar amigos e influir sobre las personas]. La religión secular de Estados Unidos es la secta de la superación personal, del self-improvement, esa que te dice que todo el mundo es el ejecutivo de su vida. Estados Unidos es el espíritu del cowboy, del pionero, del inmigrante. Y el partido que recoge todo eso es el Partido Republicano, que fue fundado con la idea del individualismo y la autorrealización. Esa idea es muy popular entre la gente conservadora que dice que «yo no soy víctima, tengo poder, tengo una start-up life o soy emprendedor de mi propia vida». Hay que recuperar eso, porque el trumpismo es victimización. Es decir, es culturalmente de izquierdas. La izquierda en todos los países dice: «Voy a poner la mano en el bolsillo de mi vecino, porque soy la víctima, y seguro que alguien que tiene dinero lo ha ganado de mala manera. Yo, en cambio, lo merezco».

«La religión secular de Estados Unidos es la secta de la autorrealización»

¿Cómo se diferencia ese espíritu conservador que defiendes de la filosofía libertaria?

El conservadurismo tiene raíces en las tradiciones sociales. Los libertarios son socialmente de izquierdas (creen en el aborto, en el matrimonio homosexual, etc.) y dicen que la libertad es lo fundamental. Ellos defienden que el Gobierno y la Iglesia restan la libertad. La gran mayoría de los conservadores, en cambio, consideran que el Gobierno es necesario –aunque a veces se pase– y la Iglesia, algo voluntario. Si quieres entender la mentalidad del conservadurismo norteamericano, tienes que leer Democracy in America, de Tocqueville. En él, sostiene que la libertad y la solidaridad son muy importantes. Es a través de esas instituciones voluntarias que podemos establecer una sociedad basada en la libertad y la solidaridad.

Según el profesor José María Lassalle, la filósofa y escritora Ayn Rand inspira el comportamiento de los líderes de Silicon Valley. De hecho, recientemente comentó que en Estados Unidos los libros de Rand son los más leídos después de la Biblia. ¿No crees que su filosofía nos está llevando a una desigualdad social?

Realmente, el impacto de Ayn Rand en Estados Unidos es marginal. Muchas veces leo en Europa que su tesis es importante, pero nadie habla nunca de ella. Tocqueville es, para mí, mucho más relevante. No obstante, es cierto que en el sector tecnológico son muy libertarios: son socialmente de extrema izquierda, económicamente libertarios y están a favor del Gobierno siempre que no intervenga en sus asuntos. Son muy egoístas, lo que explica por qué hace 15 años era el sector más admirado de la economía americana y ahora no lo es. No admiramos el egoísmo; lo rechazamos.

Si la tradición norteamericana está fundamentada tanto en la libertad como en la solidaridad, ¿cómo hemos llegado hasta el punto de que unos pocos líderes inspirados en una ideología libertaria desarrollen gigantes tecnológicos y nos impongan sus reglas?

No tenemos una bola de cristal para predecir el futuro, ya que para valorar las industrias y la economía siempre miramos hacia atrás. Acostumbramos a solucionar los problemas que ya se han producido. Pero no tenemos un sistema para entender ni regular los problemas que vienen. Eso sí; llegaremos a encontrarlo.

«El trumpismo es victimización, lo que lo convierte en un movimiento culturalmente de izquierdas»

¿Llegarán los demócratas?

Es posible, aunque normalmente los demócratas hacen una cosa, se pasan y tienen que retroceder un poco. Hay un sistema que se desequilibra, buscan una solución, y esta va demasiado lejos hasta que llega al punto óptimo. En 10 años tendremos un sistema mejor.

¿Está virando el Partido Republicano hacia ese conservadurismo clásico del que hablabas? ¿Quién es el nuevo líder conservador?

No hay un líder. Trump quería ser el rey porque tiene el impulso del líder autoritario. Sin embargo, esto no es muy americano y nada republicano. Hay muchos líderes, sobre todo entre los gobernadores más jóvenes, que son cristianos, con ideas liberales, que no son anti-Gobierno y que quieren reducir el poder del Estado para que exista más espacio para los emprendedores. Estas personas ya están ganando elecciones locales y estatales, y hay muchos que quieren presentarse a las elecciones en 2024. Sin embargo, de aquí a tres años es muy posible que tengamos el mismo problema. Normalmente, los periodos de populismo y polarización duran entre 10 y 15 años. Así que es posible que Trump siga ahí en 2024.

