Bienestar financiero
Educación financiera para la prosperidad de las familias
La incertidumbre económica, la digitalización y la necesidad de planificar con perspectiva hacen que comprender nuestras finanzas sea una herramienta esencial para desarrollar nuestro proyecto de vida.
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Durante mucho tiempo hemos hablado del dinero en términos de consumo, ahorro o rentabilidad. Sin embargo, hoy existe una conversación más relevante: cómo nuestra relación con el dinero condiciona las oportunidades que somos capaces de generar, la tranquilidad con la que vivimos y la confianza con la que afrontamos el futuro.
Vivimos en un entorno cada vez más complejo y cambiante. La incertidumbre económica, la digitalización y la necesidad de planificar con perspectiva hacen que comprender nuestras finanzas sea una herramienta esencial para desarrollar nuestro proyecto de vida.
Las finanzas forman parte de prácticamente todas las decisiones relevantes que tomamos. Condicionan cómo organizamos nuestros gastos, cómo respondemos ante un imprevisto o cómo planificamos, ahorramos e invertimos en el largo plazo. Por eso, comprenderlas no es solo una cuestión económica. También tiene que ver con la confianza, la autonomía y la capacidad de decisión con las que afrontamos nuestro día a día.
Es lo que en ING llamamos Bienestar Financiero. Disponer de los conocimientos, las herramientas y el acompañamiento necesarios para tomar decisiones informadas y gestionar nuestra vida financiera con seguridad y tranquilidad.
Muchas personas llegan a la edad adulta sin haber recibido una formación básica sobre cómo gestionar su dinero
Sin embargo, hablar de dinero sigue siendo incómodo para muchas personas. A menudo asumimos que deberíamos saber gestionarlo de forma intuitiva, pero no es así. Ahorrar, planificar o invertir son habilidades que se aprenden y requieren formación, información y experiencia.
Cuando esa base no existe, la complejidad del lenguaje financiero puede generar incertidumbre y alejarnos de decisiones que mejorarían nuestro bienestar. Por eso, el verdadero valor de la educación financiera reside en ayudar a las personas a comprender sus alternativas, valorar sus consecuencias y tomar decisiones con una mirada de largo plazo.
Si queremos avanzar de verdad en esta dirección, debemos empezar mucho antes. Muchas personas llegan a la edad adulta sin haber recibido una formación básica sobre cómo gestionar su dinero. Por eso es necesario abrir una reflexión sobre el papel que debe desempeñar la educación financiera en nuestro sistema educativo.
Como viene defendiendo desde hace años el sector financiero, ha llegado el momento de avanzar hacia una incorporación estructurada de la educación financiera en el currículo escolar. Del mismo modo que consideramos esenciales competencias como las matemáticas, los idiomas o las habilidades digitales, entender cómo gestionar un presupuesto, ahorrar, interpretar un crédito o planificar objetivos financieros debería formar parte de la formación de todos los jóvenes.
La educación financiera constituye una competencia esencial para desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja y digitalizada. Cuanto antes se adquieran estos conocimientos, mayor será la capacidad de las personas para tomar decisiones responsables y construir un proyecto de vida sólido.
Pero el bienestar financiero requiere la implicación de administraciones públicas, centros educativos, empresas, entidades sociales, medios de comunicación y sector financiero. Construir una mayor cultura financiera es una tarea colectiva.
Por eso es tan importante seguir impulsando esfuerzos comunes. Iniciativas como «Tus Finanzas, Tu Futuro» reflejan el compromiso del sector por acercar la educación financiera a los jóvenes y contribuir a que lleguen mejor preparados a la vida adulta.
Ha llegado el momento de avanzar hacia una incorporación estructurada de la educación financiera en el currículo escolar
En ING hemos aprendido, a través de nuestra colaboración con entidades sociales y administraciones públicas, que la educación financiera es más eficaz cuando conecta con la realidad de las personas y convierte el conocimiento en decisiones aplicables al día a día. Así, desde 2020, nuestros programas han ayudado a formar a más de 6.500 personas gracias también a la implicación de cientos de voluntarios de ING.
Esa experiencia nos ha llevado a impulsar iniciativas como CREA, junto a Nantik Lum, que acompaña a personas en situación de vulnerabilidad para fortalecer sus capacidades financieras y mejorar su autonomía económica, o FARO, desarrollado con UNICEF España, que ayuda a niños, jóvenes y familias a tomar decisiones más informadas sobre su futuro.
Prosperar no significa lo mismo para todo el mundo. Para algunas personas será llegar a fin de mes con mayor tranquilidad. Para otras, ahorrar para cumplir un objetivo personal o comenzar a invertir pensando en el largo plazo. Lo que comparten todas esas situaciones no es el punto de llegada, sino la capacidad de elegir con información, confianza y autonomía.
Desde nuestra llegada a España hace 27 años hemos trabajado para hacer las finanzas más claras y sencillas. Hoy queremos contribuir a que cada vez más personas cuenten con las herramientas necesarias para construir su propia idea de prosperidad.
Convertir el conocimiento en capacidad de decisión y el dinero en una herramienta para avanzar es el propósito del Bienestar Financiero. Porque cuando las personas entienden las consecuencias de sus decisiones, ganan confianza para elegir, capacidad para planificar y libertad para construir el futuro que desean. Y pocas inversiones pueden transformar tanto una sociedad como dar a cada persona las herramientas para decidir sobre su propio futuro.
Alfonso Tolcheff es CEO de ING en España y Portugal
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