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Nuria Labari

«Creo que el duelo que supone una ruptura amistosa necesita ser explicado»

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Lisbeth Salas
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08
enero
2026

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Lisbeth Salas

Hasta hace poco, parecía que las relaciones entre amigas eran inquebrantables. Sin embargo, al tratarse de un vínculo humano, es proclive a que tenga un fin. Una contradicción que deja a las personas que les sucede en un limbo que pocos entienden. Algo así le sucedió a la periodista y escritora Nuria Labari: una amiga, de esas que consideraba del alma, le dejó de un día para otro sin darle explicaciones. Y como no era capaz de comprenderlo, ni tenía canciones, pelis o libros a los que aferrarse, se puso a escribir sobre ello. Una reflexión de la que surgió ‘La amiga que me dejó’ (EnDebate), un relato que trasciende lo personal para indagar en preguntas como qué significa hoy en día la palabra amiga o qué lugar ocupa este vínculo en la actualidad.


¿Por qué de las rupturas entre amigas no se habla, por qué no existe un relato sobre ello?

Se trata de un dolor bastante enterrado y del que nos faltan canciones, pelis, libros… Creo que el duelo que supone una ruptura amistosa necesita ser explicado. En el caso de las mujeres, venimos de una herencia de jerarquía de los afectos donde lo primero era la relación romántica, luego los hijos y luego ya si eso la peluquería y por último las amigas. Después de eso pasamos a tener que construir una sororidad y una hermandad necesarias y que es quizá el feminismo más cercano que hemos conocido. El «si nos tocas a una nos tocas a todas». Algo que contribuía desde otro lugar al silencio, a que no pudiéramos poner un pero entre nosotras. Ahora, desde un vínculo más maduro, podemos empezar a valorar las relaciones dentro de los movimientos sociales. Que muchas mujeres coloquen a las amigas como proyecto de vida por encima del marido sería una gran revolución.

«[El de las amigas] es un afecto estructural y seguro que damos por sentado»

En tu caso, empezaste a hablar de ello cuando una te abandonó. Un acto que en un primer momento, entre otras cosas, te llevó a sentir culpa. ¿Por qué?

Culpa y muchísima vergüenza fue lo que sentí. Yo pensaba que la persona que mejor me conocía, que me había visto el alma, se alejaba. Que algo le había espantado porque no me daba ninguna explicación. A mí me daba mucha vergüenza decirle a alguien que me había dejado mi mejor amiga, porque me colocaba en una situación sospechosa. Yo repasaba qué había hecho, qué decía de mí todo esto, algo que me llenaba de estos dos sentimientos. Es parecido a cuando una madre que no te quiere: se trata de un afecto estructural y seguro que damos por sentado. Yo pensaba que las amigas se iban a querer siempre, que no era un vínculo pasajero.

¿Nace esa culpa de que las amigas no se dejan, porque la amistad es ante todo lealtad?

A partir de este acontecimiento tan personal, voy tirando de un hilo preguntas que nunca han estado hechas ni debatidas entre nosotras dos, ni siquiera con nuestras propias subjetividades. Desde ese momento, yo me empiezo a reflexionar sobre qué clase de amistad teníamos, en qué momento estábamos las dos, si nos habíamos dado lealtad, por qué yo pensaba que esto era lo más importante, si lo compartía con mi amiga… Todo esto me llevó a ver que, igual que en las relaciones románticas hay un montón de posibilidades (desde los límites, si es una pareja, una trieja, si quieren tener hijos o no, vivir juntos o no, etcétera), nosotras no habíamos hablado nada de eso en veinte años. Sí de otros vínculos, pero no sabíamos dónde estábamos en cuanto a nuestro relato íntimo y personal.

Como dices, no se ha debatido sobre la palabra «amiga». Después de escribir un libro, ¿cómo definirías tú?

Cuanto más piensas una cosa, menos rotunda y dogmática se vuelve la respuesta. Por eso quizá necesitamos más de una palabra para definirlo. Parece que todos los vínculos que no tengan erotismo sexual, salvo la familia, son amigos; pero ¿cuánto cabe ahí? Hay espacio para esas amigas políticas, los compañeros del trabajo, con los que tienes un proyecto de vida… Igual que hemos ido aprendiendo matices de género o de otro tipo, sería bueno saber con quién estamos en cada momento. Claramente mi amiga y yo estábamos desajustadas, algo que quizá pasa más de lo que creemos porque cualquiera te echa la palabra amiga encima. Por ello, habría que saber de qué tipo es cada relación que tenemos. Respecto al tipo de amiga del alma, diría que se define por una relación en la que la verdad es muy importante, pero sin juicio.

En un momento dices que es tener fe en la palabra «amiga». ¿Podrías explicarlo más?

En las relaciones amorosas siempre hay eros. También en la de amistad. Me refiero a que, al pronunciar un «te quiero», hay un salto de fe, el imaginar un futuro juntas. Las amigas no se hacen a través de unos cuantos méritos, sino que unas funcionan como un flechazo, otras por un momento concreto… Si es una amistad con un proyecto de vida, requiere un salto de fe.

«Parece que todos los vínculos que no tengan erotismo sexual, salvo la familia, son amigos; pero ¿cuánto cabe ahí?»

¿Por qué se ha tomado como una relación de segunda categoría?

Porque esa jerarquía afectiva de la pareja productiva y reproductiva heterosexual está clarísimamente ubicada. Hasta hace poco, la convención del sistema era pareja romántica y después hijos. Pero esto se va rompiendo y cuestionando, lo que va dejando espacio a que cada uno vaya construyendo su pirámide afectiva a su manera.

¿Por qué Judith Butler y la palabra «amiga» serán tan importantes como los conceptos de plusvalía o capital y Karl Marx en el siglo pasado?

Igual sueno un poco flipada, pero si en el siglo XX la revolución más importante del pensamiento fue el marxismo y su reparto material, ahora creo que estamos en la revolución de lo espiritual y de los vínculos. El que muchas mujeres empezaran a llorar por la ruptura de una amiga y que se la colocaran a la misma altura o por encima del hijo sería una revolución imparable. Como decir que en todos los países árabes hay más mujeres trabajando en la universidad que hombres. Una de esas locuras silenciosas. Porque no es solo los vínculos, sino también el reparto del capital, cómo se organiza la pareja, con quién se compran las casas… Hay mucho que pensar respecto a esto y cómo se decline será tan profundo y complejo como el reparto material. Incluso más. Por ello, cito a Butler y digo que el mejor pensamiento de nuestro tiempo está reflexionando ahí.

En el último año están saliendo muchos libros que reflexionan sobre la amistad. ¿Por qué crees que se está dando este boom?

Hay veces que las modas o temáticas compartidas suceden antes de que sepamos el por qué. Cuando yo empecé a escribir sobre ello, no existía como tema literario, mucho menos con el foco en una amiga. Pero cuando salió ya se había publicado el libro de Raquel Congosto. Yo creo que hay un magma en el que distintas creadoras estamos empezando a pensar sobre ello, por lo que debe de haber mucha gente dándole vueltas a sus vínculos. Y en concreto muchas mujeres están buscando también un espacio donde sentirse cómodas. Incluso un consuelo, porque se sigue sin entender que la ruptura con una amiga conlleve un duelo. Todo ello nos llevará a aprender a dejarnos y a seguir queriendo a esas amigas que fueron en un tiempo. Que ese amor que se fue no se lo llevan a ninguna parte, que sigue siendo nuestro y podemos ponerlo en otras. En ese lugar estamos todas.

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