¿Crees que se puede poner en marcha en España un movimiento como el de Love Your Enemies?

Me gustaría, pero el problema de España es que mira constantemente al pasado. Si fuera un país que mirara hacia adelante, todo sería mucho más fácil.

Sin embargo, escritores españoles como Pablo d’Ors consideran que uno de nuestros grandes dramas es que estamos renunciando a nuestro pasado.

La tradición no es el pasado. La tradición es lo mejor del pasado que estás viviendo en el presente. Es algo diferente a tener siempre la historia en los labios, la victimización de hace 300 años. En este sentido, Estados Unidos está pasando por un «momento muy europeo»: está negociando sobre la esclavitud o sobre cosas que pasaron en 1860. Esto lo diría un europeo, pero no un norteamericano. Es como si estuviéramos viviendo en Serbia. Estamos en los Juegos Olímpicos de la victimización.

Entonces, ¿por qué quieres venirte a vivir a España?

Tengo a toda mi familia aquí, así que es una cuestión de amor por los míos, que yo creo que es el secreto de la felicidad. Si en un país sin libertad tienes amor, todo mejora. Aunque yo echaría de menos la libertad y la oportunidad que brinda Estados Unidos, claro.

¿Cómo definirías la felicidad?

La felicidad es una combinación de tres macronutrientes: disfrute, sentido y satisfacción. Y los platos en los que se sirve son la fe, la familia, la amistad y el trabajo. En esta lógica, la santificación del trabajo consistiría en alcanzar el éxito y servir a los demás. El ingrediente común de todo eso es el amor.

«La tradición es lo mejor del pasado que estás viviendo en el presente»

 ¿La felicidad se busca o se construye?

Ambas cosas. La felicidad requiere tener un espíritu explorador, pero también necesita de la construcción. Yo voy mucho a Dharamsala, en India. Es un pueblo muy pequeño lleno de guiris que dicen que son buscadores (seekers). Yo les contesto que soy buscador y a la vez soy buscado. Esa es la clave del cristianismo: que somos buscados porque Él no para de buscarnos. Solo tenemos que dejarnos encontrar.

Hay una tensión enorme entre la filosofía del cowboy y la filosofía cristiana donde la dignidad es inherente aunque no se conquiste el éxito. El cristianismo es también la religión de los pobres.

En Estados Unidos, el catolicismo es la religión de los inmigrantes. Es la religión de los que no tienen nada, excepto ambición. De los que tienen ganas de establecer sus vidas, pero con libertad. Lo primero que hacían los católicos al emigrar era construir su iglesia, después la escuela y más tarde el hospital. En Europa, parece que el cristianismo es la religión de la gente marginada.

¿Cómo ves la secularización? ¿Qué impacto está teniendo en la política y en la convivencia?

Hace 30 años solo el 5% de la gente joven decía no tener religión. Ahora la cifra asciende hasta el 30%. La gente busca el sentido de la vida en la política, y eso es muy peligroso. Cuando se eleva la política a un nivel moral o religioso, esta deriva en violencia.

¿Cómo hemos llegado a la soledad actual?

El avance de la tecnología ha tenido mucho que ver. Estamos experimentando el efecto de las redes sociales, cuya promesa inicial era permitir que estuviésemos más conectados. Sin embargo, han hecho lo contrario: nos están aislando, deprimiendo, entristeciendo… Hay más suicidios entre las mujeres de 15 a 30 años que antes. Lo que era una promesa ha resultado ser una pesadilla. No obstante, creo que acabaremos por encontrar el equilibrio.

¿Por qué has saltado al mundo de la felicidad?

Cuando me jubilé hace dos años y dejé de dirigir el American Enterprise Institute, tuve que decidir lo que quería hacer para el resto de mi vida. Y lo que quería, y quiero, es elevar a la gente, lograr que tengan más amor entre ellos. Mi héroe personal es el compositor Johann Sebastian Bach, que dijo que el propósito de la música es refrescar el alma a la gente y glorificar a Dios. Eso es lo que quiero hacer. Todo el tema de la política es marginal. Mi objetivo es compartir con los demás los secretos de la felicidad a través del amor, la fe, la familia y la libertad. Regenerar el Partido Republicano tiene que ver con compartir ideas de felicidad, porque la autorrealización está relacionada con la felicidad. Es oxígeno puro para la ideología que estoy tratando de promover.

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